Enseñanza. 
 Dos testimonios opuestos sobre las recientes jornadas del Colegio de Licenciados     
 
 Ya.    06/07/1977.  Página: 43. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Dos testimonios opuestos sobre las recientes ¡ornadas del Colegio de Licenciados

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DOX ELOY TERRÓN.—En relación a nuestra información del 30 de junio sobre las Jornadas de Estudio

sobre Enseñanza nos escribe el decano del Colegio de Licenciados, señor Terrón, para aclarar lo que él

llama algunas inexactitudes. "En la sesión inaugural —dice—se expuso claramente el procedimiento que

se iba a seguir en las Jornadas: todos los asistentes Se distribuirían en cinco grupos de trabajo (de hecho

sólo hubo cuatro, por fusión del de ciclo vínico con el de escuela y sociedad). Cada grupo estudiaría y

discutiría las ponencias presentadas y formularía unas, conclusiones que recogerían la opinión mayoritaria

de los asistentes. Las conclusiones de cada grupo se leerían en la sesión de clausura, sin entrar,

naturalmente, a discutirlas de nuevo. Si se hubieran puesto a discusión las conclusiones de los grupos de

trabajo, a estas horas continuaríamos todavía reunidos sin llegar a acuerdos satisfactorios para todos los

reunidos. Conscientes de esto, y de que el propósito de las Jornadas no era aprobar conclusiones, sino

profundizar en e| estudio de los problemas más candentes que afectan hoy a los profesores y a la

enseñanza."

Tras insistir en la demostrada democracia de la Junta d« Gobierno del citado Colegio, subraya su opinión

de que las Jornadas han logrado "su objetivo de analizar algunos problemas muy importantes para los

colegiados: gestión democrática, acceso al profesorado y, sobre todo, fórmulas para la transición, de una

parte de la enseñanza privada a la escuela pública sin que miles de niños se queden sin puestos escolares y

miles de profesores sin trabajo, como está ya. sucediendo—dice—con el cierre de centros por falta de

rentabilidad: sobre este grave problema presentó una esperanzadora ponencia el profesor y propietario de

un centro don Julio López". Hasta aquí el decano.

R. SANTA OLALLA.—Sobre este mismo tenia hemos recibido también el testimonio escrito de una

madre de familia míe estuvo presente en el grupo de trabajo "Transición a. la escuela pública" (sin duda,

el más importante, y en el que centramos nuestra crónica del domingo día 3). Se trata de R. Santa Olalla,

que dice:

"Desde el principio me chocó que apriorísticamente se diera por consumado un hecho al que sólo una

parte del Colegio de Licenciados había dado su aprobación, sin hablar, por supuesto, del país en general:

la desaparición de la escuela privada (entiéndase de formación cristiana) y la aparición de la escuela

pública unificada (entiéndase socializada y laica). Esto y la ideología marxista, presente y palpable,

aunque nunca explícitamente mencionada por parte de la mesa (que incluso expresó su irritación cuando

alguien se refirió a ella) fueron el meollo de la cuestión. Todo lo demás resultó mera lucubración. Los

tópicos al uso se repitieron una y otra vez, como consigna dada; "los padres que hablan de sus derechos

son, los que nunca han respetado el derecho de los demás" (cuando lo cierto es que no hemos tenido ni

edad ni beligerancia, sino que nos hemos limitado a disfrutar del dudoso privilegio de pagar el colegio de

nuestros hijos más los impuestos para contribuir a costear la enseñanza estatal, que representa el 60 por

100 del alumnado), "equiparación de este tema con el de la Medicina social" (o sea, que el que quiera

escuela privada o médico privado que los pague; y como los colegios poderosos no desaparecerán, sólo

podrán acudir a. ellos los económicamente fuertes, con lo que, una vez. más, será )a sufrida clase media o

modesta, que desea conservar sus pequeños derechos, la qué recibirá las bofetadas; como dato anecdótico

quisiera recordar que la enseñanza estatal o pública es mucho más cara que la privada, aquí y en los paí-

ses en que hay dualidad de escuelas)".

"Las almas candidas—añade—, a las. que quiero creer sinceras, expresaban reiteradamente su extrañeza

de que determinados padres no aceptamos el idílico proyecto de escuela pública, única, etc., donde el

niño, de los cuatro a los dieciséis años, se vaya convirtiendo, en un ambiente pluralista, en el hombre que

ha de vivir en una sociedad democrática. Todo esto sin que se infiltre en él ni un asomo de la ideología

(también pluralista, por supuesto) de sus maestros. Pero lo cierto es que todos los hombres tienen su

forma de concebir la existencia. Los que no creen en Dios, lo reemplazan por Mao, Marx o Lenin. Esto,

forzosamente, se transmitirá al niño. ´Como decía una "compañera", si mi hijo ha de ser manipulado,

quiero elegir la forma de manipulación. Las jornadas sobre una enseñanza democrática terminaron

democráticamente: no hubo votación ni se admitieron preguntas".

 

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