Autor: Veira, Carlos. 
 Elecciones y enseñanza. 
 Escuela pública y libre, frente a frente     
 
 Ya.    10/04/1977.  Página: 18-19. Páginas: 2. Párrafos: 56. 

mmm

Bu

ESCUELA "PUBLiCA"

HA enseñanza seré tema seguro en la próxima campaña electoral. Su conflictividad, ya muy clara desde

hace tiempo, ce reforzará con la tensión añadida por les Urnas. De ellas, en efecto, saldrá el abanico de

fuerzas políticas que defenderán, en el Parlamento, su propia visión del sistema escolar. Lo que es seguro

es que la mayoría ve la necesidad de cambiar el vigente sistema. Ante todo ello, a la familia española se le

plantea un problema evidente: enterarse bien de tes alternativas que están en juego, para tomar con tiempo

una opción que le permita votar sabiendo lo que hace. El que no lo haga así no podrá luego lamentarse,

porque, en política, "e! ausente nunca tiene razón".

Dos situaciones igualmente nefastas: ia guerra escolar y la debilidad de convicciones • Un gran defecto de

la escuela pública: su carácter excluyente de otras fórmulas • Todas las escuelas,, se quiera o no, son

confesionales o ideológicas • El gran problema del momento: ajusfar el proyecto educativo con la

plantilla laboral docente • Las "alternativas", un "compromiso político provisional entre los diversos

grupos", no son una solución pedagógica definitiva • Se elude el problema "escuela única-pluralismo

ideológico"

Escuetas gratuitas

La gente quiere escuelas y, a ser posible, que sean buenas; en todo caso, prefiere las gratuitas. Todos

quieren alcanzar un titulo para colocarse mejor en 1» escala social y en la escala del dinero. Es Una

aspiración legitima, pero insuficiente ante las elecciones. Los partidos políticos conocen la debilidad de

esa postura, y todos tratarán de ofrecer "el oro y el moro" en esa linea. Si la familia no quiere ser

manipulada por falsas promesas, no tiene más remedio que hacer un esfuerzo personal y analizar cuáles

son BU» convicciones a niveles más profundos. Los partido», casi inevitablemente, tenderán a subordinar

el objetivo de una escuela al .servicio del niño a otros intereses de poder, en parte ajenos a él. Para la

familia, en cambio, esta en juego el que triunfe un sistema escolar que luego ha de modelar hasta la

manera de pensar de sus propios hijos. El tema no es en absoluto suave.

Dos alternativas enfrentados

Primera cosa que la familia debe considerar: en general, se le va a ofrecer, por ios diferentes partidos

politicos o por las coaliciones electorales, un par de modelos de escuela opuestos entre si: uno, de tipo

socialista-comunista; otro, que defiende la libertad de enseñanza para todos. Podemos describirlos asi:

1 LAS ALTERNATIVAS DE TIPO SOCIALISTA.—´Defiende, hoy por hoy, los siguientes puntos-

clave:

• La escuela debe ser "pública". — Dicen "pública" e insisten mucho en que no es lo mismo que

"estatal" y mucho menos "privada".. Se trata, para ellos, de un nuevo tipo de escuela, financiada por el

Estado y por los órganos públicos de cada nacionalidad, reglón y localidad; seria gratuita y tendría un

ciclo único desde los cuatro a los dieciocho años; descentralizada y gestionada democráticamente por

todos los sectores implicados en el proceso educativo, incluidos los organismos publicos

democráticamente elegidos.

• Aconfesional y pluralista en si misma—O sea una escuela "neutra" desde el punto de vista

ideológico, pero que, al mismo tiempo, respete por encima de todo la libertad de pensamiento y de

enseñanza de cada profesor, al que no se podrá despedir por motivos ideológicos. Se quiere que el nido

, experimente en directo toda la gama de ideologías que sns profesores le ofrezcan; ya elegirá luego la

que más le vaya. Lo que no se acepta es que el centro como tal tenga una ideología unitaria. Se oponen a

que haya enseñanza religiosa obligatoria dentro del programa escolar, pero no se oponen a que se imparta

esa enseñanza fuera del horario escolar y, por supuesto, pagándola aparte y sólo para quien la pida.

