Documento de un grupo de teólogos y especialistas en educación. 
 Escuela estatal, no; escuela pública, sí  :   
 Abierta a todos y controlada por todos. 
 Informaciones.    28/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ESCUELA ESTATAL, NO; ESCUELA PUBLICA, SI ABIERTA A TODOS Y CONTROLADA POR

TODOS

ZARAGOZA, 28 (INFORMACIONES).

LA escuela, como el futuro, debe ser del pueblo, por eso decimos: escuela estatal, no; escuela, publica, sí.

Abierta a todos, controlada por todos, arraigada en un contexto social concreto y enmarcada en tin orden,

democrático. Se dice en un documento hecho público tras una reunión celebrada en esta ciitáofl por un

grupo de teólogas, pedagogos y especialistas en ciencias ¿ocíales de Barcelona, Bilbao, Madrid, Mallorca

y Navarra, los citóles esí-uiíiarcm el tema «La enseñanza de la religión dentro del sistemo educativo.

13 sistema escolar — continúa tí documento— padecido «n España durante cuarenta años, -sal servicio

de una cultura hecha, -ha sido el botín tle los poderosos. Como tal parece que se lo disputan las nuevas

fuerzas políticas, io que seria en. menoscabo de la auténtica cultura, del hombre y de la democracia».

SI documento comienza diciendo que «la historia . nos ensena >jue - cualquier sociedad establecida se

interesa por aquel sistema de formación que consolida sus estructuras. ´En España, durante los últimos

cuarenta años, el sistema escolar ha servido a los triunfadores de la cruzada, que han orientado la política

educativa a la formación del "caballero español y cristiano". Tanto el Régimen como la Iglesia han

controlado severamente el acceso a las cátedras y han vigilado después la función educativa, eliminando a

todos aquellos profesores que resultaran sospechosos o claramente contrarios a la ideología nacional-

catolicista».

El documento señala que la escuela pública es posible en las actuales circunstancias si el "Estado financia

a través de los alumnos, ya que toda subvención a los centros íeva a la discriminación y a la selectividad a

la uea que encubre el "hecho de que los más pobres son los que pagan la educación a los más ya dientes».

Los especialistas reunidos en Zaragoza son partidarios de la escuela critica, que «tiene como función la de

integrar a las nuevas generaciones tai la sociedad y en Ja tradición, pero nunca en una sociedad que se

supone ya "hecha".

Esta escuela critica —según ei documento— debe tener las siguientes -características: -que el profesor

ponga en claro sus «prejuicios» y manifieste sus actitudes que se programe más desde la pregunta «del

alumno que desde la respuesta del profesor, para «rtseóar y no catequizar; que no se escamotee la realidad

al alumno; que se insista más en «1 desarollo de las facultades que la adquisición de conocimientos; que

haya coherencia entre lo que se enseña y en el modo de enseñarlo, y que se esté dispuesto a aprender todo

lo que se está dispuesto a enseñar.

Más adelante dice el documento que seria una tendencia muy liberal y poco democrática la supresión de

la asignatura de religión -en una -enseñanza laica, 5-a >jue la aconfesionalidad del Estado, si no se

entiende bien, puede servir «como pretexto para encubrir otras confesiones, aunque no sean

convencionalmente religiosas». «Estamos en contra —se añade— de un maridaje de la escuela y del

Estado que imponga nuevos dogmas de común acuerdo.»

Si la religión está en la vida —se preguntan los especialistas—, ¿por qué no na de estar en la

escuela?Después .de señalar qn« «la religión cristiana afecta nuestra vida, nuestro paisaje, nuestras

costumbres y nuestras leyes, instituciones, toda nuestra tradición y e1 lenguaje en el que se expresa», el

documento argumenta que «no bay razón especial para que sólo la religión sea optativa. Pues todo es, o

debiera ser, optativo, menos la realidad dada y las preguntas que surgen de ella ineludiblemente».

Finalmente, se señala en el documento que la religión debe ser una asignatura y no catecismo ni

catequesis —do contrario seria admitir un privilegio para la Iglesia»—; y como tal asignatura debe

atenerse a los principios generales de la enseñanza crítica. Bn este orden de cosas se radica que el

profesor de religión «no tiene por qué ser un sacerdote o un catequista. No hay razón para que sea"

designado por Ta jerarquía eclesiástica, pues no va a ejercer ninguna función pastoral».

28 de julio de 1977

 

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