Autor: Espín, Manuel. 
 Informe encuesta. Universidad /2. 
 La política en el campus     
 
 Pueblo.    04/03/1977.  Páginas: 8. Párrafos: 72. 

DE MANUEL ESPiN

UNIVERSIDAD 2

la política en el "campus"

Si se aspira a que la universidad son la conciencia crítica de la sociedad, las cuestiones socio-políticas no

pueden ser ajenas a la institución

LOS diferentes estamentos que componen la Universidad suelen encontrarse entre los sectores más

sensibilizados de la sociedad actual. Al estudiantado no puede pedírsele que se limite a recibir

pasivamente una •herencia» cultural e Ideológica de las generaciones anteriores sin que el joven la ponga

antes • prueba. Esta sensibilización de la Universidad ante las cuestiones socio-políticas •o es un hecho

precisamente nuevo (hay que recordar la trascendencia que las manifestaciones universitarias

han tenido en la historia contemporánea de España, como en los sucesos de los últimos tiempos de la

Monarquía de Alfonso XIII). La diferencia entre los sucesos y las manifestaciones de otras épocas, con la

habitual inquietud de las aulas en los últimos años, hay que encontrarla en el carácter ´mucho más elitista

de aquella Universidad, en que las tomas de postura eran generalmente llevadas a cabo por una minoría

decidida, mientras que en la Universidad española de lo» ultimes años una amplia masa del estudiantado

participa, de una u otra forma en lo que esta ocurriendo, en acciones que no suelen caracterizarse por la

manifestación o la «algarada». La Universidad española actual es una Universidad sobre la que gravitan

las consecuencias de unas estructuras académicas y educacionales que no siempre han sabido adaptarse a

las nuevas circunstancias y las consecuencias de una crisis política que el país está viviendo.-Una de las

primeras instituciones que ha reflejado esa doble crisis ha sido la Universidad española. Hasta hace muy

pocos meses la politización de la Universidad significaba una aparente excepción en un país

aparentemente despolitizado. Las tendencias políticas e ideológicas plurales cristalizaron antes en la

Universidad que en otros sectores de la sociedad española. Actualmente, la Universidad no es un reducto

político aislado, sino que la propia sociedad española se ha sentido llamada a protagonizar su destino

político.

El sindicalismo universitario no ha llegado aún a la consolidación definitiva por muy variados motivos

Fracaso del asociacionismo dirigido "desde arriba".

Las cuestiones socio-políticas no pueden quedar al margen de la realidad universitaria. Por su grado de

Politización podríamos encontrar tres tipos de Universidad:

a) La Universidad aparentemente despolitizada; es decir, la institución donde se Imparten unas

enseñanzas más o menos técnicas con las que se aspira a formar unos buenos técnicos y profesionales.

Pero este «apoliticismo» es también una forma descarada de politización, ya que el alumnado está

sirviendo inconscientemente a un estado de cosas y a una situación. Este tipo de Institución universitaria

atentaría, evidentemente, contra la propia esencia de la Universidad humanística. En la España de los

años 60 ha. habido algunas opiniones que defendían que «a la Universidad se debe ir sólo a estudiar», lo

que suponía reducir al universitario a una capacidad de simple receptor de unos conocimientos. Una

Universidad estrictamente «tecnificada» y despolitizada sería un monstruoso instrumento incapaz de

servir a una comunidad en progreso y a un pueblo con aspiraciones de justicia, aunque «a prior!» sería

mucho más cómoda para cíertos sectores.

b) En el extremo opuesto estaría la Universidad-«campo de batalla», en la que el aula se convierte en

cancha de terrible confrontación —que no da exposición dialéctica— entre ideologías contrapuestas que

pugnan por imponerse.

c) El modelo de Universidad «monolítica» que corresponde a un sistema da dirigismo Ideológico y en

lo político coincide con un sistema da concentración de poderes. Esta Universidad aspira a la formación

ideológica de las minorías que en ella cursan estudios; las libertades, en su sentido universitario, están

condicionadas por la fidelidad

• la ideología imperante. Estos tres extremos de Universidad correspondan

• unas estructuras socio-políticas muy diferentes. La Universidad española ha participado de los tres tipos

de definición de la Universidad en su aspecto político.

