Autor: Niveiro, Emilio. 
 Campaña electoral alemana. 
 Ante todo, respeto     
 
 Ya.    26/09/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 14. 

CAMPAÑA ELECTORAL ALEMANA

ANTE TODO, RESPETO

Ni pintadas, ni papeles por los suelos, ni grifos malsonantes, ni altavoces destemplados Luego vencerá

quien venza; ahora vence la democracia

ACABO de regresar de Munich, que ahora, precisamente, bulle y reluce con sus fiestas de otoño. Pero yo

no he Ido allí a participar en esas alegrías: las alegrías de un pueblo alegre por naturaleza, lleno de

vitalidad y de salud. No, he Ido a otra cosa muchísimo más seria y mis ocho o nueve días de estancia en

tierras de Baviera, han estado, de la mañana a la noche, presididos por otras preocupaciones. No fui solo

en mi viaje. Ahora, en este mundo nuestro, nada importante puede hacerse en soledad. Ni tan siquiera, me

atrevería a decir, las tareas propias del pensamiento. Muchísimo menos las de la política, que o son un

concierto de voluntades o una algarabía de mil diablos. Entendiéndolo así la Fundación-Hanns-Seidel,

estrechamente vinculada a la CSU sea a la Unión Social Cristiana, o sea, al partido de Franz J. Strauss,

nos invitó a observar la campaña electoral, que culminará en las urnas el próximo día 3 de octubre, a

cinco grupos políticos españoles de lo que llamaríamos, para entendemos, zona templada. Y acudí, junto

con dos compañeros, en representa c i ó n de UDPE. Otros tres miembros por partido ostentaban las

delegaciones de UDE, ANEPA y RD, más el secretario general de UNE. Es decir, el abanico de fuerzas

políticas en presencia era bastante significativo, puesto que iba desde cercanos colaboradores de Fraga,

Silva, Fernández de la Mora y Thomas de Carranza, a nosotros, los de la Unión del Pueblo Español. Y

hay que decir, a renglón seguido, que todos hemos convivido bajo el mismo techo y el mismo autobús a

las mil maravillas durante jornadas físicamente agotadoras. Y que esa feliz convivencia, y la demostrada

capacidad de diálogo, son para mí un manantial de esperanzas. Y un camino a seguir.

EL SECRETO DE OTRAS ELECCIONES

Tengo vivísima la memoria, allá en mi adolescencia, de las alucinantes elecciones españolas de 1936.

Aquellos actos multitudinarios de Gil-Robles, Azaña y Calvo Sotelo. Aquel frenesí hispánico,

absolutamente trágico antes, durante y no digamos después. Aquel enfrentamiento llevado siempre a los

extremos de la pasión, donde las razones, envueltas con la serenidad perdida, naufragaban y se hundían en

el lodo y la sangre.

Me ha tocado presenciar, entre divertido y perplejo, unas carnavalescas elecciones para designar al

alcalde de Nueva York. La urbe americana era por aquellos días algo increíble. Mocitas en minifalda por

la Quinta Avenida desfilando al son de fanfarrias y enarbolando pancartas con el nombre de su candidato.

Señores que en su vida ordinaria gozarían de toda clase de respetos por su ewciencia, pero que para

postular a su líder no vacilaban en vestirse de mamarrachos ni en tocarse con absurdos sombreros de paja.

En fin, el delirio y el desmadre de la comicidad.

Digamos ahora que la campaña electora] alemana está a caballo entre la gravedad que nosotros, los

españoles, imprimimos a esa clase de temas y el histrionismo yanqui. Y que no siendo ni lo uno ni lo otro,

no deja de ser un espectáculo del que la alegría no está jamás ausente, al menos en. Baviera, ni por

supuesto el sentido de responsabilidad.

RESPETO A LA CIUDAD

Lo primero que a uno le llama la atención es el profundo respeto a la ciudad, ya se trate de Munich o de

cualquiera otra de las varias poblaciones que Hemos visitado. Ni una sola pintada en las paredes. Ni una

Invasión de sucias propagandas por los suelos. Ni un grito malsonante. Ni altavoces ensordecedores en la

vía pública, ni nada por el estilo.

Cada partido, el de Strauss, al parecer mayoritario en esa región, o el SPD, que es el socialista

actualmente en el poder, o los liberales, o incluso los restantes grupúsculos sin peso ni votos, tienen

asignados anticipadamente por los municipios los lugares a donde pueden instalar sus oficinas de

propaganda peatonal -nunca demasiado próximas entre sí- e incluso los sitios aptos para colocar sus

carteles de propaganda. ¿Y cómo colocan estos carteles? Nada más sencillo, limpio, ordenado y práctico:

en torno a los árboles, sin rozarlos siquiera, se colocan unos bastidores triangulares de quita y pon, donde

aparece el retrato del aspirante, los colores y el nombre de la organización a que pertenece y el "slogan"

que resume sus argumentaciones, y que en el caso de la CSU, es el de "Libertad o Socialismo". Y que

cavile quien quiera ante el dilema.

De cuando en cuando, porque al partido que sea le interesa ganarse las simpatías del distrito, ee montan

unos números de reparto gratuito de cerveza A los transeúntes, o unas cocinas donde se sirven raciones de

una .riquísima sopa caliente, o se reparten globos a los niños, o se venden camisetas juveniles con el

emblema y el nombre del candidato, o se reparten caramelos de limón, Insignias de solapa, paraguas y

anoraks a bajo precio, folletos Ilustrados y "todo lo que ustedes puedan imaginarse. La cuestión, no le

demos vueltas, está en vencer y convencer con la sonrísa en los labios.

He visto cómo, por error, la CSU había ocupado indebidamente un puesto electoral que pertenecía a los

socialistas y ante la correcta reclamación de estos ústimos, demostrada plano en ristre, los de Strauss

pidieron disculpas y traladaron sus bártulos al lugar que les correspondía. Sin un mal gesto..

No hay peleas callejeras, ni automóviles vociferantes, ni ataques personales. Hay, eso tí, respeto

democrático sin excepciones. ¡Qué pueblo! Podría decirse, como dicen que dijo Mourlane a Miquelarena,

pero esta vez "aensu" contrarío: ¡Qué país!

LUEGO SE VERA QUIEN GANA

Luego vencerá, en toda Alemania, quien venza. Ese es otro cantar, aunque hoy por hoy, las fuerzas

parecen estar muy igualadas entre los socialistas gobernantes y la democracia cristiana, de tal modo que

con un mínimo número de puestos en el Parlamento, son los liberales los que han venido decidiendo. Y

los que han sacado buena tajada con su alianza, más coyuntura! que ideológica, respecto a las huestes de

la social democracia germánica, que, no se olvide, tiene de marxista lo que yo de titiritero.

La lección para nosotros, los vehementes ibéricos, de inolvidable. Una lección magistral de democracia

entendida como Dios manda. Y una lección qué nos urge aprender, por la cuenta que nos tiene.

Otro día, si me deja el director, les hablaré de los mítines a los que he asistido y del ambiente que en ellos

se respira. Creo que merece la pena.

Emilio NIVEIRO

 

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