Autor: Fernández Armesto, Felipe (AUGUSTO ASSÍA). 
   El sistema electoral será un factor clave para la democracia española     
 
 Ya.    29/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

ESCRIBE AUGUSTO ASSIA

El sistema electoral será un factor clave para la democracia española

El sistema proporcional absoluto sólo fue utilizado por la República de Weimar en Alemania • El sistema

por distritos, aunque de organización mucho más difícil, es más apio para proteger a la democracia contra

el comunismo y el fascismo • las primeras elecciones pueden ser la prueba de fuego para la Monarquía y

el sistema electoral su Rubicón

SIN duda que el sistema electoral por distritos—un diputado cada distrito y tantos distritos como

diputados—se ha mostrado excepcionalmente apto para proteger a la democracia contra los únicos dos

peligros: el comunismo y el fascismo, que la han acechado desde la última guerra. En esto yo estoy

to.talmente de acuerdo con Fraga, Al revés que con la mayoría de los otros políticos españolee del

momento, con los que suelo estar en unas cosas medio de acuerdo y medio de desacuerdo en otras, la

verdad es que mi correlación de opiniones con don Manuel Fraga es en todo diametral: o estoy

totalmente en desacuerdo o totalmente de acuerdo.

Como digo, estoy totalmente de acuerdo en que el sistema electoral por distritos, asi como ha sido el más

apto para mantener alejados en Europa y «1 mundo anglosajón los únicos dos peligros serios que

amenazaron durante los últimos años la democracia, la paz y la convivencia, y probablemente sería el

mejor para mantenerlos asimismo alejados durante los próximos en España.

Los distritos tienen también la ventaja de que es mucho más fácil con ellos formar mayorías

parlamentarias estables que con el sistema proporcional, además dé que excluyen mucho más que el

proporcional las oscilaciones bruscas y los vaivenes, o lo que en inglés se llama "landslides". Ahora bien,

y aquí está la madre del cordero.

COMO todas las cosas buenas—o por lo menos como todas las copas buenas en la democracia—. el

sistema electoral por distritos es de organización mucho más difícil, más complicada y más lenta que ni

proporcional y, además, mucho más reacio a la improvisación. La ´ democracia; al revés quo la dictadura,

odia, como la naturaleza al vacio y loe órganos sanos a loe enfermos, la improvisación.

Si el franquismo hubiera querido hacer unas elecciones para restablecer la democracia,yo le hubiera

recomendado sin temor que las llevara a cabo por el sistema de distritos.

Recomendárselo a la Monarquía es más aventurado, porque, como ya he dicho muchas veces, la

Monarquía en un sistema que exige mucho más tino, mucho más esmero, mucho más respeto por los

hechos, mucho máe tacto que la dictadura, y mientras la fuerza y la virtud de la dictadura es no meditar

sobre las consecuencias de lo que hace, la esencia de la Monarquía consiste en pensar en las

consecuencias antee de hacer.

Hasta la dictadura de Primo de Rivera, la Monarquía elegía el Congreso de diputados por un sistema de

distritos exactamente igual a! de Inglaterra. Más o menos solíam coincidir geográficamente con los

partidos judiciales, aunque electoralmente la comarca de las Frieiras, de donde yo soy, pertenecía a Verín,

y judicialmente, a Viana. Si después de la de Primo de Rivera no hubiera venido primero la República,

que estableció un sistema electoral ecléctico, amalgamando In.g distritos con las provincias, así .como

inventando las candidaturas colectivas, divididas en mayoría y minoría, y después dee la República no

hubiera venido otra dictadura, restablecer el sistema del 76 apoyándose en lo que deL sistema quedara

sería lo más apropiado y lo más rentable que la restaurada Monarquía podría hacer, desde luego.

¿Dónde es posible ahora recoger los hilos que anudaban los viejos distritos a la tradición parlamentaria y

cómo restablece usted, después da que los distritos han estado sometidos a loa efectos de dos dictaduras y

una República durante máa de cincuenta años, lo que había de democracia en el viejo sistema y lo que en

ese sistema pudiera haber habido de (para decirlo con palabras de moda) "perfectible", reformable y

mcjorable?

