Autor: Aguilar Navarro, Mariano. 
   El dálogo regional     
 
 Ya.    26/09/1976.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

EN el articulo que con el título "Las negociaciones del Gobierno" se publicara en este diario (27 de

agosto), me atrevía, a declarar, como punto que sirviera de engarce con ulteriores colaboraciones, lo que

sigue: "El problema político español en buena medida depende del modo de negociar la cuestión regional

(o de las nacionalidades en determinados supuestos históricos). ¿Será una negociación incluida como

sectorial en la que caracterizamos como negociación principal? Y ahora es el momento de comenzar a

reflexionar sobre la naturaleza de este complejísimo diálogo, estimando que de momento constituye el

problema más grave, apremiante y difícil de objetivar y racionalizar en tanto que no procuremos todos

hacerle más transparente y encarnado en un proceso histórico, que no tiene que agotarse en ia

contemplación del pasado, sino más bien centrarse en nuestro presente, el cual sólo puede cobrar

sustantividad de cara al futuro inmediato. Y para preparar esta empresa de clarificación es indispensable

la aportación también de los expertos. Visto el tema desde la perspectiva que nos ofrece la actual sociedad

internacional, y los procesos de regionalización de ,las comunidades internacionales particulares, pueden

disiparse dificultades, evitarse caídas en actitudes nostálgicas, y preceder con paso firme a una tota!

transformación sociopolítica y económica, pen s a n d o que el proceso de integración europea implica al

unisono una modificación cualitativa del Estado, y con ella una nueva forma de abordar la cuestión

regional, haciendo al mismo tiempo menos explosiva la noción de las nacionalidades.

QUIERO iniciar esta pequeña serle de trabajos limitándome a la constatación de unos hechos muy

recientes, que servirán al mismo tiempo para justificar la estimación política o histórica que doy al

problema, al Igual que será útil para detectar sobre los mismos hechos, aun con toda la imprecisión que da

su carácter, para muchos súbito, casi inexplicable, algunas de las lineas fuertes de la cuestión, de las

"ideas-fuerza" como era usual decir en tiempos no muy lejanos.

Ya entrados en este mes de septiembre hemos asistido a unos acontecimientos auténticamente importantes

y graves. La movilización protestataria habida en las Provincias Vascas (con el matiz especialísimo que

da la abultada incorporación a las jornadas de lucha de Álava y de Navarra) es de una significación tan

decisiva para nuestro futuro inmediato que nadie ae atreverá a negarlo. No se trata tan sólo de una

estimación cuantitativa (número de huelguistas, sectores implicados, modos de lucha, etc.), sino ante todo

cualitativa. La forma misma de haber explicado el hecho los grupos obreros protagonistas pone de relieve

que estamos ante un auténtico salto cualitativo. No es la continuación de una tradición anterior. Es la

aparición de nuevas formas de lucha política. Hay que anotar, igualmente, que todo esto se ha producido

cuando la ETA pasa por un momento de eclipse, y cuan•do las mismas fuerzas políticas y sindicales

vascas parece que formal, institucionalmente, no dan muestras de una maduración mayor que la que

pueden ofrecer otras comunidades nacionales del Estado español. En los sucesos vascos ae .percibe una

acdón interclasista que se comnina, al mismo tiempo iBiriía un protagonismo obrero no alcanzado aún en

ninguna otra parte del Estado español.

OTRO aspecto ofrece Cataluña después de la celebración de la anunciada y cuidadosamente preparada

"Diada nacional". La Diada ha sido significativa por cuanto en ella domina lo tradicional, la fuerza del

pasado, aun cuando sea de un pasado muy cercano a nosotros. El catalán demócrata, ecuánime ; orgulloso

de su sentido de la ponderación y del "saber hacer político", valora

M. AGUILAR NAVARRO

(Oontinúa en pág. sigte.)

EL DIALOGO REGIONAL

(Viene de la pag. anterior)

muy positivamente el he c h o. prescindiendo de la identidad de las fuerzas participantes en la Diada, yo

creo percibir acusadamente una formulación bucguesa del fenómeno catatanista. No quiero con ello decir

que ese movimiento sea burgués, me limito a sugerir que en cuanto a lo que últimamente se ha hecho por

la oposición demócrata catalana resalta más el elemento burgués, la política evolutiva, que la linea de la

total innovación y la franca ruptura de un pasado que no se confina al de la época franquista y la que

marca el actual período de transición posfranquista.

