Autor: LAWRENCE. 
   La Universidad, en crisis     
 
 Arriba.    12/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA UNIVERSIDAD, EN CRISIS

La urgencia de inquietudes políticas a escala nacional, en las que se descubre el interés del país en el

proceso de su reforma constitucional, ha hecho pasar a un segundo plano la conflictiva situación en la que

continua sumergida la Universidad española.

Los problemas, lejos de disminuir con el paso del tiempo, aumentan. Son muchas las causas expuestas

como explicación de una crisis que dura ya casi diez años en su fase más aguda. Una de ellas, sin duda de

las más graves, estriba en el fracaso de la Universidad burocratizada que obedece al dictado del

expediente administrativo, el presupuesto económico centralizado y la contratación de funcionarios por el

sistema de la Administración.

A través de un sistema de oposiciones, se distribuyen cátedras ya adjudicadas de antemano por los

grandes maestros de cada asignatura. El acceso queda, pues, limitado por la escasez de plazas, primero, y

por la voluntad de los poderosos, después. Doble freno que resulta, para varios cientos de estudiantes con

vocación la enseñanza, barrera infranqueable en sus aspiraciones. Llegan muy pocos, insuficientes a todas

luces, para atender la creciente demanda del alumnado que se observa en todas las Facultades y Escuelas

especiales.

Se acentúa de este modo el desfase entre las necesidades reales que siente la sociedad actual y la

organización universitaria planteada para atender grupos minoritarios de estudiantes en disciplinas

tradicionales hoy en claro retroceso. Aunque sea una frase tópico parece evidente que, en estos

momentos, la estructura de (a Universidad estatal se encuentra alejada de la realidad social española. El

deseo evidente de los Gobiernos por ofrecer soluciones no ha producido frutos apreciables debido al

exclusivo aumento en ta «cantidad» de los recursos —siempre insuficientes —en lugar de variar el punto

de mira hacia el terreno de la eficacia y calidad. Es evidente que una sociedad pluralista y en claro

proceso de transformación evige instituciones docentes vivas con la misma capacidad de transformación

que muestra esa misma sociedad. El Estado, cuyo funcionamiento obedece a unos principios de buen

gobierno que explican cierta seguridad y lentitud en sus actuaciones no puede acaparar el monopolio de la

enseñanza universitaria sin favorecer su anquilosamiento. Ni las materias objeto de enseñanza, ni los

métodos de trabajo, ni el número y mentalidad de los alumnos, son en estos momentos las mismas que

fueron hace veinticinco años. Existen cambios fundamentales, tanto en el mundo de la ciencia y la

tecnología, como en el de las Humanidades. Cambios que afectan en muchos casos a disciplinas

especiales e incluso s\ planteamiento de carreras nuevas, como puede ser el caso de la Facultad de

Ciencias de la Información, para tas que no se vislumbran perspectivas halagüeñas. La Universidad

estatal, forzosamente reducida a las disciplinas rígidas presupuestarlas, se ve por sí sola incapaz de

ampliar su esfera de actuaciones con la agilidad y abundancia necesarias. La escasez de centros de

enseñanza provoca la polarización de estudiantes en torno a unos cuantos distritos universitarios, con el

obligado y antieconómico éxodo de alumnos hacia las zonas dotadas por la suerte con tan preciada

institución. La iniciativa privada, con el apoyo y supervisión de) Estado, puede asumir funciones docentes

en capitales de provincia o núcleos de población importantes. Esta medida descongestionaría los centros

actuales y haría posible elevar el nivel cultural de extensas zonas desprovistas de recursos propios. Las

soluciones no son fáciles, en ningún caso. Pero las consecuencias serán mucho más graves si no se opera

un cambio sustancial de mentalidad en la concepción de una enseñanza, que en el grado superior

repercute directamente sobre el presente y futuro de Ja sociedad española.

LAWRENCE

 

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