Autor: ;Alzaga Villaamil, Oscar. 
 Analiza el actual momento político. 
 Manifiesto de la oposición política  :   
 Treinta y dos firmas avalan el documento. 
 Informaciones.    03/07/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 17. 

ANALIZA EL ACTUAL MOMENTO

MANIFIESTO DE LA OPOSICIÓN ESPAÑOLA

Treinta y dos firmas avalan el documento

INVITANDO a los españoles «que deseen honesta y sinceramente un porvenir

democrático para el país» a la solidaridad con el texto, un grupo de

personalidades políticas españolas de la oposición, ligadas unas a partidos

políticos, independientes otras, han publicado un manifiesto sobre el actual

momento que atraviesa el país, cuya parte sustantiva dice así:

"Desde mucho antes de la muerte del General Franco se había iniciado en España

un incontenible proceso de democratización del que fue exponente el progresivo

anhelo del pueblo por recuperar su soberanía. En los más diversos estratos

sociales y Ámbitos del país, se afianzó el convencimiento de que sólo una

solución democrática haría posible el adecuado planteamiento y la justa

superación de los múltiples problemas de una España deseosa de alcanzar su

estabilidad política.

Colegios profesionales, asociaciones de vecinos, intelectuales, organizaciones

de trabajadores, grupos políticos de todo tipo e incluso jerarquías

eclesiásticas, no han dejado de insistir en la necesidad de mía

nueva forma de convivencia para los españoles, basada en los principios

democráticos que hoy están vigentes en toda Europa occidental.

Era lógico suponer que tras el 20 de noviembre del pasado año, se abriría una

nueva y decisiva etapa, mediante la transformación de instituciones, la

renovación de hombres, la supresión de procedimiento, autoritarios y el enérgico

saneamiento de una corrupción económica tolerada -cuando no promovida-

por el poder público. Sin embargo, bien pasados siete meses de aquella fecha, el

protagonismo de la misma clase política, los modos autoritarios y represivos y

la pasividad ante la corrupción, no han variado sustancialmente.

Los cambios que pueden apreciarse externamente en la vida española, no se han

debido a un sincero y meditado plan de liberalización y democratización, sino

que han «ido el resultado del vigoroso empuje de fuerzas sociales y políticas.

Se está confundiendo la sensata madurez del pueblo español y sus deseos de que

el paso de la dictadura a la democracia tenga lugar pacíficamente, con una

pretendida indiferencia ante el futuro, que los hechos se encargan de desmentir

cotidianamente. Representaría un grave error y una grave responsabilidad

confundir la buena predisposición hacia las soluciones negociadas que preconiza

la oposición democrática, con la impotencia, para actuar solidarla y

resueltamente, estimulada por el Imperioso deber histórico de ofrecer una

alternativa política convincente para los hombres y los pueblos de España.

Los planteamientos que hasta ahora han venido, produciéndose desde el Gobierno

suponen la pretensión de administrar el ritmo y alcance de la necesaria y

deseada democratización y someten al pueblo español a una tutela que ni merece

ni ha solicitado.

Ninguna de las fuerzas y grupos de la sociedad española, incluidos los que ahora

detentan el poder han de accionar excluidos de la posibilidad de obtener, en

limpio juego democrático, su propia legitimación; porque es hora ya de proclamar

la absoluta inexistencia de razón alguna para que se siga secuestrando

la soberanía popular.

Nos consideramos obligados a denunciar ante el país la operación de

enmascaramiento democrático que implican la llamada "reforma constitucional" y

el anunciado "referéndum", tal como estaban planteados por el gobierno cesante.

Denunciamos la reforma que ha sido concebida como una carta otorgada desde el

Poder, sin que en su elaboración haya podido participar el conjunto de las

fuerzas políticas del país, y sin la previa existencia y garantía de un marco

adecuado de libertades públicas.

Denunciamos el referéndum porque se ha planteado como un simple mecanismo

aprobatorio de la reforma unilateral y antidemocrática en línea con precedentes

bien conocidos y en definitiva como tosco simulacro políticamente e

históricamente inútil.

Por otra parte, la falta de representatividad de los poderes públicos

está produciendo serlos daños a la ya quebrantada economía del país,

agravando problemas que podrían estar en vías de solución y en marco de

democracia política de todo punto imprescindible para resolver las graves

dificultades hoy existentes.

No se trata aquí de exponer un programa concreto como respuesta

a la situación. Ahora bien, sin dejar de reconocer el carácter circunstancial y

las obligadas modulaciones que los próximos acontecimientos puedan imponer,

parece urgente expresar nuestra creencia

de que no será posible ni viable un futuro democrático español, sin que

se produzcan estos hechos:

— Recuperación de la vida ciudadana con plenitud de derechos civiles y

políticos de cuantos españoles se encuentran aún en el extranjero o en prisión,

procesados o sancionados por razones políticas.

— Vigencia efectiva de los derechos y libertades democráticos y libre

constitución y actuación de los partidos políticos.

— Formación de un Gobierno ampliamente representativo de la comunidad nacional,

que inicie un camino sin dilaciones innecesarias, el tránsito pacífico hacia una

verdadera democracia."

El documento está firmado por los siguientes señores:

Fernando Alvarez de Miranda, Oscar Alzaga, Rafael Arias Salgado, Manuel

Azcárate, Carlos Bru, Ignacio Camuñas, Víctor Carrascal, Iñigo Cavero, Jaime

Cortezo, Fernando Chueca, Francisco Fernández Ordóñez, Donato Fuejo, Paulino

Garagorri, José Luís García de la Mora, Joaquín Garrigues Walker, José Luís

Gómez Llorente, Felipe González, Luís González Seara, Enrique Laroque, Fernando

López Salinas, Jaime Miralles, Raúl Morodo, Enrique Múgica, Joaquín Muñoz

Peirats, Carlos Ollero, Vicente Piniés, Bernardo Rabassa, Joaquín Ruiz-Giménez,

Joaquín Satrústegui, Ramón Tamames, Enrique Tierno Galván, Antonio Vázquez.

3 de julio de 1976

 

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