En los años 40 la Universidad estaba fuertemente condicionada y politizada ideológicamente en un

sentido concreto. Más tarde, en los primeros años 60, hay un intento de «despolitizan. !a Universidad, y

años más tarde te Universidad ha estado al borde de convertirse en un exclusive reducto de la política;

quizá todo ello obligado por las peculiares circunstancias que ha vivido el país.

El ideal estaría en marcar el punto y el alcance al que debe llagar la politización de la vida universitaria.

En este aspecto -Incide un tema: la conquista de las libertades dentro de una Universidad y de una

sociedad democrática. Libertades básicas que pueden abarcar aspectos como la libertad intelectual (el

derecho a que cada enseñante sea elegido en virtud de su competencia académica y de su valoración

intelectual y capacidad para la enseñanza, y no de su pensamiento político o ideológico), ia libertad de

cátedra, sólo condicionada por la categoría intelectual y su vocación para la enseñanza del profesor —que

deben juzgar los propios alumnos, profesores y catedráticos, y no los poderes ajenos a la Universidad—,

la libertad d* reunión: asamblea», conciertos, conferencias, recitales, etcétera; además de la libertad de

asociación a nivel del profesorado y a nivel del alumnado. Lo que, en resumen, vendría a definir un

contenido pluralista y democrático de la institnción universitaria.

universitario

LAS CONTRADICCIONES i DEL S. E. U.

El S. E. U. nuce durante los dios de la II República, en una universidad en lo que las distintas tendencia*

político»

se manifiestan a través de los grupos y organizaciones de partido circunscritas al ámbito universitario. El

Sindikato Español Universitario estaba formado por un grupo de estudiantes falangistas, que componían

la organización universitaria del partido.

TRAS la guerra civil, el S. E. U. se convierte en el Sindicato único y obligatorio para todos los alum-

nos de la Universidad. La propia transformación de Falange en F. E. T. y de las J. O. N. S.

supon» en el campo universitario el paso de una sección de un partido a una organización

ideológicaburocrática. Al S.E.U. le corresponde una facultad de encuadramiento de la juventud

universitaria para la formación y la detensa de unos postulados Ideológicos.

En el primer curso académico después de la guerra civil la Universidad aspira a ser el centro de

formacion de las élites dirigentes. Entre las actividades que el S. E. U. tiene asignadas están la formación

política, siguiendo el entramado de la doctrina oficial, la formación profesional y la formación militar;

en palabras de su jefe nacional en 1939: «Con el fin de dotar al Ejército y a la milicia de un cuadro

de excelentes oficiales capaces y útiles para el futuro.» A lo largo de los años 40, el S. E. U. será

la columna y el aparato del Poder en el ámbito universitario. El Sindicato es una consecuencia

del momento político que está viviendo el país. La enseñanza universitaria tiene un contenido

fuertemente ideológico, y el Sindicato cubre una gran área con actividades que van de los

comedores escolares al deporte. Dentro del Ámbito del S. E. U., y en torno a algunos grupos del

falangismo liberal, nacerá una vida cultural que impulsará trabajos como reatas literarias y

grupos de teatro universitarios.

Mediados los años 50 se produce la más grave crisis universitaria de la época con motivo de la

convocatoria en 1956 de un Congreso de Escritores Jóvenes y la posible celebración de un Consejo

Nacional de Estudiantes, en el que se iba a plantear la transformación Sel Sindicato universitario, al

que se demandaba una mayor representatividad. Los incidentes que tuvieron lugar en aquella

ocasión pusieron en evidencia las estructuras de - la organización universitaria. En adelante, y hasta su

definitiva ¡extinción en 1965 en torno al S. E. U., se marcaron dos tendencias: una, partidaria ´de la

transformación de sus estructuras, y otra, de conservación de la verticalidad del aparato burocrático-

tóeológico. Con el tiempo comienzan a surgir grupos clandestinos más o menos minoritarios que

pretenden romper el monopolio del & E. U. y que pertenecen a Ideologías muy diferentes como la

F. U. D. E. (Federación Universitaria Democrática Estudiantes) y la U. E. D. (Unión de

Estudiantes Demócratas). Dentro de la Universidad se empezaba a desarrollar una intensa campaña en

favor de una representación estudiantil más auténtica. El cambio de la política económica oficial, que ha

abandonado definitivamente la vía autárquica, supone también una transformación de la Universidad, en

la que se prescinde dé todos aquellos componentes Ideológicos que puedan suponer un obstáculo al nuevo

camino económico que se abre. La llegada al Poder de los llamados «tecnócratas» y la liberalización

económica obligan a que la formación de los nuevos cuadros y profesionales que demanda la industria sea

muy distinta a la que se exige en la década de los 40.