• Rechaza las subvenciones. — No defienden la supresión repentina de todas las escuelas privadas,

porque saben muy bien que tal cosa provocaría un problema laboral grave y otro de falta de plazas

escolares durante un buen tiempo. Lo que sí definen enérgicamente es que ninguna escuela de iniciativa

particular debe recibir subvención alguna, porque, para esta tendencia, el dinero público sólo puede servir

para financiar la "escuela pública". El centro privado puede subsistir si tiene clientes que lo paguen. En

una primera etapa, en .que tendrá que seguir habiendo subvenciones, éstas deben ser controladas por

profesores, personal no docente, padres y alumnos. • - Estado democrático. — Reconoce esta tendencia

que tal escuela no puede funcionar bien si no es en un Estado en el que existan de verdad todas las

libertades y derechos de la persona.

O LOS DEFENSORES DE LA LIBERTA» DE ENSEÑANZA PARA TODOS.—Están en pole mica con

los anteriores por varias razones: porque lo dicho de las subvenciones en la práctica conduce a la

desaparición de los centros privados, que no podrían hacer frente a los crecientes costes y que, además,

romperían una aspiración que consideran fundamental: la gratuidad igual para todos, porque no aceptan

un pluralismo ideológico dentro de la escuela misma, sino escuelas en sí coherentemente orientadas,

porque defienden que los padres son los titulares primordiales efectivos del derecho a elegir educación

que radica en el niño. Defienden, en cambio: una socialización que no signifique "estatalización" (o sea,

no admiten ningún riesgo de manipulación de las inteligencias y de las ideologías, y, por supuesto,

también quieren un Estado democrático, pero éste, al contrario que en las tesis socialistas, exige libertad

de escuelas); defienden esta libertad de enseñanza, que no es Igual a libertad del profesor para enseñar lo

que quiera, porque—dicen—toda persona tiene deber y derecho a ser educado según sus creencias y

convicciones, lo cual se da de patadas con la escuela "neutra"; defienden el pluralismo de escuelas (es

decir, puede haberlas de diferente y aun contradictoria orientación, pero cada escuela ha de tener su

proyecto educativo coherente y conocido por los padres, y que luego ha de recogerse en •un estatuto

escolar, hecho con participación de todos y que regule a su vez la participación); ello no es obstáculo para

que exista igualdad de oportunidades para todos y para que no exista discriminación por motivos

económicos, sociales, culturales, religiosos o políticos; la enseñanza estatal y la no estatal, por prestar eí

mismo servicio, deben recibir el mismo trato; la enseñanza de nivel obligatorio debe ser gratuita.

Lo que fray debajo de estas alternativas

1 EL ESTATALISMO.

Ya hemos visto que no coincide, teóricamente, con ninguna de las "ofertas" expuestas. En su forma rígida

es centralista (como ahora); defiende que "lo fetén." es que todas las escuelas sean del Estado; en ellas

gasta ef dinero publicó.´Disbajo de todo esto hay la teoría de que el Estado es más importante que la

persona y, por eso, es el protagonista primero de la educación de sus ciudadanos. En sus formas extremas

conduce al totalitarismo.

O LA ESCUELA PUBLICA". — ´Debajo de ella está la teoría socialista de la "autogestión". Supone que

todo ciudadano tiene que encuadrar su actividad en la "esfera pública". Aunque de momento, por estra-

tegia, no subrayen esto, tienden a realizar la teoría socialista de la convivencia, en la que todos deben

participar en esa "autogestión", pero como consecuencia de la teoría de que el dinero público sólo a lo

público puede destinarse. Ese dinero procede de los impuestos de muchos ciudadanos de ideologías

diferentes y —aquí está la conclusión diferencial—, por tanto, debe ser "neutro", sin ideología,

aconfesional, porque, según dicen, así se crean las mejores condiciones de una convivencia en la que cada

individuo pueda e x presarse con el máximo de libertad, sin "coacciones estructurales" de ningún tipo.

Los padres deben participar en la escuela, pero por cauce público. En el fondo, lo que niegan, al subrayar

demasiado la dimensión social de la persona, es qns la opción personal y familiar pueda expresarse a

través de Iniciativas particulares no neutras. El que quiera hacer esto se sale de tas condiciones de

actuación pública y puede hacerlo, pero debe pagarlo aparte. Así, siempre subsistirían algunas (pocas)

escuelas privada; de élites, muy caras, pero no las otras; eso no les precoupa demásiado, porque sería un

reducto "poco peligroso" y que quedaría ahí como testimonio flagrante de lo que los socialistas,

desprecian, y aún Íes vendría bien como ejemplo de lo que ellos quieren evitar.

Q LA ESCUELA LIBRE.

No nos extendemos aquí, porque sus condiciones las explicaremos en el resto del reportaje, por ser la op-

ción que consideramos más coherente.

