Las Fuerzas Armadas, la información y la sociedad     
 
 El País.    31/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

EL PAÍS

Las Fuerzas Armadas, la infomiadón y la sociedad

EN EL período de transformación rápida que atraviesa la sociedad española, hay cambios que son más

perceptibles y otros que lo son menos. Estos últimos no tienen por qué ser instrascendentes. Uno de esos

cambios, quizás no evidente todavía al gran público, pero no menos real, es el de una apertura creciente

entre la opinión pública y las Fuerzas Armadas. Han sido muy frecuentes en los últimos meses las

declaraciones de los ministros militares, y otros miembros de los ejércitos, a la prensa, definiendo

posiciones, límites y alcances del papel que les corresponde constitucionalmente y como instrumento de

la fuerza del estado. Simultáneamente, se habrá observado que la prensa ha desarrollado aspectos nuevos

de la información militar; nuevos, sobre todo, por la frecuencia e intensidad de esa información, y nuevos,

además, por el tratamiento distintivo dado a esa información, llevándola desde la habitual descripción de

los cambios de la orgánica militar, a los análisis superiores que se refieren a la configuración del poder

armado y su virtualidad en el campo de las relaciones internacionales. ´ Ha de registrarse con satisfacción

el torrente de preocupaciones que, de pronto, han recaído sobre los gabinetes de prensa de los ministerios

militares; no por el aumento fulminante de sus trabajos y deberes, sino porque éstos revelan la existencia

de un plan de descubiertas al encuentro de esta sociedad española que avanza todos los días.

Los planos de encuentro entre las fuerzas armadas y la opinión pública son muchos, pero uno de los más

importantes es el que pasa por la prensa, no por un protagonismo que ésta se haya autoconcedido, sino

por atribución tácita de la sociedad. No hace falta abundar más en este axioma de la teoría de la

información. Pero sí hay que decir que, en general, la prensa española registra una actitud receptiva, de

simpatía y, también, de admiración hacia unas Fuerzas Armadas que han logrado mantener un fondo muy

valioso de capacidades y de aptitudes profesionales y éticas, que son una reserva indispensable para el

cambio social y político de España. Todo intento de acercamiento informativo hacia las Fuerzas Armadas

debe verse bajo este prisma, incluso cuando ese intento vaya acompañado de una visión crítica de los

problemas. No se puede hacer a las Fuerzas Armadas el deshonor de suponer que no pueden admitir la

crítica, sencillamente porque les atribuimos una voluntad inagotable de mejora, y ésta sólo se produce por

el pensamiento crítico. Por otra parte, la prensa española de hoy no puede ser llamada con justicia «una

prensa imposible», como aquella que contribuyó a conducir a España al desastre colonial, ni tampoco se

puede decir que estas Fuerzas Armadas deseen ser el tópico,, y a veces demasiado real, «gran mudo».

 

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