Autor: García Martínez de Murguía, Prudencio (MARCO AURELIO). 
   Las Fuerzas Armadas ante el resultado electoral     
 
 Informaciones.    16/07/1977.  Página: 1,12. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

Revista semanal de Política Nacional y Extranjera

Nuu.112

sábano 16 julio de 1977

Las Fuerzas Armadas ante el resultado electoral

Por Marco Aurelio

T TNA vez más nuestras fuerzas armadas se encuentran en el delicado pero inevitable trance —antes o

después tenía que llegar;— de asistir, contemplar, interpretar y asumir patrióticamente hechos de

trascendental importancia y decisiva significación para toda la comunidad nacional. Hechos !y

acontecimientos protagonizados con plena- conciencia y responsabilidad por el pueblo español, pero que

implican "tan profundos cambios mentales y tan relevantes mutaciones cualitativas que no pueden por

menos de producir notable impacto en la sensibilidad de nuestros militares, habituados a otro tipo de

entorno .social y político cuyo ficticio monolitismo, durante largos años, les había sido presentado como

real y definitivo.

Pera así como nuestros hombres de armas han demostrado,-particularmente en ciertos mometitosy sa

especial sensibilidad ´para´´acusar dicho impacto en lo qué tiene dé alteración de esquemas o ideas

preconcebidas y heredadas, también hemos de atribuirles —aparte de su siempre acreditado patriotismo—

el suficiente realismo y la necesaria capacidad de´ asimilación para cap>-ta,r hasta´ qué punto dichas

muta»-ciones resultan justificadas, necesarias e ineliíditttes para el presente y el futuro «de nuestro país.

La voluntad ,p£>rlular —suprema fuete de soberanía, según proclama la vigente normativa

constitucional—. las tendencias"en ella predominantes, los anhelos; ilusiones, aspiraciones y rechazos de

nuestro pueblo han quedado* tan evidenciados en los recientes "resultados electorales, que quienes aman

a la Patria como los militares lo hacen, difícilmente podrán sustraerse a la fuerza moral, al claro mandato

y al esperanzador contenido del veredicto emanado de las limas en la reciente convocatoria electoral. -

^Titulares tales como «Triunfo de lía democracia», «Victoria de la moderación», «Derrota de los extre-

jniismos» -y iconeepíos similares han cubierto las cabeceras de la Prensa nacional y extranjera, cuyos

análisis sobre "las pasadas elecciones se han jrtoáifSd» - practícamente unánimes en subrayar 10 muy

espa-ranzador que resulta para nuestro país el destacado triunfo de dos grandes fuerzas políticas, que »—

´tal como señalaba un caracterizad*)- cov mentarista—, con arreglo a un toa-yerno occidental, no son otra

cosa que dos grandes opciones de centro-derecha y centro-izquierda, cm-yo notable predominio ha

reducido a menos de un 10 por KXf a las formaciones situadas a derecha e izquierda de ambas. Creemos

que a duras penas cabía esperar um resultado mejor; a duras pen^s sabia imaginar un comportamiento que

hablase más alto del equilibrio, ciudadanía,1 madurez y sentido cívico de nuestro pueblo.

No se nos oculta, sin embargo, que dentro del conjunto tíe sensibilidades, convicciones y tendencias que

nuestros militares profesionales pueden can servar aún bastante arraigadas como secuela de la anterior

etapa, existen algunos puntos concretos que pueden producir todavía ciertas fricciones y dificultades de

asimilación, tanto a nivel moral como emocional, en su obligado tránsito de fidelidades, lealtades y

servicio desde la anterior situación hacia ese nuevo Estado -democrático que este país, por segunda ¿vez

en pocos meses, aeaba de exigirse a sí mismo, y que, bajo los auspicios y el impulso de la Corona, se

dispone ya resueltamente a edificar.

Pues bien: creemos que entre ta-les elementos de más dificultosa asimilación para nuestros militares de

hoy puede figurar uno muy concreto: el aparentemente intenso desplazamiento hacia la izquierda

experimentado por el conjunto del espectro político nacional respecto a la Mea —preconcebida, pero min-

ea hasta ahora constatada— que sobre aquél se podía anteriormente conjeturar. Consideremos, pues, es-te

importante aspecto de la realidad nacional —su actual distribución de fuerzas políticas— desde una

perspectiva que, a nuestro juicio, puede ser hoy contemplada y racionalmente asumida por los cuadros

profesionales de nuestros Ejércitos. Analizaremos para ello algunos puntos, que nos parecen. básicos, con

la delicadeza que exige nuestro profundo respeto por el «estamento castrense, pero también con la

claridad que exige la verdadera lealtad hacia &L

PRESUNTO DESPLAZAMIENTO HACIA LA IZQUIERDA

El comprobar de pronto, bajo 14 evidencia incuestionable de las cifras, que más del 40 por 100 del país se

inclina por diversas opciones de izquierda, es algo que tal vea haya sorprendido desagradablemente en el

ámbito militar, o al menos en algún sector de éste. Pero una estimación objetiva y, más profunda de este

dato permite descubrir en él aspectos positivos que es preciso valorar con serenidad.