En todo caso, escuela nueva

Si alguien se imagina que, con los cambios políticos que se están produciendo en España y con los

cambios generacionales que se observan en cada hogar, la escueta va a seguir siendo la misma que

recuerdan nuestros padres, aunque éstos fueran jóvenes, se equivocan. Este punto debe quedar claro,

porque se sitúa por encima de la polémica que estamos describiendo y aun es capaz por si mismo de dar a

la escuela libre ana auténtica modernidad, que no siempre encontramos en la escuela pública, en donde se

camuflan, como sistema de organización escotar, varias características que se corresponden con la escuela

exigida por los nuevos tiempos.

Ya no es posible, en efecto. Una escuela de minorías, de finura de modales,´ de "tocar el piano" o "tomar

el té", ni una escuela que se limite a transmitir y reproducir en las nuevas generaciones los esquemas

culturales y sociales de una determinada clase antepasada. La nueva escuela, posconciliar, quiere preparar

a los jóvenes para que, tras asimilar un legado cultural, sean capaces de mejorarlo creativamente a través

del desarrollo de su propia libertad. Dicho esto, quedan varias cuestiones de fondo que se deben pensar

pausadamente para optar críticamente´ ante las ofertas electorales.

Los niños y las ideologías de los adultos

Primera cuestión grave: ¿cómo afrontar la formación humana ? ¿ Con libertad?, ¿aceptando un

dirigismo?, ¿aceptando una neutralidad educativa?, ¿se debe o no se debe suministrar al niño una creencia

ideológica (religiosa, moral, política) ? No se debe ocultar que dentro de esas preguntas hay otra más

fundamental, a saber: ¿hay valores objetivos?, ¿tiene el hombre un fin, un bien determinado al que deba

ordenar los esfuerzos de su vida?, ¿hay creencias verdaderas? Este es el problema ético. fundamental

previo a la respuesta sobre la escuela, según Indica el profesor Damián Traverso en su libro "Política

educativa" (UNED, cuarto curso de ciencias de la educación). El que responda que "sí", también dirá que

la escuela debe orientar su educación según esas creencias. El que diga que "no" propenderá a la escuela

"neutra". Aclaremos en´ seguida" que ni siquiera ésta prescinde de la incorporación de una "moral

natural" general, pero que, en lo demás, se queda en ei adiestramiento educativo válido para cualquier

opción posterior del alumno.

Lo "guerra escolar"

Lo dicho es sólo un primer paso de reflexión. Seria simplista quedarse ahí. En efecto, si alguien

entendiera esas dos opciones vitales de manera muy tajante, la consecuencia serta también el

enfrentamiento Irreconciliable entre dos concepciones de la escuela, con la consiguiente "guerra escolar".

Pero esa guerra no es deseable para nadie en este país. Ambas partes, además, pueden incorporar en su

postura algunos valores de la parte contraria. ¿ Cómo puede ser esto?

La tolerancia, un "supervalor"

Puede ser, porque nuestra civilización ha conquistado ya una especie de supervalor: la tolerancia o el

mutuo respeto del pluralismo existente. O sea, el que yo crea que hay unos valores objetivos no significa

que ya estén realizados en mí, ni que todo el mundo, para realizarlos, tenga que seguir el mismo camino.

10-IV-1977

A — Póg. 18

Y "LIBRE", FRENTE A FRENTE

No se debe confundir la realidad con la teoría. Lo real es que muchos defendemos teorias opuestas, pero,

en la práctica, la mayoría realizamos muy defectuosamente esas teorías, y por eso no debemos ser

Intransigentes. Lo lógico es defender unas convicciones personales en público y en privado; pero, en la

esfera pública, hay un límite para todos: no se puede llegar al aplastamiento del "diferente", que también

tiene derecho a existir, porque es persona, y es la persona—y no la verdad—la que tiene unos derechos.

Es la cuestión famosa del "juego limpio", en la que no podemos entrar ahora. Apuntemos, sin embargo,

ya desde ahora, que el defecto más grave de los defensores de la escuela publica es que la plantean como

solución única, excluyente de otras fórmulas, y, en ese punto, invaden los derechos de quienes piensan de

otro modo.

