Autor: Ruiz Gallardón, José María. 
   La U.G.T. y la demagogia     
 
 ABC.    22/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

ABC. JUEVES, 22 DE SEPTIEMBRE DE 1977.

APUNTE POLÍTICO

La U. G. T. y la demagogia

Por J. M. RUIZ GALLARDON

La Unión General de Trabajadores valenciana acaba de hacer estas terroríficas declaraciones: «La

mayoría de los expedientes de crisis son falsos, y se intenta por este medio descapitalizar a la empresa y

trasvasar este dinero a lugares más cómodos.»

Lo cual, dicho en castellano desmenuzado, quiere decir:

1. Que no es verdad que haya crisis económica, porque si la hubiera, los expedientes de crisis estarían de

más y, en todo caso, no serían falsos.

2. Que los empresarios que, agobia dos por las circunstancias, se ven obligados a cerrar sus empresas e

iniciar los citados expedientes, son, al menos indiciariamente autores de los siguientes delitos:

Falsedad documental.

Alzamiento de bienes.

Posible estafa.

Delitos conexos de evasión de capitales.

(Ahora comprendo por qué tienen tantísimo interés los empresarios en que se conceda «otra» amnistía.

No se trata de resolver el problema de los extrañados vascos. No. De lo que se trata es de dejar impunes

las conductas delictivas de los empresarios.)

3. Que los funcionarios públicos encargados de tramitar y, en su caso aprobar, los expedientes de crisis

son cómplices de los delitos señalados en el apartado anterior y posiblemente estén implicados como

autores en otros de cohecho o negligencia punible.

4. Que, por descantado, ni los organismos internacionales ni los ministros españoles que hablan de la

crisis económica hacen otra cosa que asustar a los afiliados de la U. G. T. Con malévola intención.

5. Que en estas condiciones, es natural y lógico —dado lo bien que marchan las empresas, pues no hay

crisis, y si otra cosa se declara es pura falsedad— que se intente por las centrales sindicales:

• Mantener a todo trance a España como el país de más baja productividad de Europa.

• Defender a ultranza la huelga, en cualquiera de sus manifestaciones —asamblearia, salvaje,

política, etc.— como medio de defender los derechos de los trabajadores (aunque entre esos derechos no

se cuente el de trabajar).

• Negarse en rotundo a cualquier política que implique o comporte medidas en orden a la limitación

de rentas salariales: los capitalistas tienen sus dineros cada vez mejor situados y en lugares más cómodos.

• Oponerse a todo intento de pacto social. Con mentirosos no se pacta. Y si el Gobierno lo pide o lo

intenta es porque —también, también lo dicen—, está en manos y obedece ciegamente a las

multinacionales. Etc., etc.

Nos quejamos mucho de la situación económico-social. Pero, ¿qué quieren ustedes? Si nuestras centrales

sindicales —que se dicen serias y representativas— respiran como la U. G. T. valenciana —socialista,

claro—, pues ¡viva la demagogia!

J. M. R. G.

 

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