Autor: Neil, Rodolfo . 
   Fuerzas Armadas: Garantía de futuro     
 
 Diario 16.    21/09/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Fuerzas Armadas: Garantía de futuro

Rodolfo Neil

Mientras el país atraviesa una de las etapas más diííci´.es en su intento de consolidar un sistema

democrático de convivencia, periodo en que los alarmistas de siempre y los que ´io lo son coinciden en

calificar de muy grave, se detectan también bulos, rumores y noticias sobre cierto nerviosismo en el seno

del Estamento Militar. Tal vez no deje de ser un mero reflejo de la situación general del país.

Tanto en un caso como en otro, apoyándonos en datos concretos, no nos queda más remedio que, una vez

más, confiar en Ir. serenidad y buen juicio del que hasta ahora han hecho gala nuestras Fuerzas Armadas

en su conjunto, sin olvidar excepciones que, como ha que: dado demostrado, nada arrastran tras de sí. El

mayor contacto de los profesionales de las armas con los problemas de la sociedad en que vive y la figura

del Rey Juan Carlos, como aglutinante de viejas y nuevas lealtades,. son, desde mi punto de vista, factores

determinantes de ?sa situación serena en el seno de as Fuerzas Armadas.

No faltan, sin embargo, quienes, desde una ópiiea sentimental, fanática de un -pasado que desapareció o

bien con Ir vista puesta en sus propios ´ntereses, pretenden que. la situación see sal/ada por la intervención

de la Institución Militar, polarizando en su seno pretendidas corriontes encontradas e irreconciliables.

Se detecta, según nuestras noticias, una may )r actividad de una organización militar, qué bajo las siglas

UPM (Unión Patriótica Militar) parece tener la exclusiva de repartir certificados de patriotismo a sus

miembros, preparándose para intentar hacer volver al país a unos presupuestos que han sido rechazados

de forma aplastante por el indiscutible lenguaje de las urnas.

Otros sectores, de forma más o menos velada, interpretan a su manera la misión institucional del

Estamento Militar y echan mano de un pretendido apoliticismo para conducir, según ellos, a la Institución

hacia un neutralismo irracional. ¿Puede acaso una Institución que posee la fuerza de ser neutral ante

valores superiores como libertad, ética profesional, derechos humanos, etc.? ¿Puede acaso no tener en

cuanta la voluntad de todo un pueblo al que tiene la ineludible obligación de servir? Y eso no significa en

absoluto la defensa de una opción política concreta, sino simplemente garantizar con su actitud que el

camino emprendido y exigido por la totalidad de los españoles transcurra sin traumas y en paz.

La aventura de] golpismo no es más que eso: una aventura sin justificación posible y que ningún eco

puede encontrar entre la mayoría de nuestros militares profesionales, cuyas presupuestos de servicio a la

comunidad son totalmente opuestos a lo: intereses de una minoría que ñadí- representa en la nueva

andadurr. que los españoles han elegido, salvo que se traicionen a sí mismos y a la sociedad a la que

pertenecen.

 

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