Cómo respetar la libertad del niño

¿Y cómo se realiza todo lo dicho cuando se trata de los niños? ¿Es incompatible el respeto a la libertad de

los niños con la intención explícita de inculcarles las creencias de sus padres ? Si la respuesta fuera

positiva, parece que estaríamos dando la razón a los partidarios de la escuela neutra. Por eso hay que

apuntar dos cosas:

• No se quita la libertad a otro, y menos a un niño, si en la escuela de valores del adulto (los padres)

entra, junto a la voluntad de dar testimonio de unas convicciones profundas propias, la de respetar el

derecho de los demás a optar personalmente en momentos claves de su Vida. Muchos podrán saber por

experiencia lo que es esto. Muchos otros, por desgracia, no lo sabrán por haber .padecido un pasado de

autoritarismo ajeno al respeto a la libertad. Al autoritarismo no se puede volver; pero la solución no

es tampoco desvertebrar a los .niños con una práctica que, más que de libertad, es de auténtica

"dejación".

• Vinculado con la pregunta está el tema de si es o no posible la escuela neutra.

¿Es posible la enseñanza neutra?

Respondan sinceramente a estas preguntas: ¿es posible que un niño relegue la "adquisición de creencias"

por su propia y exclusiva cuenta al momento en que adquiera pleno uso de razón? ¿Es posible que un

profesor o un equipo -de profesores, que son personas de carne y hueso, sea aséptico, realmente neutro?

No lo creemos. "Seria poco menos que milagroso", dice el profesor Damián. En efecto, el niño no alcanza

dé golpe el uso de su razón; se trata, por el contrario, de un proceso que comienza, en sus bases

psicofisiológicas, desde su gestación misma. Entonces no es pedagógicamente correcto montar todo un

sistema educativo presentado como "neutro", destinado a un niño que no existe y confiado a unos

profesores que tampoco existen en la realidad concreta.

Todas las escuelas son confesionales

Esa es la consecuencia: que no sólo es legitimo plantear la escuela vinculada a una opción ideológica o

confesional, sino que, de hecho, todas las escuelas lo serán en alguna medida. Pero como las creencias e

ideologías no.se pueden demostrar como únicas verdaderas, ni tampoco como erróneas, no se puede

concluir tampoco que todas las escuelas deben ser de tal o cual tendencia. Eso no se puede imponer por la

fuerza (tal vez aquí está, precisamente, el fallo del pasado reciente español). Pero queda muy claramente,

como un derecho del ciudadano y de las familias, la posibilidad de estar presente en escuelas coherentes

con su creencia.

Pluralismo interno o pluralismo de escuelas

Pero el enfrentamiento de tendencias se produce todavía en otro punto; en efecto, la confesionalidad ¿es

cosa de la escuela como tal o es cosa de cada profesor y de su libertad de cátedra ? ¿Se puede exigir a un

profesor, para entrar en un colegio, que acepte previamente su proyecto educativo, su opción ideológica?

¿ Se puede rechazar al que no case con ella ?

Adelantemos que es cuestión delicada y difícil, en la que se van a librar las más duras batallas en los

próximos años. ¿Por qué? Porque los centros confesionales (que han sido, en su mayoría, los católicos) se

han dormido en los laureles de "la paz" de esta cuarentena y han descuidado lamentablemente la selección

de su personal, de modo que ahora tienen muchos profesores que o son simplemente indiferentes o son

claramente contrarios a la ideología del centro; en segundo lugar, porque los profesores que han abrazado

en los últimos años y meses una ideología de izquierdas y hasta marxista tienen mucho más vigor

combativo que los llamados "católicos", aparte de que muchos de los "católicos de izquierdas" están

planteando con gran simplismo estas cuestiones, casi con una sensación de "mala conciencia", y

defienden la fórmula de la escuela pública. Pero aunque la tarea sea dura, lo definitivo es que las ideas

queden claras.

Dicho esto, ¿por qué no creemos que esa libertad docente individual del profesor (hablamos de los niveles

anteriores a la Universidad, por supuesto) sea conveniente ?

Uno: Porque, pedagógicamente, estamos en la época en qtie se ha demostrado científicamente la

necesidad del "equipo educativo" coherente con la correspondiente comunidad educativa.

Dos: Ese equipo debe ser, para nosotros, ideo lógicamente coherente también, ya que ello conduce a la

formación de personalidades maduras, abiertas, capaces de comprensión de cualquier otra ideología y

hasta, llegado el momento, de un cambio de opción; mientras que lo contrario creemos que es someter al

niño a tensiones ideológicas tan dispares y desproporcionadas a su desarrollo, que conduce a una

profunda inseguridad personal y, en último término, a un relativismo excluyente de las posturas no

relativistas; o sea, a niños con sólo medio mundo asimilado. Y no creemos que eso sea respetar su

libertad.

¿Qué pretenden los defensores de ¡a escuela neutra?

