Autor: Sánchez-Gijón, Antonio. 
 Reforma militar y política de defensa/1. 
 El programa de Gutiérrez Mellado será desarrollado en tres o cuatro años     
 
 El País.    11/10/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Reforma militar y política de defensa/

El programa de Gutiérrez Mellado será desarrollado en tres o cuatro años

ANTONIO SANCHEZ-GIJON

El informe general 1 /77, dirigido por el ministro de Defensa, general Gutiérrez Mellado, a todos los

mandos de las Fuerzas Armadas, aporta las respuestas que esas fuerzas están en condiciones de dar, por

su parte, a las cuestiones político-estratégicas propias de la defensa nacional. Las respuestas que da el

informe son de naturaleza técnico-profesional, y por ello son una parte tan sólo de las que deben de dar

otras ramas de la Administración, el Estado y la sociedad en general. El informe contiene diversas

referencias a iniciativas y resoluciones que recaen sobre el Ministerio de Asuntos Exteriores, el Gobierno

y sus órganos militares asesores, las Cortes y, sobre todo, la sociedad española.

El programa contenido en el informe, y el que se ha trazado el nuevo Ministerio de Defensa, puede

cumplirse en tres o cuatro años, según sus responsables. Serán años que podrán llamarse «de reforma

orgánica», en que el Ministerio de Defensa llegaría a , constituir un Ministerio «inter-Ejércitos», previo a

la constitución de un verdadero Ministerio de Defensa avanzado. La etapa inter-Ejércitos ha sido,

tradicionalmente, un estadio de la organización defensiva por el que otros países han pasado. El

Ministerio de Defensa británico fue creado después de la segunda guerra mundial, aun cuando los tres

Ejércitos ni siquiera habían sido fundidos en una organización global. En Francia, la etapa «inter

ejércitos» del Ministerio de Defensa duró de 1945 a 1961. Lo que caracteriza una etapa pos-inter-ejércitos

es: 1), la nítida definición de la función defensiva, en el orden constitucional y político; 2), la

planificación militar es encarnada por la junta de los jefes de estado mayor, y la dirección política y

administrativa del esfuerzo defensivo es encarnada por el ministro; 3), la defensa se hace función

económica y científica de la vida; social de la nación.

Podemos estimar que el informe que nos ocupa contiene las semillas para hacer surgir en su día un

Ministerio de Defensa avanzado. En efecto, el informe anuncia la presentación de un proyecto de ley

reguladora de responsabilidades en materia de defensa nacional; igualmente, el informe deslinda la rama

militar

de la político-administrativa, pero la pone bajo la dependencia del ministro; en fin, el informe hace

concebir (aunque débilmente) la esperanza de que a la defensa se la ya a dotar de una dimensión científica

y económica importante cuando anuncia la creación de un organismo de alto nivel para el armamento, el

material y la infraestructura, y de un centro superior de información para la defensa.

Creemos, sin embargo, que el Ministerio de Defensa va a operar en precario durante esos tres o cuatro

años. Sigue en pie la noción de que la defensa es cosa de soldados; y ése no es sólo el pensamiento de

muchos soldados. De momento, el ministerio de Defensa y, sobre todo, su ministro, de´ben de contar con

la incomprensión (en el sentido epistemológico de la palabra) por parte de la sociedad, y con la

desolidarización de algunos sectores militares, para los que la noción de reforma militar va

sospechosamente unida a las de reforma política y de democratización.

Antes de continuar, en días sucesivos, con este estudio, es preciso dejar sentadas dos premisas. La

primera es que no hay defensa seria y digna de tal nombre sin el consenso popular, y que este consenso no

puede ser impuesto. Ello no quiere decir que la opinión pública deba de ser motor inspiraddr de las

iniciativas defensivas; ni lo ha sido históricamente, ni lo puede ser, pues aquéllas son de naturaleza

científica e intelectual, por lo que no deben de confundirse con los instintos de resistencia popular ante el

enemigo, más cercanos al corazón del pueblo.

La segunda de las premisas es que la planificación de una política de defensa se hace a muy largo plazo.

Ello viene determinado por los ciclos en que se presentan las condiciones ambientales político-

estratégicas y los sistemas de armas. Un plan estratégico de empleo de fuerzas puede ser válido solamente

durante cinco o diez años, y un sistema de armas tiene una vida de unos treinta años, desde su infancia en

la mesa de diseño hasta su desguace .como chatarra. Pero la vida útil de un ministro de Defensa, y aun de

un Gobierno, puede medirse, como mucho, en unos pocos años.

Esas apreciaciones nos permiten afirmar que los planes de reforma militar del general Gutiérrez Mellado

son sólo los primeros pasos, los necesarios e inexcusables pasos, de una puesta en orden (abandonada

durante decenios por nuestros Gobiernos y sociedad), para que España pueda ser un agente significativo

del sistema internacional, y se empiece a poner a la altura organizativa de otros países de su misma área

político-social. La resistencia a estos necesarios pasos no constituye más que una inadmisible intentona

retrógrada.

 

< Volver