En primer lugar, obsérvese que dentro de dichas opciones de tendencia a la izquierda ha obteaido

abrumador predominio el sector más moderado de aquéllas: concretamente, dicho resultado ha sido

logrado por aquella formación socialista cuyas equivalentes en Europa son las encabezadas por los Brandt

(Alemania), Kreisky (Austria), Palme (Suecia), Mitterrand i Francia), Foot (Inglaterra) o Soa-res

(Portugal). Y obsérvese asimismo que, paralelamente en esa proporción también superior al 40 por 100

del electorado que adopta posiciones que cabría calificar de derechistas —y he aquí otro dato de enorme

significación—> se registra también dentro de ellas un predominio igualmente notable ´de los sectores

más avanzados y democráticos de dicha tendencia: concretamente, los agrupados en la -coalición

vencedora, de conocida denominación centrista, constituida por partidos de .inspiración socialdemó-crata,

liberal´ ´y democratacristiana, si bien hay que hacer notar que otros grupos totalmente respetables de estas

mismas tendencias quedaron, en su momento, al margen de dicha coalición.

En todo caso, el Gobierno surgido de dicho triunfó electoral, así como el correspondiente grupo

parlamentario, constituidos ambos por representantes de fuerzas políticas más o menos abiertas ya de por

si a los avances sociales y económicos, van a verse a su vez, en buena medida, influidos y espoleados por

las propuestas de la también, elec-toralmente poderosa oposición socialista, cuyo fuerte peso obligará al

Gobierno a hacer suyas, de alguna manera, parte de las reí orinas que aquélla propugna. De esta forma, y

afortunadamente para • el país, nuestra sociedad podrá participar de Tina de las más notables ventajas

de´los más Tnodernos, democráticos y evolucionados sistemas políticos de Occidente: la mutua

influencia, a la vez progresiva, moderadora y civilizada, de las dos grandes opciones políticas que tienen

tras de si a las dos grandes fuerzas mayoritarias del país.

Otro posible motivo de preocupación, quizá no infrecuente en. él ámbito militar, sería el de pensar que la

institución monárquica resultaría difícilmente compatible con un hipotético —pero posible, a ´la luz de los

datos electorales— Gobierno socialista que en un futuro más o menos próximo o lejano .accediese al

Poder. A este respecto creemos que resultan acertadas y especialmente oportunas las recientes palabras de

don Juan de Bor-bón: «una Corona de derechas carece .de sentido. Tampoco puede, ni debe, apoyarse en

la derecha, La Corona no se debe a ninguna opción política concreta.- La Corona está por encima de los

enfrentamientos políticos partidarios.. Con todas las Monarquías europeas gobiernan y han gobernado

socialistas. La Corona ino debe ser de izquierdas; ni de derechas, ni de centro. La Corona debe posibffitar

el juego de todos ´sin inclinaciones partidarias ni partidistas.» . Resulta, en efecto, obligado constatar que

el ´reiterado acceso al Poder de partidos socialistas no iia supuesto peligro alguno para la continuidad de

ninguna de las Monarquías vigentes en la Europa de hoy. Antes bien, cabe afirmar precisamente lo

contrario: ha sido, concretamente, esa escrupulosa neutra^ lidad mantenida por dichas Monar-quias la que

les ha permitido fortalecer la solidez y continuidad de la .institución, así como su respetabilidad incluso

ante aquellas fuerzas políticas más tradicionalmente proclives a fórmulas republicanas.

ENÉRGICO FACTOR CLARIFICADOR

Por otra parte, es preciso reconocer que otro de los primeros frutos arrojados por las amas iia sido la

destrucción de uno de los argumentos predilectos para quienes :más recelaban de la aplicación fiel plu-

ralismo en nuestro país: la llamada «sopa de letras», alusiva a la excesiva proliferación de siglas de par-

tidos, grupos y grupúsculos. A este respecto los sufragios* emitidos han colocado también las cosas en su

lugar, realizando asi un enérgico —y a veces incluso implacable—. papel clarificador: en este país, según

se acaba de evidenciar, las fuerzas políticas que cuentan con arraigo popular pueden contarse een les

dedos de una sola mano, pudiendo a su vez ser agrupadas genéricamente en las !dós grandes tendencias

antes apuntadas.

En definitiva, más que hablar de un presunto «desplazamiento hacia la izquierda» hay que decir que es-

tamos donde lógicamente cabía esperar que estuviéramos en nuestra calidad de país europeo y occidental.

Todos los países de nuestra área geográfica y cultural tienen sus fuerzas políticas distribuidas, más :&

menos, en «sas dos generales tendencias, no muy distantes entre sí en cuanto a su proporción numérica,

flanqueadas a su vez por sectores de planteamientos roas radicales —pero también más mino-ritarios-r- a

ambos lados del espectro. ¿Qué razón válida podría aducirse para Que nuestro país constituyese una

excepción a esa regla general? Una vez más queda claro que España no es diferente: desechadas

supuestas incapacidades congénitas que injustamente se nos atribuían, ´61 comportamiento de nuestro

pueblo ante las urnas acaba de evidenciar que también entre nosotros es viable Ja libertad, el pluralismo y

la convivencia civil. En una palabra: la democracia, como forma digna- de organización social y política.

De cuanto antecede podemos deducir que el verdadero ganador de estas elecciones no ha sido otro que el

pueblo español, un, consecuencia, al igual que no existió razón alguna para que las fuerzas - armadas no

aceptasen plenamente, seis meses atrás, el rotundo sí nacional del pasado referéndum para la reforma

política, tampoco vemos ahora razón alguna para que las fuerzas armadas, ante esta nueva, libre y

legítima expresión de la voluntad popular, no respeten, asuman e incluso valoren muy positivamente el

reciente resultado electoral.

 

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