Dicho con palabras clásicas, todos los partidos ven en la escuela un semillero de futuros militantes. Pero

demos por bueno, en. hipótesis, qué los nuevos partidos son más abiertos que todo eso y descartan por

completo el hacer cualquier propaganda, siquiera solapada, en las aulas de la primaria y la media (cosa,

por otra parte, ya desmentida por la realidad de estos años). Aun asi, la formación de una mentalidad

relativista queda mucho más propensa a una opción posterior marxista que de otro tipo. Creemos que aquí

está la rentabilidad de largo alcance de esa postura.

Pero ¿y -los escuelas rurales?

Esta es una de las grandes objeciones de los que defienden la "libertad de cátedra" o el pluralismo interno

escolar, porque, en efecto, es imposible que, en las aldeas, haya tantas escuelas como opciones tengan sus

habitantes. Se pueden decir varias cosas:

Una: También es prácticamente imposible que, en las demás escuelas del país, coincidan, en cada una de

ellas, profesores de todo el abanico político que el niño debería contemplar en directo para luego hacerse

su propia opción.

Dos: No es honrado trásplantar, ocultándolo, un problema de ordenación territorial a un problema de

organización escolar. Nuestras aldeas están abandonadas. Es cierto. Y es problema que se debe corregir

con lucha social y política, hasta acercar a nuestros pueblos todas las ventajas de la civilización; pero no

es legitimo hacer depender de eso todo un sistema escolar, cuando existe, por imposición de una

dificultad de momento insuperable, otra solución, a saber:

Tres: En las aldeas habrá también una mayoría; aun actuando conforme a ella, en todo caso se deben

respetar los derechos -de la minoría y atenderlos debidamente en el plano ideológico. Profesores y

comunidad deben estar abiertos a ello y actuar según ese pluralismo respetuoso, que no excluye la

convicción mayoritaria.

El truco

Para el profesor Damián, lo que hay tras las alternativas socialistas a la enseñanza es: "Según creo, esta

solución se presenta más como un compromiso político provisional entre los diversos grupos ideológicos

que como una´ solución" pedagógica definitiva. Es decir, se trata de un pacto ideológico entre docentes de

diversas ideologías, para eludir el problema "escuela única-pluralismo ideológico". Contrato aleatorio, sin

embargo, porque no cabe determinar qué equipo ideológico le va a tocar en suerte a cada, cual".

Conclusión

Creemos haber ofrecido una visión critica del problema, para que cada uno sepa a qué atenerse. En

recuadro aparte ofrecemos los principios de organización que nosotros consideramos deben orientar el

nuevo sistema educativo, y lo hacemos partiendo del problema de la gratuidad. Allí podrán ver la parte

positiva de esta versión crítica.

Carlos Veira

BASES PARA UNA ESCUELA NUEVA

1 Todos queremos la gratuidad, al menos en los niveles obligatorios, y si es posible, también

en el resto. ¿Es eso posible? Ya estamos viendo que no. ¿Es posible para la alternativa socialista? El

profesor Damián ha calculado que realizarla ahora, con costes actuales, supondría un gasto de 285.000

millones de pesetas anuales, sin contar la educación profesional y la universitaria. Educación tiene ahora

alrededor de 170.000 millones de presupuesto para 1977.

2 Hay que mantener la gratuidad como meta. Y para ello, pujar por una reforma del sistema

fiscal.

3 Pero seamos realistas; lo del Fisco es aún más difícil. Por eso creemos que hoy—que defender qe las

cuotas escolares se conviertan en "compensadoras de un Fisco defectuoso". O sea, todo gratis para quien

no pueda pagar. Los que puedan pagar, que cubran total o parcialmente el costo del puesto escolar. Y

esto, si hemos de ser justos, tanto en la escuela estatal como en la privada. No debe haber distinción de

sistema entre ambas.

4 En lo privado hay que distinguir "iniciativa privada económica" e "iniciativa privada educativa". La

primera es la que está recibiendo los palos ahora, porque se le cargan los sambenitos de la empresa

capitalista, cuando no es empresa (cosa lamentable, porque carece muchas veces de una organización y

superación de organización y métodos) y además está descapitalizada. Hace falta un estatuto de la

empresa educativa que la distinga de una fábrica de calcetines. La financiación de todas las escuelas debe

correr por cuenta del Estado (con la corrección citada en el punto 3 sobre el pago de cuotas), incluso en la

construcción de edificios. El Estatuto impedirá, por una parte, que el promotor privado obtenga lucro

alguno, salvo un salario digno y la realización de su vocación de servicio a la comunidad; impedirá que el