En 1964 se celebra la El Asamblea Libre de Estudiantes, en la que se solicita la libertad sindical,

inicialmente con el propósito de un intento de democratización del propio S.E.U., al que luego se pasaría

a «contestar». La crisis del Sindicato es tan evidente que en el plazo de pocas semanas diferentes nombres

ocupan el puesto de jefe nacional: las disensiones están incluso en el ámbito interno del Sindicato. Poco

más tarde, diversas facultades y escuelas madrileñas, a través de sus representantes estudiantiles, deciden

separarse de la estructura del S. E. U. La situación provoca crisis y tensiones en algunos centros

académicos, especialmente en los de la Universidad de Madrid.

2 Del S.E.U. a las A. P. E., de las A. P. E. al S.D.E.U.

Tros la quiebra del S. E. U. se intenta llenar su campo con las llamados Asociaciones Profesionales , de

Estudiantes (A. P. E.), mientras se conservaba la Comisaría para el S. E. U. El oficialismo de las A. P. E.

provocó el fracaso de las mismas, tras los boicots que sufriera por parte de las otras organizaciones del

alumnado.

En los últimos meses se realizan intentos de revitalización de un sindicalismo universitario plural y

democrático

EL 9 de marzo de 1966 se creaba en Barcelona el S. D. E. U. B. (Sindicato Democrático de Estudiantes

de la Universidad de Barcelona), en una convocatoria celebrada en el convento de los capuchinos de

Sarria. Los problemas en torno a la representatividad universitaria se traducen en una enorme

conflictividad a lo largo de todo el curso, que dará lugar a cierres de distintas Facultades. Unos meses más

tarde, en 1967, ante el anuncio de un juicio en el desaparecido T. O. P. a varios delegados del S. D. E. U.

B., la Universidad es nueva" mente centro de serios conflictos. El 26 de abril de 1967 se lleva a cabo en

Madrid la constitución del S. D. E. U. M. (Sindicato´ Democrático de Estudiantes, de la Universidad de

Madrid), en el que se exige el derecho a la libertad de asociación, de reunión, huelga y manifestación,

principio de autoorganización sindical, y la reforma democrática de la Universidad, entre otros puntos.

Celebradas las elecciones para designación de los representantes del alumnado, las A. P. E. no llegan a

alcanzar un porcentaje destacable en la mayoría de las Universidades. La fuerza del S. D. E. U., que nace

de modo ilegal, hace que en algunos momentos pueda funcionar con una cierta tolerancia. A punto de-

constituirse un Sindicato Democrático representativo y con una gran fuerza entre el estudiantado, las

distintas facciones internas del S. D. E. U. y las dificultades de todo orden provocan una crisis en la

organización, que conduce al fracaso de este intento.

A finales de los años 60, la Universidad española participa de la conmoción que sufren otros centros

europeos y americanos. En la situación española, además, se dan dos hechos diversificadores: la aparición

de una generación que no tiene ninguna de las vivencias de la guerra civil o de la posguerra, que han

marcado a las generaciones anteriores, y la puesta en tela de juicio de una serie de estructuras sociales y

políticas. La inestabilidad de la Universidad española es total durante todos estos años, y las crisis que

sufre la sociedad española tendrán un reflejo muy directo en la institución universitaria. La Universidad

se politiza antes que otras instituciones y demanda una democratización de las estructuras, en un tiempo

en el que organismos e instituciones que normalmente no se habrían de convertir en punta de lanza de la

política, por la escasez y dificultad de los cauces de representación política, casi llegaron a hacer las veces

de aquéllos.

