El timo de la democracia comunista     
 
 Ya.    25/09/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El timo de la democracia comunista

LOS comunistas, como feriantes avisados, suelen fiar de la mala memoria del

pueblo. No se

trata propiamente de mala memoria, sino de falta de ella, porque cada generación

carece de la

experiencia de la que le dio el ser cada siete u ocho años, edad de los actores

de cuentos,

resulta políticamente nueva la historieta de la caperucita y el lobo.

EL Partido Comunista Español nos viene predicando, exigiendo y prometiendo

democracia.

La predicación y la exigencia sintonizan con el momento histórico

español, pero la

promesa, ¿en qué hechos nacionales o internacionales, presentes o pasados, se

apoya?

•PORQUE si sólo se apoya en los artículos de prensa — del día 22 es la "tribuna

libre" en que

un dirigente español nos da lecciones de democracia en un diario de la mañana —

tendremos

que recordar que et paradigma de los timos españoles es el de los recortes de

periódico.

NO glosamos ni a Marx ni a Lenin. Una antología de autores ex comunistas (¿los

llamamos

conversos, apóstatas, desengañados, tránsfugas, honrados, traidores?, en todo

caso

conocedores del comunismo en la carne y no sólo en los textos) seria en estos

momentos el

mejor contrapunto a la angélica propaganda comunista en España.

Dos volúmenes ha dedicado Francisco Feijö, mártir de la causa comunista húngara

en las

cárceles fascistas, a la "Historia de los democracias populares": el primer

volumen termina con

la época de Stalin y el segundo se ocupa de la situación hasta nuestros días. Ni

una sola

página de ambos prueba que las democracias populares sean ni populares ni

democracias.

EL ex comunista francés Claude Roy sacaba, con ocasión de los sucesos de

Checoslovaquia,

pero enjuiciando a sus "libertadores", no a ello, el siguiente Juicio lapidario:

"El Estado

soviético, tal como ha evolucionado, ni es socialista, ni popular, ni

democrático, ni

revolucionario y, como decía Bertolt Brecht, despide un hedor penetrante; un

gobierno

oligárquico cooptado, propiedad privada de una burocracia de privilegiados que

identifican sus

intereses de casta con el interés nocional y el bien del pueblo, no es más que

una grosera

caricatura del ideal socialista."

COMO quien apoya al francés que percibía el hedor es un húngaro que pasó por la

causa

prisiones y destierro, ambos nos sugieren la pregunta de si esos dirigentes

españoles que

vienen de Moscú o van allá con su oro, incienso y mirra, la que nos están pro-

metiendo en

estas días es que los países del Este europeo van a someter a referéndum la

libertad religiosa,

la de prensa, la de propaganda y la de reunión. Si lo único que nos prometen es

que las

decisiones de los españoles se tomarán en asambleas populares de barría o de

fábrica; sin voto

secreto, sino a mano alzada y de sólo los presentes; cediendo la

representatividad a la

comisión que espontánea y "sacrificadamente" se ofrece o gestionar la causa

común, sin

previa candidatura, tiempo cíe reflexión ni urna; con promesas de futuro que no

vienen

avaladas precisamente por la historia próxima de la Europa del Este — Alemania,

Polonia,

Checoslovaquia, Hungría, Yugoslavia, Albania, Rumania, Bulgaria, URSS — ,

tendremos que

concluir que nos prometen, sí, la revolución del proletariado, seguida

inmediatamente por la

dictadura sobre el proletariado, ¡Timo de los periódicos!

 

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