No frustar una esperanza     
 
 Informaciones.    16/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

INFORMACIONES

No frustrar una esperanza

CUANDO se produjo la provocación terrorista de la V última semana de enero, la Prensa española nubil-

06 no editorial conjunto en demanda de serenidad y en apopo del Gobierno ante tos Intentos para desesta-

billzar la Monarquía. La crisis política creada tras la legalización del Partido Comunista de España parece

ocasión para «pie los diarios que consideramos correcta la actuación del Gobierne, y realizada dentro de

sus facultades, con estricto respeto a la letalidad *4 mandato popular del referéndum, expresemos también

unidos nuestra postura.

Creemos qn» se debe denunciar el ataque de sectores antidemocrático» contra et Gobierno legítimo de la

na-olén y contra «1 proceso politice en corso. De va modo premeditado se fia querido provocar a los

militaros r orear ni ambiente te peligro nacional.

Las fuerzas armadas a» nan secundado los objetivos do ««lenes intentaban InstramentaUtarUs. Fieles a la

Corona, defensoras del Interés del Estado y no de ana forma dictatorial de Gobierno, no han servido lea

Intentos desestaUllzadores. Per» conviene reflexiona* sobre U declaración que el Consejó Superior del

Ejercito na hecho pabilo».

Los Ejércitos españoles constituyen el brasa armado de nuestra sociedad, «1 servicio del Estad* r de su

Gobierno. El Ejército español te forman tos españoles, y tiene encomendadas unas misiones establecidas

en las leyes; entre ellas no esta Incluida la emisión de opiniones conttaf entes sobre las decisiones

políticas de tos Gobiernos de la nación. En esto punto, la ley Orgánica del Estado es de meridiana

claridad. El artículo U dice que «el Gobierno... es el órgano «u* determina la política nacional», y el

artículo SI atribuye a las faenas armadas, entre otras misiones sustanciales, «la defensa del orden

institucional». Evidentemente, pieza esencial de ese orden Institucional es el Gobierno, que loto debe

estar sujeto al juicio politice de las Cortes, con sos leyes propias y de procedimiento.

En virtud de su noble vocación, los militares renuncian a la actividad política e incluso tienen regulada

severamente su participación en tos partidos y en los medios de comunicación social. Es obvio que el

militar, voluntariamente, abdica de una serie de aeréenos. Esto es en función de te responsabilidad que la

sociedad delega en él como guardián último de la soberanía nacional, que reside en el pueblo.

Acaso por no plantear abiertamente el papel del Ejército en una Monarquía democrática se ha dado

pábulo a provocadores que adulan a las fuerzas armadas cuando ven en precario sus privilegios.

Queremos cu Ejército modernizado, bien dotado y operativo. Pocos habrá, civiles o militares, que *e

opongan a esta aspiración. Pero el compromiso democratizador de la Corona y las aspiraciones del pueblo

español do constituirse pacíficamente en una sociedad libre y soberana, no pueden ser malversados por

grupos minoritarios que pretenden secuestrar valores y símbolos comunes y empujar a las fuerzas

armadas al Intervencionismo.

Lo que España tiene delante es to que se votó en el referendum: unas elecciones generales que den a todos

los españoles la vos y el voto que como tales les corresponde. ¿Quién podría asumir la responsabilidad de

frustrar esta esperanza?

Este editorial ha sido redactado conjuntamente por los periódicos do Madrid «Arriba», «darlo 10», «El

País», «Pueblo», cYft» e INFORMACIONES.

 

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