Poco más tarde, en los primeros años 70, tras el fracaso del S. D. E. U., hay nuevos intentos de volver a

lanzar un sindicato universitario. Se trata de potenciar los comités y consejos de cursos abiertos a todos

los estudiantes y a todos´ los partidos; pero estos intentos no cuajan. Las pretensiones de crear un

asociacionismo estudiantil "desde arriba» tampoco llega a considerarse en ningún momento. El

siguiente paso dado por el Ministerio es la potencialización del «profesionalismo* estudiantil.

3 El otro asociacionismo

las Asociaciones de Estudiantes, reguladas por el decreto de 20-IX-68 y una posterior 0. M., concedían

la posibilidad de organizar asociaciones estudiantiles siempre que éstas «estuvieran dentro del marco de

los finalidades propias de su específica misión estudantil, dirigidas a la realización de actividades

formativas para los propios estudiantes»

Las asociaciones habrían de contar con nn número mínimo de 50 miembros y sus estatutos aprobados por

el M. E. C., previo informe del Rectorado, funcionando un registro de asociaciones, y estableciéndose la

posibilidad de suspensión o disolución por las autoridades académicas o la judicial. Este asociacionismo

«blanco» dejaba un campo muy estrecho al estudiantado, y no abordaba el problema en su dimensión

socio-política, apareciendo más bien como un vehículo utilizable para las actividades deportivas que para

las sindicales.

En octubre de 1974, y ante la situación universitaria, e] M. E. O. responde con un decreto por el que se

regula provisionalmente la participación estudiantil a nivel universitario, con el que se pretende enmarcar

la protesta universitaria dentro del marco de «lo académico». El preámbulo del decreto comienza

haciendo un canto a la participación del universitario, «especialmente importante en cuanto se trata de un

estamento de la vida nacional de la sensibilidad y el espíritu crítico que caracterizan a los miembros de la

Universidad por razón de su nivel cultural e intelectual». La representación tendrá como fines

principales: «la participación en los órganos de gobierno y asesoramiento de las universidades; la

actuación como órgano de diálogo con las autoridades académicas y con el M. E. C., en el programa de

actividades académicas, en la concesión de becas», etcétera El citado decreto pretende basar su

representatividad en un porcentaje muy alto de electores, exigiéndose para el nombrarmiento un

quorum superior al 50 por 100 de los alumnos como votantes, habiendo obtenido los elegidos la

mayoría absoluta en primera vuelta y reduciéndose ti un porcentaje del 25 por 100 en la segunda

vuelta Muchas universidades re chazan este decreto por su ambigüedad (no se de fine lo que

queda y lo que no queda dentro del ámbito de «lo universitario»), exigiéndose la elección directa a

nivel de grupo y curso, indirecto a nivel de facultad, además de la revocabilidad de los representantes,

etcétera. La convocatoria de elecciones que se celebra en el curso 1974-75 boicoteada en diferentes

centros académicos, lo que supone que más de la mitad de los puestos de representantes lleguen a ser

elegidos por escaso número de electores

Las nuevas perspectivas

El curso 1975-76, con los nuevos cambios que comienzan a tener lugar en el país, se abre con una nueva

revitalización en torno a la promoción de un sindicalismo universitario.

Los decretos del Ministerio´ de Educación y Ciencia no resuelven el problema, y frente a un número

escaso de representantes elegidos en varios centros, en otros se han llevado a cabo elecciones «al

margen», eligiéndose otro tipo de representación.

EL pasado curso supuso para la Universidad española un resurgir de distintas alternativas . frente al

problema de la sindicación universitaria, en torno a algunos intentos de abordar el problema:

a) La creación del FSDEU (Federación Democrática de Estudiantes Universitarios), partidarios de la

creación de un sindicato de estudiantes «de forma inmediata» en el que se defiendan «los intereses de

todos los estudiantes universitarios». Se define como un sindicato representativo, autónomo e

independiente. Aboga por la participación en condiciones de igualdad con los otros estamentos en los

órganos de gestión y decisión. Pide la gestión democrática de la Universidad, amnistía, libertades

democráticas, etcétera.

La organización tiene relaciones con la F. A. C. U. M. (Federación de Asociaciones Culturales ´• de la

Universidad de Madrid), que reúne a estudiantes de diferentes organizaciones políticas e ideologías. La F.

