Autor: Fanjul Sedeño, Juan Manuel. 
   Una disposición derogatoria     
 
 ABC.    30/09/1976.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

UNA DISPOSICIÓN DEROGATORIA

Por Juan Manuel FANJUL SEDEÑO

.SI mi querido y recordado maestro de Derecho administrativo don José Gascón y Marín hubiera

conocido e! Proyecto de Ley de Reforma Política preparado por el Gobierno hubiera comentado

inmediatamente al finalizar sn lectora: «Falta una disposición derogatoria.» Era su justificadísima

obsesión que en toda clase de disposiciones de carácter general se señalaran expresamente las normas

anteriores que quedaban d e r o g adas por aquélla y cuáles —«a sensu» contrario— seguían en vigor.

Pretendía terminar, en definitiva, con la fácil y viciosa rutina de dar por derogadas «todas las

disposiciones que se opongan a la presente».

Su preocupación de maestro en el ardno campo del Derecho administrativo se hubiera visto ahora

apoyada por el número 3 del artículo 129 de la vigente Ley de Procedimiento Administrativo que, con

todo rigor jurídico, prohibe formular propuesta para nuevas disposiciones generales sin acompañar a la

misma una tabla de vigenciade las disposiciones anteriores y exige «que en la nueva disposición se

consignen expresamente las posteriores que han de quedar total o parcialmente derogadas».

Al Proyecto del Gobierno que, dicho sea a mayor abundamiento, me parece sincero y práctico, se le ha

quedado en el tintero la disposición derogatoria. Nos dice lo nuevo que se incorpora a nuestra normativa

institucional, pero se calla lo que, en virtud del establecimiento de las nuevas Cámaras, de su sistema de

«lección y de sn mecanismo funcional, resul•ta innecesario n ocioso cuando no incompatible o

contradictorio.

No se me oculta, por ser absolutamente lógico y normal, que no quepa incorporar disposiciones

derogatorias sobre aquellos temas institucionales que el Proyecto soslaya y que pasan, por tanto, puros e

intactos en todos sus aspectos a la iniciativa constituyente del nuevo Parlamento. Pero aquellos puntos

precisos cuya reforma se concreta y se afronta desde ahora en el Proyecto exigen un nítido perfil que no

admita dudas sobre «1 alcance de la reforma.

Al crear un Congreso de Diputados, ¿qué queda de la Ley Orgánica y de la actual Ley de Cortes en

relación con lo que sobre las nuevas se legisla, .salvo la alusión expresa que se hace a sus artículos 12 y

13?

Al establecer un Senado, ¿desaparece o subsiste el Consejo Nacional en la forma hoy prevista en la Ley

Orgánica del Estado y en la específica del Movimiento Nacional y de su Consejo?

AI proclamar el artículo I del Proyecto que «La democracia, en la organización política del Estado

español, se basa en la supremacía de la ley, expresión de la voluntad soberana del pueblo», ¿quiere decir

que desde la promulgación de la nueva ley desaparece el Movimíento-Organización o, por el contrario,

esa alusión a la organización, política del Estado español mantiene tácitamente subsistente la ley de 28 de

junio de 1967?

Ofrezco esta sugerencia de una Disposición derogatoria cuya incorporación, además de ser principio de

buen Derecho administrativo y hallarse ordenada por la Ley de Procedimiento vigente, contribuiría a

precisar conceptos de extraordinaria importancia, a potenciar la imparcialidad electoral y a decantar

actitudes que hagan más positivo el demostrado espíritu reformista de que está dando abundantes pruebas

el Gobierno Suárez.

 

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