Autor: Serrahima Bofill, Maurici. 
   Más sobre regionalismo y autonomía     
 
 Ya.    25/09/1976.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

Más sobre regionalismo y autonomía

DOS amables comunican tes han estimado que en mi reciente artículo sobre "Regionalismo y

autonomía" me refería tan sólo al caso de Cataluña, como el con ello menospreciara otros casos realmente

existentes. El de Galicia, y de un modo especial, el del País Vasco. Y también—realmente poco conocido

por mí—el de la Montaña. Sean las que sean las posibles insuficiencias de mi artículo, quiero decir, desde

ahora, que nada estuvo más lejos de mi intención. Y que, por otra parte, si bien centré mis razonamientos

sobre el caso catalán—el mío—, creo que en mi texto quedaba bien clara no sólo la existencia de los

restantes casos, sino la importancia que tienen y. les doy. Llevo muchos años interesándome y actuando

en el asunto da las soluciones autonómicas, he estado en el País Vasco y en Galicia y conozco sus

problemas y los esfuerzos realizados para resolverlos y para ayudarnos unos a otros con el fin de

resolverlos. He conocido y tratado a entusiastas nacionalistas gallegos. Conocí hace años, y

personalmente, a Aguirre, a Monzón, a Onaindia, a Areitio, entre otros; mantuve mi relación amistosa con

algunos de ellos en el exilio, y la he restablecido posteriormente con gentes de las nuevas generaciones.

He conocido a algunos de los que hoy se mueven en análogo sentido en Valencia, Por otra parte, fui en

Cataluña uno de los fundadores de Unió Democrática, el partido de Manuel Carrasco Formiguera, gran

amigo mío y compañero en la actividad, y cuya relación con el País Vasco es suficientemente conocida.

Creo que lo dicho basta para aclarar mi actitud.

SI al escribir sobre este tema puse en primer término el caso que he vivido más directamente, no fue por

razones de preferencia, sino por la dificultad de englobarlos todos en un solo razonamiento. Como resulta

de su naturaleza y aunque sus respectivas voluntades de autonomía puedan ser paralelas y aun

equivalentes, es indudable que parten de bases distintas. Quiero decir que cada uno de los casos es y ha de

ser visto corno un caso distinto.

TRATANDOSE de hechos "diferenciales", no puede ser de otro modo. Lo cual haca difícil, en la

obligada brevedad de un artículo, tratar do todos ellos en los mismos términos. Así, para poner un solo

ejemplo, es evidente que la unidad de sentimiento, y casi me atrevería a decir de raza, es más fuerte en el

País Vasco que en otra parte alguna; pero también que la solución de la cuestión de a lengua y de la

cultura propias está mucho más avanzada en Cataluña. Otros ejemplos de . diferencia —de normal

diferencia—podré proponer. Por otra parte, no es a mí a quien corresponde plantear en público ni tales

diferencian, ni los modos cómo hayan de ser reconocidos y tomar forma. He de referirme a lo que más

directamente e intensamente he vivido.

PRECISAMENTE, lo que me propuse en aquel artículo —y me propongo siempre—, es dejar bien clara

la diferencia entre lo que se suele llamar "regionalismo", que en definitiva tan sólo es una nueva clase de

organización que un Estado se da a sí mismo, y lo que allí denominé "autonomía", que es al modo como

cada uno de los pueblos—de 1as "naciones" —con personalidad propia obtiene para ella misma la

determinación del modo como —aunque sea dentro del mismo Estado—podrá regirse a si misma. Cada

una, según su modo de ser y sus necesidades propias, éste es el fin que nos proponemos todos, pero cada

uno—cada tierra—a su manera. Ahí está la base fundamental entre el simple "regionalismo´" y las

aspiraciones "autonomías", sean las que sean las distintas formas que puedan tomar. No me cansaré de

repetirlo, porque es esencial para la realización de aquello a que aspiramos, tanto mis amables

comunicantes como yo mismo. Confío que esta vez todo habrá quedado, claro

Mauricio SERRAHIMA

 

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