A. C. U. M. organizó una Semana del Arte y la Cultura en abril de 1976 y convocó en Madrid el ´Festival

de los Pueblos Ibéricos, celebrado en el «campus» de ´la Autónoma en mayo del pasado año.

b) Los partidarios de la creación de un proceso constituyente que lleve a la creación de un sindicato

universitario democrático y representativo, ya que «los propios universitarios deben ser quienes

decidan cómo y cuándo se ha de hacer ese sindicato», proponiendo unas bases de discusión sobre un

proyecto sindical independiente, democrático, de libre afiliación, unitario con- diferentes corrientes que

respeten el pluralismo sindical e ideológico. Considerado más que como un sindicato, como un

xovimiento, sin distinciones especificas entre afiliados y no afiliádas, que contemple al estudiantado en

su totalidad.

Lo que se debate en el fondo soni dos o tres opciones ante el sindicalismo estudiantil: la constitun de

sindicatos libres dentro de la pluralidad sindical, o el sindio unitario democrático que en seno recoga a las

distintas corrientes que conviven en la Universidad. En realidad detrás de cada una de estas posiciones se

marca la postura de los distintos partidos políticos en torno al problema. En el presente curso 1976-77 las

perspectivas de consolidación de un sindicalismo universitario democrático tienen bastantes,

posibilidades "de organización y de definitiva consolidación, aunque aún la totalidad del estudiantado no

se ha decidido por una u otra de las fórmulas.

Junto a estas alternativas del estudiantado, otros estamentos de la Universidad como el profesorado tratan

de organizarse en sus plataformas y elaborar sus propuestas. A lo largo de los últimos meses se han

conocido las posturas de diferentes sectores en los que se propone una transformación de la Universidad

española. Gran eco tuvo hace unos meses la llamada «Declaración de principios y objetivos para una

Universidad autónoma con un Gobierno democrático» elaborada en el ámbito de la Universidad

Autónoma de Bellaterra, en Barcelona, y refrendada por las firmas de un gran número de catedráticos y

profesores. En ella se sugería la democratización de los órganos universitarios, la autonomía de la gestión

financiera, de los planes de estudio y de los criterios de acceso, la atención especial a la investigación, la

cooficialidad de las dos lenguas, castellano y catalán, la creación de un cuadro de profesores paralela al de

numerar ios, de acuerdo con sus méritos académicos y científicos, y el establecimien de un sistema de

control de las obligaciones académicas de profesores y alumnos, etcétera. Lo que. constituye un auténtico

programa de participación. Los sindicatos estudiantiles constituyen un primer paso hacia el definitivo

protagonismo del estamento en la gestión y decisión de la vida académica, junto a los representantes

elegidos democráticamente por los otros estamentos. La Universidad española parece estar al borde de

una profunda remodelación de sus estructuras, que alcanzan puntos tan importantes como el derecho a la

libre y voluntaria sindicación de estudiantes y profesores, y la participación de éstos en los órgano»

decisorios de la institución.

ENRIQUE BARÓN grandes temas, pero desde una PersPectiva y un ángulo muy concretos,

tratando de aportar soluciones de cara al país.»

Treinta y dos años.

En sus primeros cursos de Universidad participó en el movimiento sindical, antes de trasladarse a

Francia. Ha sido profesor de Estructura Económica en Económicas de la Complutense. Luego, en el

ICADE

«Creo que la Universidad de los últimos cuarenta años, la que hasta ahora conocemos, está en crisis.

Aquella Universidad estaba totalmente politizada, pero politizada de una manera oficial. Después de la

guerra civil hubo una especie de «limpieza» de casi todo el profesorado liberal, y la imposición

obligatoria de una formación política de partido y de unas estructuras verticales. Tras el 56, el

movimiento estudiantil se convierte en un factor muy importante de la lucha por la democracia en España.

La primera crisis fue la planteada con el rechazo de la sindicación obligatoria. La Universidad ha sido un

aguijonazo permanente para el país, hasta tal punto que una situación como la de la Universidad española

no se ha dado en casi ninguna parte del mundo.

