Autor: Peña, Francisco Javier. 
   Se espera el inminente nombramiento de un presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor     
 
 Informaciones.    20/05/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Se espera el inminente nombramiento de un presidente de la Junta de jefes de Estado Mayor

MADRID, 20 (INFORMACIONES, por Francisco Javier Peña).

PARECE que hay, o ha habido hasta el presente, dificultades bastante sertas para cubrir lo importante vet-

eante militar creada él pasado 28 de abril por el inesperado fallecimiento del general Fernández Vallespín,

presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor y a la vez jefe del Alto Estado Mayor. El detalle más

evidente es el de la demora de este nombramiento, que se refuerza si se tiene en cuenta que el número de

candidatos posibles —un teniente general (o almirante) en activo— no llega a la treintena; la impresión

más generalizada es que si hubiera habido una clara decisión al respecto, el cargo estaría ya cubierto,

puesto que, existía un significado motivo para apremiar el nombramiento: la reunión el 13 de mayo

pasado del Consejo Hispano-Norteamericano, del cual el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayar

es representante militar permanente.

En medios militares solventes no hay ni con mucho unanimidad en el tema, ni en torno a la persona que

vaya a ocupar la presidencia de la citada Junta, ni sobre el alcance de la combinación que todo esto pueda

llevar tras de sí; incluso sobré el momento, que podría ser tanto en el Consejo de ministros de hoy como

dentro de bastante tiempo.

DOS CAMINOS

En principio,-los caminos o las hipótesis son dos: uno que podría definirse como combinación reducida,

nombrando presidente de la Junta de jefes de Estado Mayor y cubriendo solamente el hueco que esta

persona pudiese dejar. (Conllevaría casi con seguridad, un ascenso a teniente general.)

El otro camino es el de una combinación ampliada, la cual afectaría entonces a toda la cúspide del

Ejército de Tierra: ministro, jefe del Estado Mayor y —según algunos— también el director general de la

Guardia Civil. Los nombres que se están manejando en ambas hipótesis son los mismos, o casi los

mismos, aunque naturalmente con difreente colocación.

Gomo se ha dicho, el presidente de la Junta de jefes de Estado Mayor deberá ser un teniente general (o

almirante) .en activo; teóricamente este es el único sencillo-, requisito, pues aunque resulte sorprendente

no se exige Que sea diplomado en Estado Mayor. Sin embargo, es evidente que el candidato habrá de re-

unir otras condiciones humanas y profesionales muy singulares por encima del mínimo: bueno hoja de

servicios, capacidad de estudio, ponderación personal, equilibrio de Juicios, ecuanimidad política, cierto

refinamiento personal y, si es pasible, hasta el dominio de algún idioma extranjero. Además de disfrutar,

naturalmente, de la más amplia confianza del Rey.

DE LINIERS A VEGA

Desde el primer momento, el nombre de la persona a la que se consideró candidato número uno fue el del

general de Caballería don Tomás Liniers, actual Jefe de Mando Unificado (único que Hay en España) de

Canarias. Para la edad media de los generales españoles puede considerarse «joven» (va a cumplir sesenta

y cuatro años); tiene una alta preparación profesional como diplomado en Estado Mayor en España y en

los Estados Unidos, y diplomado en Cooperación Aeroterrestre (operaciones combinadas); .ha sido

profesor de los centros militares superiores españoles más cualificados y habla francés e inglés.

Sin embargo, el general Li-niers presenta dos inconvenientes: primero, el que representa para algunos no

haber participado activamente en la guerra civil (estuvo preso en Madrid los tres años que duró), y

segundo y más importante: es, excepto don Antonio Ibáñez Freiré, que para ser nombrado director general

de la Guardia Civil tuvo qué ser ascendido al empleo superior saltándose a seis generales más antiguos en

el escalafón, el más moderno de los catorce tenientes generales en activo del Ejército de Tierra. El dato de

la antigüedad —que tiene poco valor en la vida civil— es importantísimo entre los militares, y más en

este caso, porque el presidente de la Junta de jefes de Estado Mayor tiene la consideración del teniente

general más antiguo de todas las fuerzas armadas españolas.

Otros nombres de candidatos a la Junta de jefes son: el del actual jefe del Estado Mayor del Ejército,

general Vega Rodríguez, un militar de prestigio con una sólida formación profesional, que si bien no tuvo

pleno acierto en sus años al frente de la Guardia Civil, consiguió un gran éxito con la evacuación de fni en

1959, modelo de método, organización y operación militar. Pero parece que para toda la tarea que ha

empezado, y aún le aguarda, en el Estado Mayor del Ejército no resulta muy conveniente moverle de ese

puesto desde el cual tiene que acometer directamente y con detalle toda la reforma militar del Ejército de

Tierra español.

COMBINACIÓN AMPLIADA

En él caso de que se optara por la denominada antes combinación ampliada, el actual; ministro podría ir a

la Junta de jefes.

Entonces el general Vega pasaría al Ministerio y el director de la Guardia Civil, don Antonio Ibáñez

Freiré —que dejó un buen recuerdo tanto en sus cargos civiles como en la importante dirección de Or-

ganización y Campaña, uno de los brazos ejecutores del E. M. del Ejército— sería nombrado para ocupar

precisamente el Estado Mayor del Ejército.

INFORMACIONES

 

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