Autor: Orgambides, Fernando. 
 Discurso del Rey a la legión en Fuerteventura. 
 Don Juan Carlos pide calma y realismo al Ejército     
 
 Informaciones.    14/10/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

DISCURSO DEL REY A LA LEGIÓN EN FUERTEVENTURA

DON JUAN CARLOS PIDE CALMA Y REALISMO AL EJERCITO

Por Fernando ORGAMBIDES

LAS PALMAS, U.

EL Rey don Juan Carlos ha dirigido un importante raen-sftíe a tas fuerzas armadas en su discurso

pronunciado ayer mientras visitaba el acuartelamiento de la Legión, en Fuerteventura; en ella fue

acompañado por los jefes del Estado Mayor del Ejército, general Vega, y el capitán general de Canarias,

general Liniers.

Don Juan Carlos —que vestía uniforme del Ejército— comenzó diciendo que la sociedad española vive

hoy momentos de grandes transformaciones y que los cambios oper a d o s en los comportamientos

humanos afectan a todos los órdenes tía la viúa: cA la convivencia y a los valores más íntimos de las

personas. Nos ka tocado vivir y ´ protagonizar una etapa apasionante de nuestra Historias, , dijo el Rey.,

«La sociedad a. la que servimos está experimentando una profunda mutación, porque iian variado

también las condiciones de vida de ese mismo pueblo. Pero ésos evidentes cambios no debemos

considerarlos nunca un fin en Sí mismos, sitio medias para alcanzar los objetives comunes es de siempre:

afianzar la convivencia en la paz, hacer mes estable el orden y consolidar el: bienestar y el progreso de la

nación.»

Prosiguió él Rey de España´ señalando, en su discurso que en el procesóle transfprroa-éión; de la sociedad

española les"" corresponde a* las fuerzas. armadas"f(la" noble y alta Jun-eidn óe flistinguir´l& mutable

de´"Ib permanente, ´:de "saber. quev:´frerite á los íiecesarips. y justos cambios, hay cosas qué todos

hemos de conservar intactas, porque constituyen la esencia; dé España y hemos, prometido defenderlas si

jurar la bandera roja y gualda. Nuestro compromiso y vuestro comp r o m i s o sigue "siendo, hoy como

siempre, ha. eer-posible una grandeza nacional corf1 profundo respeto a todas y cada una de las

peculiaridades que eñjiquecen] nuestea patria .y nos- han dado en nuehos siglos de historia suficientes

motivos de gloria y orgullo».

CONTEMPLAR.. -El PORVENIR CON OPTIMISMO

. .«En, este momento —añadió el Monarca, yo qtiiMera pediros que esa -distinción se ;hi_ ciera vuestra

norma tíe comportamiento, como siempre lo ha sido.. Quisiera pediros que miréis: él presente con la: cal-

ma y el realismo que caracteriza al buen militar. Que comteropléis ´el jiorvecir -con esperanza 5´

QpttmisiEí», porgue tengo ía seguridad de que estamos alurübrandctí una nueva etana de nuestra Historia,

en la que resplande cera la grandeza ´de nuestra nación: En ésa esperanza de grandeza- —continuó´

diciendo el Rey—, las fuerzas armadas tienen un gran papel protagonista, Y el éxito se puede considerar

como seguro cuando en nuestras filas,, en nuestra fe, en nuestras virtudes y nuestra unidad no cabe ningún

tipo de fisura.»

Don Juan Carlos alud i ó posteriormente a lo que significa para un legionario el término «retroceder», e

hiaó un sitnil de ello con nuestro tiempo histórico, preeisar.do el Rey la voluntad de seguir adelante con el

ánimo siempre de victoria, y prometió que las fuerzas armadas tendrán las debidas atenciones para

mejorar, tanto sus condiciones de vida como su eficacia. «Y podéis tener la seguridad —señaló don Juan

Carlos— de que eZ país entero, sin distinción de ideas ni procedencias, no regateará esfuerzos para

lograr, estos objetivos ni ne-para gratitud ni cariño a quienes, aun perteneciendo a generaciones distintas,

estáis sólidamente fundidos en la inalterable coincidencia- dé la disciplina y del patriotismo.»

Antes de finalizar su discurso —definido por algunas personas del séquito real como «una aclaración de

la Corona respecto al Ejército»—, el Rey manifestó que era un orgullo para él ejercer el su-, premo

mando militar, señalando que enlsu persona siempre encorvtrsj´ían. las íoerzas armadas un defensor de

sus intereses y un valedor para sus. aspiraciones.

VISITA A FUERTEVENTURA

Don Juan Carlos y doña Sofía -que llegaron al Tercio Don Juan de Austria, III de la Legión —unidad

trasladada a Fuerteventura desde eJ Sahara: tras la retirada española de ese territorio— a media maaaaa,

vísitarcMi • anteriormente el Puerto del Rosario, capital,de la isla, siendo cumplimentados por las

autoridades locales Un viaj? rápido, a pejgar de las numerosas y continuas ovaciones de millares de

personas, reunidas para saludar a ios Beyes. Esta rapidez —ajena a la voluntad s -tes: Monarcas—

.reolestó a los miembros de los Ayuntamientos de la isla, quienes, junto´ al senador por Fuerte-ventura,

don Miguel Cabrera, ela aoraron un maní S es t» de protesta «por el lieclip Se que los responsables civiles

de la, Qrganízaeión de los actos se .Íja¿án permitido monopolizar´ Ja´ visita de los Reyes, ´ÓQ habiendo

tenido ocasión las Corporaciones de exponer á Sus "Majestades la honda y desesperada situación cíe una

´isla d>íaa&-viven un buen nú-: ñiéró´´^e"´ma´íoretos -r-término coloquial´: Canario para desig-naí ávlós

´ciudadanos españoles— infatigables en su batallar ^&rio´contra un medio hostH y;a punto de perder las

éspieTanzas-para el futuro».

Preclsímente, la isla de Fueríeveíituía —la más pobre d>l archipiélago y la que mejor ha´acogido por

ahora a. los´Reyes— tiene numerosísimos p i" ó b 1 é rn a "s: falta de agua;" problemas para que faene su"

flota pesquera; B&-.cesita puestos escolares, y ua etcétera lárguisin». Un-concejal de Puerto del Bosaritf

incluyó- en esta enumeración de pr&krteKias los qus causa la~ presencia-dé la Ij€gión en. Fjerte-veñt´iirs,

sobra tóéo £3 tipo moral y de costttmbres.

jPor la (artíei les Reyes se trasladaron en helicóptero a la isla Chraciosa (de 160 vfr einos)^ donde inaugu

r a r o_ n una- Casa del Mar y convivieron durante casi medía hora con la población. Posterior-. mente, en

la isla de Lanzarote, acudieron a, .Los Jameos; del Agua, pintoresco lugar´es-: clavado ea el .cráter de ua.-

volean, y a las siete fie la tarde -hicieren acíxí- dig presencia en" Arrecife 0a capital de Lanzarote).

.Seguidamenoe, a tordb- dé Ja íragata, áe la Marina de guerra españolaj «Cataluña», zarparon para

´Puerto- ¿é,= la Grúa >Sant a .CRUZ de Tenerife), segunda e^apá d´e este víaj;e cte las Be-yss por

Canarias.

 

< Volver