Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   Obispos     
 
 Informaciones.    15/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LETRAS DEL CAMBIO

OBISPOS

Por Jaime CAMPMANY

EL general de la VI Zona de la Guardia Civil, don Manuel Prieto, entregaba en Salamanca un donativo a

la viuda del guardia don Antonio Tejero, asesinado mientras prestaba servicio en San Rafael, provincia de

Segovia. Don Antonio Tejero ha sido una de las víctimas que ha dado su vida como precio de la

democracia. «Sentimos todos los muertos, pero no podemos dejarnos matar», ha dicho el general. Nadie

puede exigirnos a nadie que nos dejemos matar. Y hemos de sentir todos los muertos, que ya van unos

cuantos: el guardia civil de San Rafael, el muerto de Málaga, el estudiante de Tenerife... Todos.

Pero quiero copiar aquí estas palabras del general dé la Guardia Civil, porque están pidiendo a gritos un

comentario: «Y lo sentimos tanto como sintió la muerte de un joven en Málaga el obispo de aquella

diócesis, que tuvo la caridad de oficiar una misa ante el cuerpo sin vida del infortunado en el propio ce-

menterio malagueño. ¿Dónde está el señor obispo de Salamanca, expresamente invitado a este acto? No

vemos un representante suyo ni hemos recibido excusas a su ausencia. Esperemos que en su indudable

caridad, cristiana haga, como lo hizo • su colega malagueño, oración eucarísti-ca por el alma de este

muerto nuestro, Antonio Tejero Verdugo.»

El señor obispo de Salamanca no tenía que oficiar ninguna misa en ese acto y es posible que considerara

imprudente u ociosa su presencia en él, allí. Bien es verdad que, como dice el general, podía haber

enviado un representante o haberse excusado. ¿Es sólo una cuestión de cortesía? ¿Hay algún matiz

político en la ausencia del señor obispo? La Iglesia ha sido uno de los grandes aliados y de los grandes

beneficiados del pasado régimen, y ahora parece que quiere seguir otros caminos. Bien. Pero vemos con

frecuencia cómo distingue —por no decir discrimina— entre muertos y muertos a la hora de darnos su

consuelo espiritual. Es como si sufriera de complejo de oficialización y quisiera hacerse perdonar su

anterior alianza con el Poder. Todavía es peor si consideramos que hay obispos o sacerdotes que acuden

con prisa y solicitud a rezar por unos muertos y se resisten a rezar por otros. Y viceversa.

Uno cree que la Iglesia debe cumplir con idéntica solicitud y diligencia sus deberes para con los hombres,

sean quienes fueren y hayan sido lo que hayan sido. A la hora de rezar por los muertos no se puede -hacer

una película de «buenos» y «malos». Y la´ muerte es la giran igualadora de todos. Mucho más que la

democracia.

 

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