LA reunión de la Coordinación Democrática del 4 de septiembre constituye otro factor a considerar. La

Coordinación se había fijado en cuanto al plano operacional (que es ahora determinante) dos grandes

tareas de integración política (aun cuando fuera en un nivel muy modesto, como es el hacer viable una

auténtica y fecunda negociación, y con ella posible una alternativa democrática pacífica): a escala

territorial {relaciones con las Instancias unitarias de las cuatro nacionalidades y las eventuales regiones

autónomas) y a escala del espectro de fuerzas políticas con vocación unitaria (diálogo con grupos

demoliberales situados al margen de la Coordinación). No es difícil jerarquizar la importancia de estas

dos empresas. La prioridad la tiene evidentemente la primera. ¿Qué ha sucedido? Las dos nacionalidades

periféricas más importantes, a través de plataformas unitarias (la vasca y la catalana) no han acudido de

inmediato a la reunión. Y no ¡o han hecho, amén de razones muy transitorias (por ejemplo, en Cataluña la

decisión del Consell, y la disparidad en su seno, junto a la relación entre Consejo y Asamblea), acaso más

por no poseer una visión clara de cuál es en esencia la problemática que de estas nacionalidades y

regiones tiene la Coordinación. Cuando en lae páginas de este diario se instaba a los grupos de estas

nacionalidades y regiones que declarasen abiertam ente sus prioridades, se solicitaba algo que por instinto

y pación parece ser lógico. Yo creo que, en parte, la respuesta está implícita en todo lo que está

sucediendo. A escala de esas nacionalidades y regiones la prioridad viene dada por lo regional, y era

lógico que así sucediera. ¿ Supone esto defender una acción política divorciada del problema global que

supone la indispensable implantación de la Democracia a lo largo y ancho de todo el Estado ? En modo

alguno. Mas desde un punto de vista lógico, e incluso parcialmente cronológico, todo lo que en España,

como Estado, vayamos a intentar hacer vendrá condicionado por los cauces que demos a la política

regional y de las nacionalidades.

EL último discurso de Suárez al igual que el proyecto de Reforma política constituye otro elemento de

máxima actualidad. En el calendario propuesto parece ser que el Gobierno aplaza la llamada por NI

"instltucionalización de las Regiones" al funcionamiento de las próximas Cortes, y a la posibilidad de que

ellas acometan por el cauce previsto una serie de modificaciones constitucionales. Yo creo que no hay

tiempo disponible. En suma, me parece que no será factible ese aplazamiento. Muy

posiblemente planteado art •! problema, nada tendría de extraño que gran parte de la población de esaa

comunidades nacionales, y de otras comunidades a las que aún se laa valora como meras regional!dades

(caso de Valencia, por ejemplo), decidieran desentenderse de ese proceso, y por motivaciones muy

dispares vinieran en la práctica a coincidir con el planteamiento formal del señor Tarradellas.

Y para terminar esta mera referencia a hechos inmediatos, señalaré, por lo que puede suponer de "test", la

polémica suscitada por el hoy célebre editorial de "El País", titulado "Autonomías y nacionalidades". La

viveza de la respuesta catalanista ha encontrado en otros (por ejemplo. Robles Piquer) un sentimiento de

tristeza, de frustración nacional, de sentido de pérdida de algo que se daba por conseguido para siempre.

En el fondo puede ser que la hostilidad al regionalismo sea hoy formalmente menor que en tiempos

pasados, que en época anterior a 1936. Mas en cuanto a la capacidad de comprensión del problema, de

cara a su solución, pudiera suceder que este progreso fuera totalmente anulado, Y es que hoy el problema

tiene una hondura infinitamente mayor que en años pasados, y por otra parte no se ofrece coloreado y

asumido exclusivamente por ¡a burguesía y confortables clases medias. Lo distintitivo del momento

regional actual es la simbiosis que ofrece de lo estrictamente político y de lo peculiarmente laboral. Nada

tendría de extraño que los estudiosos mirasen más a las elaboraciones doctrinales sobre el particular de

Maurin y de Nin, que a las de los especialistas burgueses del tema.

M. AGUILAR NAVARRO

 

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