Autor: Javierre, José María. 
   Recuerdos oscuros     
 
 Ya.    26/09/1976.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 5. 

RECUERDOS OSCUROS

HE recibido una carta que me llena de tristeza. Tra« remite de una célebre actriz conocida por su

activismo político en los equipos de izquierda. Doy por seguro que la carta no es suya y, por supuesto, no

lleva su firma. Simplemente el remite con las señas. Pero cualquiera puede meter un papel en el sobre y

ponerle por: remite: Archipámpano de las Indias, calle de la Vía Lactea( número 71, Madrld17.

Son dos folios muy apretados; la persona que los escribe gasta horas largas en este tipo de meditaciones.

Me apena qu« haya en nuestro perímetro nacional gentes consumidas por el resentimiento, tozudas en

negarse a cancelar un pasado qua ´ fue duro para todos. La carta comenta una frase mía en esta sección:

"A no ser que sigamos aferrados al inconfesable propósito de eliminar físicamente a los contrarios." Y me

pone tibio: "Pero, José Mari, ¿es que se puede pensar en otra cosa? Con quienes ha* ce ya años cogieron

los ficheros de las casas del pueblo o de los partidos republicanos y, sin más, los asesinaron a todos... De

convivencia, nada, lo diga quien lo diga; los que ma; taran no pueden vivir con las humanos; tienen que

pagar sus crímenes." Pues, amiga desconocida, supuesta actriz fanmsa, diga que no quien lo diga,

tenemos .que conseguir un cite ma nacional de convivencia. En la guerra todos mataron, unos y otros; no

cabe más remedio que dejar a los muertos en paz. Un país no puede construir su futuro tirándonos a la

cabeza los cadáveres con cuarenta años de retraso. ¿Qué familia españóla no arrastra recuerdos oscuros de

la guerra civil? Mi padre murió en una trinchera! luego sus enemigos quemaron el cadáver y arrojaron las

cenizas al viento. A mi tío lo cazaron • a tiros como se cazan los jabalíes por los riscos del Pirineo. De la

casa donde viví la infancia queda un rectángulo de tierra con yerbas. Pero en los días mismos de la guerra

ya mi madre nos enseñó a los chavalillos que éramos sus hijos la lección del amor que perdona y olvida.

Hoy, en Carmona

UNA guerra civil deja surcos donde pueden sembrarse semillas buenas o malaa. Los viejos del país no

tenemos derecho—yo me considero entre los viejos desde que crucé la raya de los cincuenta—a

envenenar la existencia de los que vienen detrás, volcando sobre sus cabezas los bidones de nuestro

maldito rencor; Ni siquiera por jugar una baaa política fácil; seríamos miserables. De la discordia civil

que nos llevó a la violencia matarife debemos buscar puntos de referencia válidos que les eviten tropezar

en los muros donde nosotros una vez nos rompimos la crisma. Bajo las banderas de uno y otro color se

hallaron gentes .honestas, hombres cabales, que hubieran

José María JA\ IERRE

(Continúa en pág. sigte.)

RECUERDOS OSCUROS

(Viene de la pág. anterior)

dado su vida por evitar la guerra y que procuraron suavizar las heridas del pueblo. Esa es la letanía de

personajes que urge alzar sobre pedestales de honor.

Hoy celebran los socialistas de España un homenaje a don Julián Besteiro, que murió en la cárcel de

Carmona. Fue un buen hombre, un hombre bueno metido, a su pesar, en los huracanes de la guerra. Ojalá

sus correligionarios jóvenes acierten a interpretar la honradez de sus posturas politicas y el testimonio de

su dolor. Para que nunca más ocurra, nunca más, Lo que entonces ocurrió. Para que la vida

democrática de España nos traiga un futuro en paz.

Horizontes abiertos

LOS pertinaces que desde una u otra trinchera siguen aferrados al pase de cuentas dejaron hace tiempo de

pertenecer al género humano: se han convertido en estatuas de sal, vuelta la cabeza hacia un

pasado de amargura. Temo que algo parecido les ocurre a ciertos líderes de nuestros equipos de

oposición, que pueden caer en el despropósito de enarbolar banderas gastadas que fueron ardorosas por

los años treinta. España necesita una plataforma política severa, que le asiente con firmeza los pies para

llevar el paso acompasado al ritmo actual del mundo, Además del esquema" civil de nuestra existencia,

montado con limpieza democrática, hemos de conseguir meternos por el camino exacto de las

explotaciones agrarias, de la eficacia industrial, del comercio rentable, de la seguridad financiera, de la

ordenación escolar. En cada uno de estos campos hay un conjunto de antecedentes históricos que

permiten elaborar murgas demagógicas. Pero el mundo ha caminado mucho desde que alzábamos aquí los

gritos airadamente. A los líderes toca convocarnos para el esfuerzo de superar antiguos barrizales.

Han de asimílar, han de incorporar los datos que en otros países proporcionan soluciones ~ válidas.

Renunciemos al estúpido pugilato por ver quién se coloca más a la izquierda. Ofrezcamos posiciones

europeas asequibles, justas. ¿De verdad encontraron ya las formaciones políticas de la oposición un len.

guaje claro, atractivo y convincente?

José María

JAVIERRE

 

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