Autor: LAWRENCE. 
   Alerta para la democracia     
 
 Arriba.    03/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Temas en punta

ALERTA PARALA DEMOCRACIA

EL violento atentado terrorista contra «Diario 16». los frecuentes asaltos y destrozos a locales

de partidos y organizaciones sindicales, el creciente número de agresiones a personas físicas

significadas política o soclalmente, son todos hechos que no pueden ser contemplados como

meras erupciones superficiales en la vida normal de una sociedad democrática. Nuestro orgullo

cívico por la ejemplar respuesta del pueblo español a las recientes elecciones generales, no

debe convertirse en un cloroformo que deje indefensa la sociedad frente a la agresión

desestabilizadora. La democracia no suele perderse en las elecciones, sino en la calle a través

de un proceso de deterioro de la economía y el orden público, tantas veces repetido que

debiéramos ser capaces de no caer en la trampa.

Todo parece indicar que alguien ha puesto ya en marcha el mecanismo clásico de la escalada

de frustración de una democracia: descenso de la productividad, inseguridad en las calles, baja

del poder adquisitivo de la moneda, incertidumbre del pequeño comerciante, inseguridad

salarial... Nada de esto es aún ostensible, pero hay señales que apuntan en esa dirección y

como los precedentes son tantos y tan claros, estamos a tiempo de impedir que se produzcan

los hechos que Justifiquen luego la interesada tenacidad de los «salvadores. No faltarían

entonces quienes pregonasen los viejos sofismas de la tiranía y dijeran que los pueblos

necesitan una vacuna de libertad para apreciar las ventajas del orden. Lo hemos oído en Brasil,

en Grecia, en Chile, en Argentina: pongamos desde ahora mismo particular empeño en el

civilizado orden democrático para que no tengamos que oírlo en España.

Lo primero que hace falta es que el Gobierno tome con autoridad y decisión las riendas de la

economía. Esto, que parece una perogrullada, no es tan simple ni tan sencillo. La

transformación de las estructuras políticas de la autocracia en otras de signo democrático no

conlleva, simultáneamente, el paso a un control democrático de la economía. Como es obvio,

las dictaduras concentran en muy pocas manos los centros de decisión en materia económica y

es humano que ios oligarcas se resistan a perder el monopolio de la riqueza de un país.

Si una democracia naciente no introduce con energía el bisturí para poner todos los asuntos

económicos a la luz pública, es fácil que sus dificultades crezcan hasta hacerla inviable. Si se

trata de que las gentes acaben por añorar el orden de la dictadura, es bien sencillo restringir el

crédito para ahogar al pequeño y mediano comerciante, paralizar la inversión para acrecentar

el desempleo, desordenar los canales comerciales para que suba el coste de vida e Incluso

aparezcan irritantes desabastecimlentos. Pérdida de respeto a la moneda, empobrecimiento del

asalariado, Incertidumbre y angustia del pequeño empresario, deterioro de la producción,

insolvencia en el mercado Internacional y, de resultas de todo ello, el cirujano de mano de

hierro, porque, las cosas como son, cuando se llega a ese punto no queda otro remedio.

Cerremos, pues, los oídos a las demagogias de cualquier signo. Nada es Imposible, pero

tampoco es viable hacer las cosas de la noche a la mañana. En la actual etapa de

democratización de España, lo urgente es poner la Integridad del sistema económico bajo la luz

y los taquígrafos del Parlamento para cambiar, desde una economía oligárquica, a otra de libre

empresa y correctivos intervencionistas del Estado, lo que es posible mediante una acertada

reforma fiscal a la que acompañen medidas estructurales coherentes. En suma: poner la

economía española bajo el control de los poderes públicos democráticos. Esto no es tarea ni

fácil, ni de una hora, ni de una semana, ni de un mes. Gobernar seriamente es difícil.

El Presidente Suárez está llevando a cabo, con notable eficacia, la transformación de las

estructuras políticas del país. Para consolidar la democracia es necesario que el tercer

Gobierno de la Corona aplique con toda energía el bisturí a! enrevesado mundo de la

economía. Debe ser si objetivo prioritario. Es cierto que las próximas elecciones municipales

tienen gran importancia política, pero pudieran ser irrelevantes si no se llega a ellas en el

camino de la democratización de las estructuras económicas.

Están sonando las primeras señales de alerta de! sistema de libertad. Con la gran autoridad

moral que en estos momentos le asiste, el Presidente Suárez puede y debe reclamar el apoyo

de todos ios partidos a un programa solidario de democratización de la economía española.

LAWRENCE

 

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