Autor: Herrera-Oria, Francisco. 
   La difícil democracia     
 
 Ya.    25/09/1976.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

LA DIFÍCIL DEMOCRACIA

H AGE mucho tiempo que los españolas estamos perplejos. El pueblo español está expectante y avisado

al mismo tiempo. ¿Qué pasa en nuestra querida y entrañable patria? Después de cuarenta años de

dictadura, muy blanda para muchos, may aprovechable para algunos, muy destructiva para el que tuvo la

funesta manía de pensar en forma distinta al no pensar, etc.

¿Qué podría decir ese español medio, que por ser así definido no ha sido ni pequeño ni grande, para

expresar su opinión, esa "opinión" que procede de una reflexión ante en entorno en vista de las noticias

que e1 mundo exterior trasmite a las interioridades de su mente ?

Este español que está acostumbrado a no Intervenir; que tuvo libertad para medrar, que amó, luchó,

conquistó y que también quizá se vio frustrado al cabo de cuarenta años; que edificó sobre un

desarrollismo fácil, coyuntural, turístico, inversionista a ultranza y con futuro dudoso. Que ganó, gastó y

se dejó llevar por la propaganda fácil del mal panseur sin edificar para el mañana. Ese español que aceptó

la dictadura como un mal cómodo, oportuno y aséptico; como un mal menor para sus males confusos y

antiguos, males de no amar, desdén por las libertades, males de indiferencia, escepticismo de pueblo

viejo, analítico y dramático, imaginativo y ducho, contradictorio y talentoso.

Y para ese español, español que somos todos, ni pequeño ni grande, ni españolito ni españoleao, existen

ahora elegidos de entre sus clases mejores, de entre la generación que no quiso ser ni vivió las tragedias,

que ni llegó n[ pudo conseguir demasiado. Y esperando en la seguridad de ser buenos y cautos, estudiosos

y serios, de esos españoles que ahora son a la vez gobernantes y administradores de herencias difíciles,

responsables y patriotas.

EL Gobierno, el gabinete Suárez, ha lanzado, discreta, honesta y derechamente, un reto al país. Ahí están

nuestras males sobre el tapete, ahí están todas las apetencias, las querencias buenas, las atribuciones

mediocres, el desafio a loe demás.

Y hay como dos campos distintos : el Gobierno Suárez y la oposición, y existe una conversación entre

ambos sin malos modos, .con gestos honestos, con resultados, ya no sabemos si imprevisibles. El

Gobierno y la oposición se han reunido y han hablado. Son dos factores de una misma suma, son dos

modos, que al final tienen que tener una meta que una les deseos de llegar a soluciones pactadas. Ya no se

habla en términos, castrenses de enemigos, ni de aniquilación; ee habla de dialogar con el que no coincide

en el pensamiento político, pero que tengo que respetar y que oir. Y un largo diálogo comienza a e1aborar

una convivencia que ha sido negada a tantos durante los años pasados.

EN muy poco tiempo han cambiado las frases, ha cambiado el lenguaje. El pueblo estaba ahí; está

seguramente representado por esos buenos modos del gabinete Suárez, que se asoma a la ventana de cada

hogar, sin amenazas ni gestos extremos, sino antes bien con seriedad, pero con un gesto muy afable, de

quien le preocupa más el receptor de ese mensaje que la imposibilidad de ser totalmente abierto.

Y el pueblo ha recibido el mensaje y empieza a preguntarse cómo ha de elegir a ese próximo Gobierno

que ha de salir, no de una elección díñela arriba, sino de las urnas, de les votos que él ha de emitir. Y

empieza a preguntarse cómo

Francisco HFRRERA-ORIA

(Continúa en ptig. sigte.)

LA DIFÍCIL DEMOCRACIA

(Viene de ta pág. anterior)

hay que elegir, seguramente sin demasiadas elcciones, si no se le dan atrae opciones en el futuro en estos

meses que quedan hasta lae legislaturas de donde han de salir unos gobernantes elegidos por él mismo.

Falta una ley electoral derivada de una ley de rango constitucional, de donde emane el derecho de

sufragio. Falta, una vez conocida, dar opciones a la oposición para que hable, desarrolle una campaña,

una propaganda en los medios de información y audiovisuales, etcétera, que el Gobierno ha de ofrecer

para que tal elección sea válida y haya igualdad de oportunidades. Y el pueblo, como desperezándose

después de tan largo letargo, empieza a despertar de un largo sueño.

Ahi está esa oposición que se ha impuesto y que se va a imponer el Gobierno Suárez y está obligada a

cumplir su misión histórica sin desmayos, pero con la mayor carga de responsabilidad • posible. Ya no se

trata de reunirse en una labor de exposición de programas, solamente se trata de u . trabajo arduo, difícil y

agotador, para dar a conocer cuáles son los fundamentos que cada ideario ha de poner al nivel del

conocimiento del elector para hacerse entender claramente. No se trata de hacer ningún desarrollo de

ninguna doctrina política, eino de exponer honesta, claramente y con la mayor carga de emoción sincera

lo que cada hombre ha de significar en cada posición política. En esa oposición en donde existen hombres

de la talla moral, patriota e intelectual que todos conocemos en el humanismo cristiano de don Joaquín

Ruiz-Jiménez, en la vocación democrática de don José María Gil Robles y tantos más que han

demostrado su valor, su integridad su capacidad de sufrimiento y su opción por lo más honesto y también

más difícil en tantos momentos de su vida.

Estamos en una gran encrucidada en un momento terriblemente delicado y complejo, pero de una

importancia histórica y definitiva. Estamos a punto de empezar a mostrarnos »i eomoe o no capaces de

ser un pueblo al día en la hora del mundo en que vivimos o cedemos a la tentación del retroceso, el

trágico retroceso a una nueva dictadura.

Francisco HERRERA-ORIA

 

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