Autor: García Valcárcel, Jesús. 
   Tres cartas abiertas  :   
 (I) a los líderes. 
 Ya.    07/10/1976.  Páginas: 2. Párrafos: 10. 

TRES CARTAS ABIERTAS

(I) A LOS LÍDERES

MIS queridos amigos: Os tuteo a un centenar como expresión de mi afecto y os

tengo como hombres

de valía porque os considero con un saldo muy positivo en la cuenta corriente de

bueno y malo que todo

hombre somos.

TODOS vosotros sois los responsables ante Dios y la Patria de que España sea

pronto una auténtica

democracia, en la que durante una larga etapa histórica convivamos en verdad,

libertad, Justicia y

progreso y, por lo tanto, en paz.

TODOS tenéis que meditar que en la España actual tenemos la enorme ventaja de

que la colectividad

no quiere volver a las tensiones que provocaran nuestra guerra civil y desea

sinceramente un régimen de

convivencia pacifica; pero para conservar este tesoro que habéis creado las

nuevas gene-raciones

masculina y femenina que no tenéis mentalidad de vencedores ni de vencidos,

debéis, de una parte,

respetar la libertad de todos los españoles para que se encuadren en cualquier

partido político, con tal de

que renuncien a la violencia y acepten la democracia, y de otra, debéis de

evitar que las fuerzas sociales

se encuadren en sólo dos grandes partidos antagónicos conservador y socialista,

y debéis apoyar la existencia de un gran partido centro, que sirva de pivote o

bisagra para que no se deteriore la democracia. Es

cierto que ésta puede funcionar sólo con dos grandes partidos como sucede en

Estados Unidos e Inglaterra, pero para ello es Imprescindible que no haya un

abismo irreconciliable entre sus idearios políticos,

pues cuando esto se da, como sucede en España, la estabilidad exige la

existencia de un partido centro.

NO tengo ningún amigo entre los grupos que practican "sistemáticamente la

violencia y propugnan la

Instalación de una dictadura militar, de la dictadura del proletariado o la

continuación de estructuras

injustas que también son una violencia instalada; pero sí tengo algunos amigos

revolucionarios, y a

ellos les recuerdo que la revolución sólo es licita contra un poder tiránico,

con programa futuro de

justicia, cuando no haya procedimiento pacifico de lograr el cambio y exista

racional posibilidad de

triunfo, y que estos requisitos no se dan actualmente en España.

A los amigos que tengo entre auténticos falangistas, inmovilistas franquistas,

románticos tradicionalistas,

teóricos republicanos, fieles juanistas y místicos socialistas marxistas, os

quiero decir que aquí y ahora

sois unas minorías pequeñísimas, a quienes os deseo ver legalizadas en partidos

políticos democráticos

que colaboren al bien común con su fiscalización y sus críticas y sugerencias.

A vosotros los numerosos obreros amigos que os dirigís al socialismo de tipo

europeo y que debéis ser

una minoría muy fuerte, os suplico que terminéis con la dramática paradoja de

llamaros marxistas sin

serlo, porque no sois ateos militantes que queréis perseguir a la religión; ni

aceptáis que lo único moral

es lo que favorezca a la revolución e inmoral lo que la detenga; ni consideráis

como hipócritas estructuras burguesas el matrimonio y la familia; ni sois

materialistas que sólo os importe lo económico,

negando los valores de verdad, amistad, lealtad, etc.; ni pretendéis implantar

la dictadura del proletariado

porque aceptáis la democracia, y no pretendéis una supresión absoluta de la

propiedad privada, sino que

la queréis embridar por el poder político y colectivizarla en parte.

A los que estáis fraguando un partido conservador os felicito porque sois muy

necesarios y seréis

normalmente una minoría muy numerosa y os deseo que e] consenso nacional lo

obtengáis no por

defender situaciones privilegiadas y por estar decididos a mantener el orden

público a costa de lo que

sea, sino porque enervéis el programa político-económico de la Izquierda, como

lo han hecho los

conservadores ingleses con el laborismo, por vuestra decisión de esforzaros para

que el capitalismo

actual no pueda jamás explotar a los débiles y sirva cada día mejor al bien

común.

POR fin a vosotros los amigos "centro" con quienes estoy como "tácito"

colaborando, os tengo que conjurar, más bien que suplicar, que abandonéis

vuestros personalismos, vuestras ansias

de liderazgo, vuestras ambiciones políticas, vuestros doctrinarismos

Intransigentes con frecuencia en

cuestiones no esenciales, que dejéis de confundir, y de escandalizar al pueblo

español y al mundo

occidental con los numerosos partidos anunciados en una jungla cabalística de

siglas, que os unáis o al

menos os confederéis presentándoos a la nación como un solo partido popular,

descentralizado

regionalmente, que es muy de derechas si por ello se entiende defender los

valores espirituales y muy de

Izquierdas por sus radicales exigencias de justicia social; muy religioso porque

quiere inspirarse en el

humanismo cristiano, pero no confesional porque quiere alejar a la religión de

los avatares

Jesús GARCÍA VALCARCEL

* • • (Continua en pág. slgte.)

Tres cartas abiertas

(Viene de la pág. anterior)

políticos y a la Iglesia de todo partidismo; defensor a ultranza de los valores

Inatacables de la

dignidad humana y dispuesto a luchar contra toda violencia opresora, ya sea

instalada o pretendida; gran

defensor de la iniciativa privada y de la propiedad individual, pero decididos a

obligar a éstas a que

cumplan en función social y sin rechazar a priori cualquier colectivización

exigida por el bien común;

enemigo da toda dictadura, por ser sinceramente demócrata, pero convencido de

que el orden público lo

puede defender mejor que nadie un Gobierno que de forma Indudable surja de la

soberanía popular;

europeísta y universalista, sin permitir injerencias en nuestra soberanía

nacional; necesitamos promocionar líderes porque las masas siguen más a personas

que a Ideologías; pero queremos que ellos sean

los que elijamos en nuestras asambleas que normalmente desecharán la vieja

baraja; y estamos

decididos a apoyar la reforma democrática emprendida por el Gobierno siempre que

sea rápida y

auténtica sin ser torpedeada por las actuales instituciones políticas.

NO me hago ilusiones del efecto que os pueda producir esta carta, porque muchos

no la leeréis, porque el

impacto de un artículo periodístico es muy fugaz, por vuestra recia personalidad

y la insignificancia de la

mía; pero es un grano de arena en la grave y trascendental tarea democrática en

que estamos

comprometidos.

A todos un abrazo de vuestro buen amigo,

Jesús GARCÍA VALCÁRCEL

 

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