Autor: Abad Nebot, Francisco. 
   Escorzos sobre la lengua político-periodística     
 
 Informaciones.    27/10/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ESCORZOS SOBRE LA LENGUA POLITICO-PERIODÍSTICA

Por Francisco ABAD NEBOT

IOS lectores de: este periódico tieÀ nen. la oportunidad, desde hace un añOt de leer cada, jueves una

columna de información y formación idiomàtica a cargo del profesor espa ñol Fernando Lázaro. Al correr

de las semanas, en su empresa de aliento a la conciencia comunitaria del instrumento de expresión (los

españoles ni nadie somos los amos del idioma, y de ahí la parte de responsabilidad en su mantenimiento

unitario como vehículo de muchos millones de hablantes), saltan a la pluma del citado profesor Lázaro

usos registrables en boca de los políticos o en sus manifiestos. Que le han llevado a constatar cómo en

todo el espectro ideológico no ha prendido aún la inquietud socio-cultural, en cuanto castellano hablantes,

de las distintas voces. Nosotros vamos a referirnos aguí a algunas formas idiomáticas del discurso

politico, en tanto tipificadoras de esa pragmática de la lengua.

LENGUA Y SOCIEDAD

Los franceses suelen englobar en el concepto de sociolingüística el análisis del discurso y muy

concretamente del discurso politico; frente a ello, en Norteamérica se suele tener una concepción más

restringida, puramente idiomàtica, de la disciplina. Pero creemos que si el análisis del discurso (político)

—una. de las manifestaciones del& relación lengua/sociedad— comprueba la incidencia que en el

produc~ to lingüístico tiene su uso socio-político, esto es, la >huella que deja en él, no es materia menos

filológicas por ello, plenamente sociolingüística*

La lengua política emana de un gruyo reducido en relación a la sociedad global, pero con los medios de

comunicación se hace inteligible, para los más (a veces ño, y nace de un^propósito deliberado de

oscuridad: recuérdese lo de no caer en trampas saduceas). y por ello no constituye una jerga; en todo caso

(permítase la palabrar una semijerga

Sabido es que la publicidad se, fundamenta muchas, veces en la inducción de analogías, identificaciones,

superposiciones. Jakobson nos enseñó que en el eslogan político I like Ike «el primero de los dos términos

aliterantes está incluido en el segundo*, como imagen «del sujeto, amante encubierto por el objeto

amado*. Pues bien; veamos esas superposiciones en un ejemplo español. Se trata del anuncio de un

periódico: "EL ALCÁZAR DE TOLEDO es el símbolo de los más altos valores del espíritu humano. For.

talece los valores del espíritu humano. FORTALECE EL ALCÁZAR.»

EDITORIALES AFORTUNADOS

Hace pocos días todos hemos tenido oportunidad de leer en la Prensa de Madrid un par de buenos

editoriales con títulos especialmente afortunados desde él punto de vista estrictamente lingüístico en que

aquí nos movemos». En uno de ellos secontraponía la ruptura a la rotura como riesgo gra

dual obsérvese cómo, el editórialistoí en este, caso, ha hechado mano, dé um doblete culto/popular

(documenta, do, respectivamente, en castellano desde 1555 y 1250) para dotar a los términos correlativos

de distinta sustancia semántica

En él segundo comentario aludido,, se escribía: >Debemos renunciar todos, a utilizar los muertos como

banderas^ políticas. No podemos iniciar el ples* biscito de loa muertos.* Estos últimas cinco palabras son

las que constituían, a su ves, el titulo de encabezamiento. Titulo textraño*, que llama bellmente la

atención, en cuanto enlaza vocablos semánticamente incompatibles f los muertos no votan); alude además

a la nación como plesbiscito cotidiano de Renan y Ortega y Gasset, y de ahí que nos diga, de esta manera

retóricaelusiva, que no puede fundamentarse el vivir cotidiano en la-discordia sangrienta.

OTROS EJEMPLOS^

El pensamiento conservador siempre ha creído en los valores del ejercicio físico y el cuerpo sano

(requisito, se nos decía», del alma sana); de ahí, sin duda, la metáfora de la salud, política de la nación.

Salud, política, —además— que se calificaba de buena. Transposición semejante es lo que lleva a

denominar a ios líderes más conservadores, como, pesos pesados;, transposícíón, creo, no exenta de

reticente humor.

El vocablo calle (cuando se habla de >la calle)1 está usado en el sentido* fi>gurado y familiar según el

diccionario académico) —de gente, conjunto de personas— sobre todo las más humildes. La> falta de

´información veraz lleva al uso prodigado del potencial con valor conjetural: *El Ejército sustituiría a_ los

carteros en huelga.*

Los críticos de la sociedad industrial han insistido en cómo el aparato publicitario-propagandístico. Que

segrega lleva a una degradación ecológico-cultural por la pérdida de capacidad informativa de los

mensajes.

Ejemplo notable es el de dos academias, que en sus anuncios —por azar impresos en la misma, página del

periódico— aseguran haber obtenido par ra sus alumnos el primer puesto, en una y la misma oposición La

confusión Que familiarmente decimos nos produce nuestras decenas de siglas $e partido, no deja, de ser

también sino pérdida dé capacidad entrópica. informativa. Y nótese, por poner un ejem^ pío, la polaridad

léxica: en el titulo de un periódico liberal (El País») y otro conservador que se proyecta (*La Nación*): el

primero alude al común de las gentes, en cuyo horizonte acucian problemas prácticos de gran urgencia: el

segundo^, remite —en cambio^ a. una superestructura juridicopolítica, formal.

Terminare´ interesando, como nuevo. ciudadano de a ole un deseo: que la jerga? política, no, se nos

convierta en impenetrable jerigonza.

 

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