PELIGROS DEL SISTEMA PROPORCIONAL ABSOLUTO

S ï yo me dejara llevar por mis sentimiento?, yo de lo que sería, además de "antirrupturista" respecto al

sistema de Franco, aería "antirupturista" respecto a la República y "antirrup

turista" respecto a 1923; pero en política no hay que operar con utopías. Una de las utopías es, desde

luego, suponer que el pasado es menos pasado por ser más reciente, o que un pasado, porque sea

contradictorio con el inmediato, no ee suma, sino que fie resta al otro. Cubileteos en los que ahora se

pierde aquí mucho tiempo, y esperemos que no ee pierda alguna oportunidad.

Probablemente, la mayor tentación que la dificultad de volver al sistema electoral con el que hemos

tenido más (y no la peor) experiencia es que, bajo la falta de información y educación que aquí existe y

que puede mascarse, saltemos sobre la simpleza contraria y nos montemos en el sistema proporcional

absoluto.

Frente al de distritos, unido a tantos matices, tantas tradiciones, tantas realidades, con "un distrito, un

diputado", el sistema proporcional absoluto, huyendo de la realidad, de la tradición y de los matices,

factores que al español tanto le estorban en política, lo que hace es meter todos los votos en un puchero y

dividirlos por el número de partidos que se presentan a la elección. Tantos votos, tantos diputados.

Al español esta forma de justicia abstracta, seguramente le encantaría.

Así, en absoluto, no hubo hasta ahora má« que un país y una república que haya ensayado el sistema

proporcional, la República de Weimar, en Alemania.

Desde la de Platón no ha habido quizás en 1» historia república más ilustrada, más equitativa, más justa ni

más liberal que la de Weimar, donde los grandes políticos, loa grandes científicos, los grandes artistas, los

grandes escritores apenas si cabían por laa calles y donde la libertad era el aire que se respiraba.

¿Qué hizo el sistema proporcional con la República de Weimar?

Primero hizo veintiocho (28) partidos políticos y luego colocó los veintiocho entre la doble trituradora del

comunismo y el fascismo hasta que Hitler se levantó con el santo y la limosna, transformando la platónica

República de Weimar en el horror que sólo los jóvenes no recuerdan.

Cuando terminó la guerra nadie podia pensar, en Europa, en restablecer el sistema electoral que le había

abierto las «ppnertas a] holocausto, pero tampoco nadie, aun reconociendo qnp era el mejor, podía pensar

en improvisar el sistema anglosajón, basado en las tradiciones de la más, grande cultura política desde la

romana, otra opinión de Fraga,con la que yo estoy totalmente1 de acuerdo. El recurso a que los grandos

países europeos acudieron ha sido una mezcla de las dos cosas.

TRADICIONES Y NUMEROS

UNA mezcla del sistema proporcional de Weimar y el de los distritos anglosajones es en realidad lo que

le ha dado el resultado que ustedes conocen a la República Federal de Alemania y a Francia. La

República españóla ya había. adelantándose a las circunstancias, intentado algo así, pero sin la suficiente

garantia ni el realismo indispensable. La República española se preocupa más de la representación

mecánica que de la eficacia gubernamental. Lo que han perseguido sobre todo Francia y Alemania es que,

como en Inglaterra, el Parlamento le proporcione al Gobierno una mayoría de diputados, y una oposición

donde haya equilibrio de fuerzas al misino tiempo que terreno firme para que el Gobierno pueda

apoyarse. Pero, al revés que en Inglaterra, donde lo importante es la mayoría en el Parlamento,

independientemente de que responda o no a la mayoría de los votos, Alemania y Francia han vinculado la

mayoría de los votos y la mayoría del Parlamento, "porque—como dijo De Gaulle—el que no tiene,

tradiciones tiene que tener números".+

Como heos destruido nuestras tradiciones, los españoles nos vemos obligados ahora a echar mano de los

números, a .secas, y cuanto máe pronto la Monarquía se dé cuenta de ello y más en serio tome la tarea de

alcanzar números, mejor. Las primeras elecciones pueden ser su prueba de fuego, y el sistema electoral

con que sean hechas, su Rubicon.

 

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