Autor: González Márquez, Felipe. 
   La defensa, objetivo fundamental     
 
 Diario 16.    28/05/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

La defensa objetivo fundamental

Felipe González

(Primer secretario del Partido Socialista Obrero Español)

Por fin, tras muchos anca, hablar de las Fuerzas Armadas no significa división á´el pueblo español, sino

de un paso hacia la unidad solidaria tíe todos los españoles. Los socialistas, que somos defensores de la

independencia de España, sentimos con alegría que se inicie el proceso de integración de las Fuerzas

Armadas con el pueblo español. Nosotros, por nuestra parte, vamos a luchar también para qué, como se

dice en la resolución sobre defensa de nuestro XXVII Congreso, "todo -el país se sienta soldado y todo

militar pueblo".

Los socialistas sabemos que no habrá auténtica independencia de nuestro país sin unas Fuerzas Armadas

capaces de defender esa independencia de forma efectiva. Por ello, hemos sido el único partido que —

recién salido de la clandestinidad— hemos realizado un estudio serio y profundo sobre la política

española de defensa. En nuestro XXVII Congreso, de diciembre del 76 (llamamos la atención sobre la

fecha), ya decíamos que "no hay posibilidad de consolidar una España libre si no se está en condiciones

de defenderla de las Intromisiones de otras potencias". Planteábamos, pues, el tema de la defensa como un

objetivo fundamen

El Partido Socialista estima que nos encontramos hoy ante una política de defensa decidida sin la nece-

saria consulta al pueblo español. A la vez, estos cuarenta años han dado lugar —aunque pueda parecer

sorprendente— a unas Fuerzas Armadas que ni desate el punto de vista de su estructura, ai de su

formación, ni de tos medios disponibles, ni de las compensaciones en orden a alcanzar un nivel de vida

acorde con su misión, están en consonancia coa la potencial importancia Internacional de España.

El Partido Socialista Obrero Español pretende que las Fuerzas Armadas estén entroncadas en el pueblo,

fiel que recibe su fuerza básica; pretende luchar por la paz, pero sin disminuir la capacidad bélica de

defensa,-y pretende —por último— insistir en ia necesidad de reducir los gastos, básicos úe defensa de

todos los paUes del mundo.

Pero no sería p´osible estudiar una política general de defensa sin profundizar más en la temática de las

FAS, ya que son ellas, al fin y ai cabo, el gran instrumento de encuadramiento del pueblo en los mo-

mentos bélicos. El arma más eficaz de defensa para un país que no es rico es la incorporación de todo el

país —hombres y medios— a la defensa.

Habrán de incorporarse las FAS al organismo del Estado, dependiendo del poder civil mediante la, crea-

ción o"e un Ministerio de Defensa. Al mismo tiempo, toda el organigrama militar (Capitanías, Gobiernos

Militares, etcétera) deberá ser revisado con arreglo a una reas distribución operativa y claramente

diferenciada entre Fuerzas de Defensa del Territorio y fuerzas de intervención inmediata. Habrá de

crearse una industria de defensa que no dependa de la importancia del extranjero, permitiéndose así que la

defensa se realice con armas españolas.

Para un socialista, cuya meta es la libertad, la misión única de las Fuerzas Armadas es la defensa de la

independencia del Estado español frente a una posible presión exterior, viniere áe donde viniere.

Pero esta misión ele las Fuerzas Armadas no puede ser una cuestión retórica. Pocas cosas deben ser tan

objetivamente valoradas como la capacidad real de las Fuerzas Armadas para cumplir su misión. Aquí no

valen las palabras, sino los hechos. Si las Fuerzas Armadas españolas no tienen suficiente capacidad

bélica para cumplir con eficiencia su misión, las frases altisonantes estarán trágicamente huecas.

 

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