Autor: Cavero, José. 
 Sociedad. 
 Fiscalidad: cuenta nueva     
 
 Arriba.    03/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

SOCIEDAD

FISCALIDAD: CUENTA NUEVA

ACABA de terminar el plazo —ya prolongado— para presentar la declaración sobre la renta de

las personas físicas Los comentaristas. los periodistas, año tras año coincidimos, al tener que

comentar este «acontecimiento», en la conveniencia de que esa temible declaración se

modifique en profundidad Y coincidimos en la necesidad de que ésta sea la última vez que el

país se ve invitado a cumplir su deber de ciudadanía en la forma en que el impreso lo solicita.

Por una larguísima serie de razones: ha mejorado algo, en los últimos tiempos, ese complicado

expediente que tantas noches de insomnio habrá ocasionado en la semana anterior. Aun así,

sigue siendo inasequible para un alto porcentaje de españoles. Pero, sobre todo, hay que

modificar sustancialmente, de raíz, el fondo de esa declaración personal y jurada... En eso han

coincidido, por lo demás, absolutamente todos los partidos y coaliciones electorales que

presentaron programas en las recientes elecciones. Es, por tanto, voz pública. Y a poco que se

cuiden de poner en práctica sus programas las opciones vencedoras —en la gestión o en la

oposición —lo lógico es que el país no vuelva a tener que enfrentarse a esa suerte de

enojosos, prolijos, endemoniados, engañosos, falseados o falseables Impresos.

Quien se haya visto obligado a hacer esa declaración, so pena de incurrir en delitos de lesa

patria, es fácil que haya tenido que consultar a algún amigo, o a valerse de alguna agencia. En

uno u otro caso, lo normal es que haya sido debidamente «informado» de una serie de

soluciones, totales o parciales, que poner en práctica. Para alguno acaso haya sido un

descubrimiento, este mismo año, esa táctica de solicitar un crédito y dedicar tales fondos a

adquirir eléctricas en la Bolsa de Valores. Es una práctica suficientemente habitual, y «de

primer año de aprendizaje», como nos decía un experto en la materia. Este tipo de prácticas

son lo suficientemente numerosas y utilizadas, que consiguen milagros: el milagro de que una

persona con Ingresos valorados en más de veinte o treinta millones liquide la declaración con

un «negativa» final. O con una imposición de pocos miles de pesetas. Mientras que, una vez

superado el millón de pesetas, si se trata de un pluriempleo provechoso como ingreso único,

será difícil que esas declaraciones no resulten positivas.

Los trucos son abundantísimos, y no sirven sino para argumentar en favor de la reforma fiscal

profunda, eficaz, definitiva. En la que, como han rezado los eslògans de todos los partidos,

pague más quien más tenga; contribuya más aquel a quien más le sonríe la fortuna, los

negocios, los altos cargos, las plusvalías, los réditos, las herencias, los enchufes, o cualquier

otra suerte, legal o no, de ingreso».

José CAVERO

 

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