La situación actual es distinta. La Universidad está en una profunda crisis de estructuras Es evidente que a

lo* sectores más conservadores de la sociedad , no les interesa una universidad critica; y que cierta

burguesía prefiere una Universidad tecnificada, le que a mi me parece una barbaridad. Que la política

pase por la Universidad no me parece nada raro que la Universidad sea un foro de discusión plural donde

se ventilen los

Manuel Cantarero del Castillo

Malagueña, nacido en 192*. Abogado. Perteneció al Frente de Juventudes) luego, presidente de

la Asociación de Antiguo* Miembros dei F. J. Fue secretario general de) S. E. U.

«El problema no es que la Universidad española esté politizada o no politizada; el problema es que no

existe la Universidad: existe una estructura absolutamente insuficiente que sólo sirve para despachar

titules. La Universidad tiene que replantearse aquellas áreas a las que les corresponde abordar lo político

como ciencia, y abordarlo con el máximo rigor. Y luego el universitario, como ciudadano joven que es,

puede adoptar la ideología política que crea más conveniente.»

Gabriel Elorriaga

Nacido en 1930, en El Ferrol. Avagado, ex gobernador civil, de Santa Cruz de Tenerife.

En la Universidad fue uno de los líderes del S. E. U. Escritor y periodista

«Toda sociedad libre e* políticamente consciente y opinante. Dentro de la sociedad, la Universidad, por

la» inquietudes juveniles y por las preocupaciones ´ intelectual» que fe son propias e inseparables, es un

sector que siempre ha estado y estará politizado con mayor intensidad. Es decir, el ambiente universitario

es político por naturaleza.

Sin embargo, el fin de la Universidad no es resolver, por sí misma, problemas políticos, sino enseñar,

transmitir ideas y conocimientos. Para ello necesita un ambiente determinado, que es la convivencia

pacífica, dentro de la libertad intelectual, y un clima de estudio sin mediatizaciones partidistas. Es decir,

que el universitario debe pensar políticamente, formarse intelectual y profesionalmente y proyectarse

sobre la sociedad en general para cumplir su misión política altí donde» la política se hace, no caer en la

alienación de creer qua las aulas son parlamentos y que la corresponde por «elitismo» ser protagonista de

una política-ficción sin representatividad social alguna, limitada a la» contiendas con sus compañeros o

con los guardianes del orden o a las prédicas da los profesores, dentro da la «cámara mágica» de un

clasismo intelectual engañoso. Distinguir e! terreno da las ideas de la realidad es la base para comprender

que cosas se pueden hacer dentro de la Universidad, y qué cosas es necesario nacerlas en los ámbitos

¿Piensa usted que la Universidad española actual está poco o demasiado politizada?, ¿cuál cree que debe

ser el papel de ia política en la Universidad?

generales o populares donde : se plantea ia política práctica.»

Julio

Fernández Gama

Veintitrés finos. Representante de cuarto curso efe Periodismo de la Facultad de Ciencias de

la Información

«Política es, a graneles rasgos, intervenir en la cosa pública. Politización es, desde mi punto de vista,

preocuparse por la cosa pública, por los grandes problemas que tiene la sociedad. En nuestro caso

estamos en una Facultad que nos prepara para ser profesionales del tratamiento do la cosa pública, para

ser informadores o comunicadores, qua son da las profesiones que más directamente establecen relación

con la sociedad y quizá con más efectos transformadores de ésta: la formación d» conciencia o

inconsciencia de la más amplia realidad. Parece, pues, más que razonable que tos estudiantes, teniendo en

cuenta nuestro futuro profesional, nos preocupemos desdo ahora por la realidad social; es decir, estemos

politizados. Cuando la realidad social española presenta en todos Jos ámbitos innumerables problemas,

como as «4 de la crisis de la misma Universidad, o el de (a lucha por fas libertades, es lógico que estos

temas se analicen en privado; pero también en público. A estos análisis públicos suelen llamárseles

asambleas. El solicitar o ejercer medidas prácticas do transformación de esa realidad se I» calificada hasta

hace poco de «subversión» por quienes preferían mantener esos problemas estabilizados. Por medio d»

una asamblea, o de una huelga, se ejercía de? único modo que se podía su derecho a intervenir en la cosa

pública. Estar politizado es signo supremo de madurez de una sociedad, es el equivalente social de «tener

personalidad», que es cuestión de ser consciente de uno mismo, y a la vez ser consciente de una situación

social; por ejemplo, da la clase, del sector o del bloque al que se pertenece, y, consecuentemente, a quien

se debe votar, etc.

