Autor: Ortega, Félix. 
   Un Ejército para la década de los ochenta     
 
 Arriba.    08/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

UN EJERCITO PARA LA DECADA DE LOS OCHENTA

EL informe del Ministro dé Defensa a los cuadros de mando de las Fuerzas Armadas constituye, al

margen de los análisis ma-yoritariamente rituales que se le han hecho, basados también mayoritariamente

en el eterno temor, muchas veces artificialmente provocado, a nuestros hombres de uniforme, un esfuerzo

Inicial serio para estimular en las Fuerzas Armadas una serie de cambios internos, basados en la crítica

constructiva y la doble corriente informativa. Unos cambios necesarios y lógicos destinados a adecuar

filosóficamente a :esas fuerzas a los cambios sociales en marcha, por un lado, y, por otro, a sencillamente

modernizar a un sector de la nación enganchado, quiera o no, a cambios tecnológicos y estratégicos en

fluidez constante. Básicamente a uno el informe le parece eso. Algo bastante sencillo, poco dramático y

sin intenciones ocultas.

EN algunos de sus sectores la lógica abruma. El proyecto de ley de Defensa, q aprobar por las Cortes,

regulando responsabilidades y atribuciones políticas, de. tensivas y militares entre Sos sectores

estrictamente militares y los demás de la Administración del Estado, no tiene nada que ver con la ironía

aquella de que «la guerra es una cuestión .demasiado seria para dejársela a los militares». Responde a las

necesidades de un mundo en jél que la participación de un país en un conflicto.es global y brutal. La

defensa es total, con participación de vanguardia y retaguardia, política militar y civil, y la delimitación

de funciones y creación de una maquinaria sincronizada es básica. El sector logística del informe vuelve a

enlazar lo civil y lo militar dentro de la defensa a! pretender lograr medios para sincronizar los abaste-

cimientos militares con una estructura nacional capacitada. Otros llamarían a eso un intentó de crear un

complejo industrial-militar, que diría el general Eisenhower.

Y finalmente, en la misma línea de participación nacional en I a s tareas defensivas podría encuadrarse

ese deseo de estimular los sectores de investigación, tecnología, compras y cofabricaciones. Los

españoles, que somos muy dados a ser originales, podríamos ahorrarnos trabajo si englobamos todo eso

en ese organismo existente en todos los Ejércitos del mundo llamado, más o menos, Centro de Investi-

gación para la Defensa.

AL margen cíe la necesidad d e una nueva redacción de las ordenanzas que tenga en cuenta

ei mundo donde vivimos, aunque conserve intacto el espíritu de las otras que ha sobrevivido sorpren-

dentemente en u n a letra tal casi poética como casi rancia, y teniendo en cuenta que aunque las Fuerzas

Armadas tomen nota del Pacto Internacional d e Derechos Humanos, ello no comporta sindicación

aunque haya quien se to figure. El estudio sobre un nuevo programa de reclutamiento y entrenamiento

básico es vital. Sobre todo si tiene en cuenta, como tiene, la capacidad de iniciativa del jefe que

corresponda en el segundo caso y el ahorro en el presupuesto nacional y el impacto en la productividad en

el .segundo.

MUCHAS veces se ha hablado de la necesidad de comunicación entre (d nación y sus Fuerzas Armadas.

L a potenciación informativa militar en su relación con los medios de comunicación es vital. Como es

vital que el pueblo conozca a sus Fuerzas Armadas, y que éstas salgan de su círculo interno, lo es el que

las Fuerzas Armadas se conciencien y se sometan Q\ examen público, incluso a la crítica pública, como

cualquier otro estamento de la nación. Porque cuando el ciudadano tenga conciencia de la necesidad de la

defensa más eficaz posible y así lo exija, sin miedo y sin las precauciones que hoy se utilizan, fas Fuerzas

Armadas habrán cumplido la misión de hacer participar en su esfuerzo a toda la nación.

FINALMENTE, el rejuvenecimiento de los mandos. Decía el general Mac Arthur que los viejos soldados

nunca mueren y sólo se pierden en la distancia. El Ministro de Defensa ha reconocido que el nuestro es un

Ejército vié¡o, Pero ha mostrado, y pedido ayuda para ello, el deseo de resolver el eterno problema: en un

mundo militar .donde lo tecnología obliga a alimentar con promociones jóvenes los mecanis. mos de

entrenamiento, donde flotas, cohetes o aviones operan con computadora y donde los períodos de paz se

plasman en cursos y es-pecializaciones, es preciso sincro-n(zar el deseo de superación de las jóvenes

promociones con el escalafón de alguna manera que las mismas Fuerzas Armadas pueden resolverper

fectamente, evadiendo frustraciones y fosos generacionales. Y evadiendo también la trampa .-fácil de caer

en unos Ejércitos de ejecutivos/; porqueros Ejércitos no son eso.

Félix ORTEGA

 

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