Estado se crea con derecho a mandar sólo -por -poner el dinero. Y toda "iniciativa privada educativa"

podrá funcionar en tal esquema si tiene demanda. 5 El dinero público se recauda de una pluralidad de

ciudadanos con •ideología. Y no pierde ese carácter al pasar a las manos del Estado, que es simple

administrador. Debe revertir a la sociedad en forma de pluralidad ideológica. La elección educativa del

ciudadano incluye el aspecto ideológico, que no hay que pagarlo aparte. A Así, todas las escuelas serán

iguales en sistema y todas diferentes, pluralistas, Y todos deben cumplir exclusivamente con lo que es

derecho fundamental a la educación. Las fiorituras (judo, equitación...) deben desterrarse de las escuelas,

considerándolas "signos externos" de que esas familias que las piden pueden pagar el coste total de la

educación.

7 Al suprimir la diferencia entre escuela estatal y privada (ya que en ambas habrá orientación ideológica o

proyecto educativo resultante de la demanda ciudadana y de la participación de los estamentos

implicados), pierde sentido también que hayo profesores-funcionarios. Una vez conseguida la titulación

(por una carrera o por un examen de conjunto de algo que sea útil a la escuela), se considera que la

persona tiene una capacidad académica; para obtener el reconocimiento de su capacidad profesional

docente (venia docendi), puede establecerse algún sistema de cursos didácticos, do especialización y de

prácticas, superados los cuales (sin oposiciones) queda disponible para ser contratado laboralmente por

concurso de méritos par un centro estatal o privado (todos en ¡guales condiciones). Luego ha de haber un

sistema de perfeccionamiento que, junto a lo exigencia de estar a la altura paro los concursos de méritos,

nos resuelve de rechazo el problema de la calidad del profesorado.

Y "LIBRE" FRENTE A FRENTE

to del "diferente", que también tiene derecho» a existir, porque es persona, y es la persona—y no la

verdad—la que tiene unos derechos. Es la cuestión famosa del "juego limpio", en la que no podemos

entrar ahora. Apuntemos, sin embargo, ya desde ahora, que el defecto más grave de los de- • tensores de

la escuela pública es que la plantean como solución única, excluyente de otras fórmulas, y, en ese punto,

invaden los derechos de quienes piensan de otro modo.

Cómo respetar la libertad del niño

¿Y cómo se realiza todo lo dicho cuando se trata de los niños ? ¿Es incompatible el respeto a la libertad

de los niños con la Intención explícita de inculcarles las creencias de sus padres ? Si la respuesta fuera

positiva, parece que estaríamos dando la razón a los partidarios de la escuela neutra. Por eso hay que

apuntar dos cosas:

• No se quita la libertad a otro, y menos a un niño, si en la escuela de valores del adulto (los padres)

entra, junto a la voluntad de dar testimonio de unas convicciones profundas propias, la de respetar el

derecho de los demás a optar personalmente en momentos claves de su Vida. Muchos podrán saber por

experiencia lo que es esto. Muchos otros;; por desgracia, no lo sabrán por haber padecido un pasado de

autoritarismo ajeno al respeto a la libertad. Al autoritaristno no se puede volver; pero la solución no

es tampoco desvertebrar a los .niños con una práctica que, más que de libertad, es de auténtica

´´dejación-".

• Vinculado con la pregunta está el tema de si es o no posible la escuela neutra.

¿Es posible la enseñanza neutra?

Respondan sinceramente a estas preguntas: ¿es posible que un niño relegue la "adquisición de creencias"

por su propia y exclusiva cuenta al momento en que adquiera pleno uso de razón? ¿Es posible que un

profesor o un equipo de profesores, que son personas de carne y hueso, sea aséptico, realmente neutro?

No lo creemos. "Sería poco menos que milagroso", dice el profesor Damián. En efecto, el niño no alcanza

dé golpe el uso de su razón; se trata, por el contrario, de un proceso que comienza, en sus bases

psicofisiológicas, desde su gestación misma. Entonces no es pedagógicamente correcto montar todo un

sistema educativo presentado como "neutro", destinado a un niño que no existe y confiado a unos

profesores que tampoco existen en la realidad concreta.

Todas los escuelas son confesionales

Esa es la consecuencia: que no sólo es legitimo plantear la escuela vinculada a una opción ideológica o

confesional, sino que, de hecho, todas las escuelas lo serán en alguna medida. Pero como las creencias e

ideologías no.se pueden demostrar como únicas verdaderas, ni tampoco como erróneas, no se puede

concluir tampoco que todas las escuelas deben ser de tal o cual tendencia. Eso no se puede imponer por la

fuerza (tal vez aqui está, precisamente, el fallo del pasado reciente español). Pero queda muy claramente,

como un derecho del ciudadano y de las familias, la posibilidad de estar . presente en escuelas coherentes

con su creencia.