Desde el resurgir del movimiento estudiantil de la Universidad en ta mitad de los años 50 sa ha producido

un desarrollo del grado da politización coherente con la situación sociopolitica que atravesaba el país. La

Universidad nunca ha sido, no ha podido serlo, un organismo aislado, elitista y con un sentido aséptico de

la cultura; más bien, y dado el grado de concrección de la situación social d» la Universidad, ha jugado un

papel de vanguardia en la lucha por la democracia en esta país, teniendo en cuenta el grado de

permisividad con respecto a otros sectores era mayor.

En la situación actual, e) movimiento estudiantil atraviesa un momento de transición, al igual que otros

sectores, del paso de una dictadura a un sistema democrático. El movimiento estudiantil está cambiando

da métodos y de concapción a favor del mejoramiento da la sociedad española actual.»

Garios García Valdés

Treinta años, natural de Madrid. Profesor ayudante y encargado de curso en Derecho Penal por

la Complutense. En este curso 76-77 es profesor agregado en la Universidad de Salamanca

«Hay que hacer una clara distinción entre dos épocas: la pasada y la actual. En esto» años, hasta el

presente, la Universidad ha soportado una carga política: era e! ÚRICO lugar donde con algunas garantías

se podía hacer política, fenómeno que considero perfectamente normal. Como tampoco ha de extrañarnos

que el propio Colegio de Abogados de Madrid asumiera hace uno* años la petición de que el Tribunal de

Orden Público debía desaparecer, dados los escasos cauces ante los que pian* tear estos temas. Durante

todo esta tiempo la Universidad ha asumido la reivindicación en pro de las libertades. No es que haya

habido un exceso de política, es que aqui ha sido al único lugar donde se ha podido hacer la critica da (a

sociedad con algunas garantías y una cierta impunidad.

En la actual situación, puede haber un exceso de politización. Los partidos deban darse cuenta de que en

una situación de plena libertad la Universidad no pueda ser al marco para sus mítines y sus reuniones.

Que esto siga igual lo justifico por los antiguos hábitos conservados por mu» cha gente. Ahora bien, esto

no quiere decir que ta Universidad, dentro de una situación plenamente democrática como la que se trata

de conseguir, no deba estar preocupada por estos temas. La Universidad española tiene que ser, anta todo,

un centre de cintura, de ciencia y, por supuesto, de critica; de crítica científica y también de crítica

politíca. Actualmente estamos en un momento de transición de lo político en la Universidad.»

José Maria Mohedano Fuertes

Veintinueve años. Abogado. En la Universidad fue representante estudiantil y uno de los líderes del

Sindicato • Democrático. Colaborador en distintas publicaciones «Yo no creo que esté poco politizada;

está bastante politizada. Con la lejanía con la que yo ahora mismo veo el tema, pienso que actualmente

hace falta una alternativa de transformación global de la Universidad, con una coincidencia ea unos

puntos mínimos, para que pueda atraer a toda la gran masa universitaria y a la mayor parte de las fuerzas

políticas, y no soto a las minorías, Hay que evitar un peligro que puede ser nefasto: la excesiva

polarización que haga prácticamente inoperante el logro de una alternativa viable y positiva de

transformación democrática global de la vieja Universidad de estas últimas cuatro décadas.»

liméis

Estructura e Instituciones Económicas Española? en Relación con las Extranjeras. Escritor

«Yo creo qita cualquier organización social, so quiera o no, tiene un grado de politización. Este grado da

politización será mayor si fas entidades más claras de asociación política no tienen una vía libre. Pienso

que en una situación democrática la Universidad va a centrarse más en tos problemas profesionales,

relacionándolos con el contexto general del pais y de sus estructuras, y que va a haber una canalización da

estos aspectos políticos hacia la óptica de lo que ia Universidad puede .aportar a ta sociedad."

LA CRISIS DEL SINDICALISMO UNIVERSITARIO

LA CAÍDA DEL S. E. U.

GABRIEL ELORRIAGA

«El S. e. U. cayó por Inadaptación a la realidad, tas razones de esta inadaptación fueron:

Primera. Inadaptación oficia!. Las autoridades políticas y académicas de que dependía no fueron capaces

de comprender y aceptar las razones que, desde el interior de los propios cuadros del S.E.U., urgían «u

democratización y representatividad absoluta.

Segunda. Inadaptación doctrinal. La hipótesis corporativa que inspiraba el sindicato tínico fue

erróneamente interpretada como antítesis del pluralismo natura! e» toda i colectividad humana. SI bien, ia

unidad de cada institución universitaria y de Cada claustro podía hacer razonable un interlocutor

estudiantil tínico, no existía razón alguna para que esta representación no fílese elegida en .libre

competición entre una base de libre pluralismo asociativo. Estc no fue comprendido como principio

doctrinal en aquellos tiempos. La tesis de ia unidad sindical, interpretada como unidad de base, na» podía

perdurar en una convivencia democrática y de no haber caído el S. E. U. en su momento hubiese caído

ahora, al Igual que el corporativismo labora!. En honor de) S. E. U. hemos de decir que supo caer a

tiempo y con dignidad y no perpetuarse a contrapelo de las nuevas circunstancias. Si las Ideas de sus

miembros mis progresistas hubiesen prosperado, quizá, por •i contrario, habría sido un ensayo precursor

de una nueva convivencia pluralista.

Tercera. Inadaptación ambiental. La incomprensión oficial y la confusión doctrinal dificultaron la labor

de quienes, de. buena fe, trabajaban en la Universidad por ta reforma del sindicato, haciendo que, con el

paso del tiempo, ante ia falta de resultados convincentes, fuesen perdiendo el crédito y la imagen de que,

en; un momento, • disfrutaron como esperanza. Ello hizo que ni los estudiantes ni los profesores se

preocupasen * por defenderlo, llegando á creer; que su desaparición sería beneficiosa para permitir crear

alga nuevo más real y auténtico. El error, como el de todo rupturísmo, fue no: percatarse de que ni los

inmovílistas ni los revolucionarios querían, sinceramente,- nada nuevo, sino sumergir ..al estudiantado en

el vacío: unos creyendo que despoetizando sería mes dócil, y otros, que estaría más Indefenso para

catequizarlo como clientela política de los partidos revolucionarios.»

CANTARERO DEL CASTILLO;

«Yo fui secretario general del S. E, U. durante la época de Ortí Bordas, por amistad con él y porque creía

que podíamos poner orden en toda aquella crisis, (labia más do la mitad de la estructura que ya no

respondía a las directrices de la Delegación Nacional. Nosotros éramos prácticamente partidarios de las

mismas cosas que pedían los estudiantes que se habían alejado de la estructura del S. E. U., y pedimos al

Gobierno que lo aceptara, pero éste no quería que se alterara la estructura. Nuestra petición se resumía en

-el logro de un S. E. U. democrático en toda su estructura.

Yo permanecí seis meses en el puesto d» secretario general y .-,1 final : dimití. Esta ocurrió allí por

1964.»

LA CRISIS DEL S. D. E. U.

JOSÉ MARÍA MOHEDANO

«El S. D. E, U. nació a consecuencia del proceso asambleario que se estaba desarrollando en la

Universidad española y por la necesidad de tener unos órganos de representación sindica! autogobernador

por los propios estudiantes. Este proceso empezo en Barcelona y luego se extendió por toda España, Sus

objetivos eran los que se deseaban en aquellos momentos, princlpalmente ia constitución de un sindicato

de masas, independiente y democrático.

Sj fracaso vino por varias razones. En primer lugar porque el estado de excepción del año 63 descabeza a

una gran parte de estas organizacíones. En segundo lugar, porque el sindicato se había des. pegado de los

intereses inmediatos de tos-estudiantes y se había despreocupado un tanto de las cuestiones académicas,

quo eran las que entonces preocupaban a una gran mayoría. El sindicato había quedado reducido

prácticamente a una vanguardia. Ka tercer lugar, por una razón de tipo ideológico: existía un mimetismo

y una trasposición superficial de loa hechos del maya francés del 68, con todos sus presupueste-» de tipo

anarquizante, que se habían aplicado a una situación como la española muy distinta a la de Francia en

todos los aspectos.»

 

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