Pluralismo interno o pluralismo de escuetas Pero el enfrentamiento de tendencias se produce todavía

en otro punto; en efecto, la confesionalidad ¿es cosa de la escuela como tal o es cosa de cada profesor y

de su libertad de cátedra ? ¿Se puede exigir a un profesor, para entrar en un colegio, que* acepte

previamente Su proyecto educativo, su opción ideológica? ¿ Se puede rechazar al que no case con ella ?

Adelantemos que es cuestión delicada y difícil, en la que se van a librar las más duras batallas en los

próximos años. ¿Por qué? Porque los centros confesionales (que han sido, en su mayoría, los católicos) se

han dormido en los laureles de "la paz" de esta cuarentena y han descuidado lamentablemente la selección

de su personal, de modo que ahora tienen muchos profesores que o son simplemente indiferentes o son

claramente contrarios a la ideología del centro; en segundo lugar, porque los profesores que han abrazado

en los últimos años y meses una ideología de izquierdas y hasta marxista tienen mucho más vigor

combativo que los llamados "católicos", aparte de que muchos de los "católicos de izquierdas" están

planteando con gran simplismo estas cuestiones, casi con una sensación de "mala conciencia", y

defienden la fórmula de la escuela pública. Pero aunque la tarea sea dura, lo definitivo es que las ideas

queden claras.

Dicho esto, ¿por qué no creemos que esa libertad docente individual del profesor (hablamos de los niveles

anteriores a la Universidad, por supuesto) sea conveniente ?

Uno: Porque, pedagógicamente, estamos en la época en que se ha demostrado científicamente la

necesidad del "equipo educativo" coherente con la correspondiente comunidad educativa.

Dos: Ese equipo debe ser, pata nosotros, ideo lógicamente coherente también, ya que ello conduce a la

formación de personalidades maduras, abiertas, capaces de comprensión de cualquier otra ideología y

hasta, llegado el momento, de un cambio de opción; mientras que lo _ contrario creemos que es someter

al niño a tensiones ideológicas tan dispares y desproporcionadas a su desarrollo, que conduce a una

profunda inseguridad personal y, en último término, a un relativismo excluyente de las posturas no

relativistas; o sea, a niños con sólo medio mundo asimilado. Y no creemos que eso sea respetar su

libertad.

¿Qué pretenden los defensores de ¡o escuela neutra?

Dicho con palabras clásicas, todos los partidos ven en la escuela un semillero de futuros militantes. Pero

demos por bueno, en hipótesis, qué los nuevos partidos son más abiertos que todo eso y descartan por

completo el hacer cualquier propaganda, siquiera solapada, en las aulas de la primaria y la media (cosa,

por otra parte, ya desmentida por la realidad de estos años). Aun así, la formación de una mentalidad

relativista queda mucho más propensa a una opción posterior marxista que de otro tipo. Creemos que aquí

está la rentabilidad de largo alcance de esa postura.

Pero ¿y las escuetas rurales?

Esta es una de las grandes objeciones de los que defienden la "libertad de cátedra" o el pluralismo interno

escolar, porqué, en efecto, es imposible que, en las aldeas, haya tantas escuelas como opciones tengan sus

habitantes. Se pueden decir varias cosas:

Una: También es prácticamente imposible que, en

las demás escuelas del país, coincidan, en cada una de ellas, profesores de todo el abanico político que el

niño debería contemplar en directo para luego hacerse su propia opción.

Dos: No es honrado tras-plantar, ocultándolo, un problema de ordenación territorial a un problema de

organización escolar. Nuestras aldeas están abandonadas. Es cierto. Y es problema que se debe corregir

con lucha social y política, hasta acercar a nuestros pueblos todas las ventajas de la civilización; pero no

es legitimo hacer depender de eso todo un sistema escolar, cuando existe, por imposición de una

dificultad de momento insuperable, otra solución, a saber:

Tres: En las aldeas habrá también una mayoría; aun actuando conforme a ella, en todo caso se deben

respetar los derechos-de la minoría y atenderlos debidamente en el plano ideológico. Profesores y

comunidad deben estar abiertos a ello y actuar según ese pluralismo respetuoso, que no excluye la

convicción mayorltaria.

El truco

Para el profesor Damián, lo que hay tras las alternativas socialistas a la enseñanza es: "Según creo, esta

solución se presenta más como un compromiso político provisional entre los diversos grupos ideológicos

que corrió una* solución´ pedagógica definitiva. Es decir, se trata de un pacto ideológico entre docentes

de diversas ideologías, para eludir el problema "escuela única-pluralismo ideológico". Contrato aleatorio,

sin embargo, porque no cabe determinar qué equipo ideológico le va a tocar en suerte a cada, cual".

Conclusión

Creemos haber ofrecido una visión critica del problema, para que cada uno sepa a qué atenerse. En re-

cuadro aparte ofrecemos los principios de organización que nosotros consideramos deben orientar el

nuevo sistema educativo, y lo hacemos partiendo del problema de la gratuidad. Allí podrán ver la parte

positiva de esta versión crítica.

´Cortos Veira

BASES PARA UNA ESCUELA NUEVA

1 Todos queremos la gratuidad, al menos en los niveles obligatorios, y si es posible, también

en el resto. ¿Es eso posible? Ya estamos viendo que no. ¿Es posible para la alternativa socialista? El

profesor Damián ha calculado que realizarla ahora, con costes actuales, supondría un gasto de 285.000

millones cié pesetas anuales, sin contar la educación profesional y la universitaria. Educación tiene ahora

alrededor de 170.000 millones de presupuesto para 1977.

2 Hay que mantener la gratuidad como meta. Y para ello, pujar por una reforma del sistema

fiscal.

Pero seamos realistas; lo del Fisco es aún más difícil. Por eso creemos que hay-qwe defender «qwe 4as

cuotas escolares se conviertan en "compensadoras de un Fisco defectuoso". O seo, iodo gratis para quien

no pueda pagar. Los que puedan pagar, que cubran total o parcialmente el costo del puesto escolar. Y

esto, si hemos de ser justos, tanto en la escuela estatal como en la privada. No debe haber distinción de

sistema entre cimbas.

4 En |o privgdo hay que distinguir "iniciativa privada económica" e "iniciativa privada educativa". La

primera es la que está recibiendo los palos ahora, porque se le cargan los sambenitos de lo empresa

capitalista, cuando no es empresa (cosa lamentable, porque carece muchas veces de una organización y

superación de organización y métodos) y además está descapitalizada. Hace falta un estatuto de la

empresa educativa que la distinga de una fábrica de calcetines. La financiación de todas las escuelas debe

correr por cuenta del Estado (con la corrección citada en el punto 3 sobre el pago de cuotas), incluso en la

construcción de edificios. El Estatuto impedirá, por una parte, que et promotor privado obtenga lucro

alguno, salvo un salario digno y la realización de su vocación de servicio a la comunidad; impedirá que el

Estado se crea con derecho a mandar sólo •por -poner el dinero. .Y .-toda "-iniciativa privada educativa"

podrá funcionar en tal esquema si tiene demanda. £ El dinero público se recauda de una pluralidad de

ciudadanos con ideología. Y no pierde ese carácter al pasar a las manos del Estado, que es simple

administrador. Debe revertir a la sociedad en forma de pluralidad ideológica. La elección educativa del

ciudadano incluye el aspecto ideológico, que no hoy que pagarlo aparte. ¿ Así, todas las escuelas serán

iguales en sistema y todas diferentes, pl uro listos. Y todos deben cumplir exclusivamente con lo que es

derecho fundamental a la educación. Las fiorituras (judo, equitación...) deben desterrarse de las escuelas,

considerándolas "signos externos" de que esas familias que las piden pueden pagar el coste total de la

educación.

"7 Al suprimir la diferencia entre escuela estatal y privada (ya que en ambas habrá orientación ideológica

o proyecto educativo resultante de la demanda ciudadana y de la participación de los estamentos impli-

cados), pierde sentido también que hayo profesores-funcionarios. Una vez conseguida la titulación (por

una carrera o por un examen de conjunto de algo que sea útil a la escuela), se considera que la persona

tiene una capacidad académica; para obtener el reconocimiento de su capacidad profesional docente

(venia docendi), puede establecerse algún sistema de cursos didácticos, de especialización y de prácticas,

superados los cuales (sin oposiciones) queda disponible para ser contratado labo-ralmente por concurso

de méritos por un centro estatal o privado (todos en iguales condiciones). Luego ha de haber un sistema

de perfeccionamiento que, junto a la exigencia de estar a la altura para los concursos de méritos, nos

resuelve de rechazo el problema de la calidad del profesorado.

l O . IV . 1977

Pag. 19 — Ya

 

< Volver