Autor: ALEXANDROS - LAMBDA. 
   El llegar tarde a la obligación aunque sea de minutos     
 
 El Alcázar.    03/03/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

ALEXANDROS

EL LLEGAR TARDE A LA OBLIGACIÓN AUNQUE SEA DE MINUTOS...

NUESTRO colega YA, órgano de la Democracia Cristiana o asi, publica en la. segunda página de su

número correspondiente al miércoles 2 de los comentes una importantísima noticia con recuadro en la que

nos narra la condena recaída en un comandante de Artillería (SIC) que es padre de 11 hijos y hermano de

un ex-capitán procesado hace un año. Nuestro colega matutino nos cuenta en 53 líneas la saga de una

familia que nada tiene que ver con la noticia que comenta.

No sabemos —ni queremos saber— las verdaderas motivaciones del caso; no queremos entrar en el

análisis de los hechos que han motivado la sanción al jefe de Artillería; pero sí queremos decirle al colega

que más que en uso de las atribuciones que le confiere el código marcial al Capitán General de la IV

Región, lo que le habr£ movido a imponer el correctivo que (por llegar tarde cuatro veces al cuartel) ha

impuesto, será el célebre artículo 12 de las Ordenes Generales para Oficiales, pieza bellísima de las

Ordenanzas Militares y que tienen un rango muy superior a los preceptos del frío Código. Rango que se

fundamenta en su antigüedad y en el honor que —especialmente para un militar— está por encima de

cualquier otra consideración u orden. Y el artículo 12, uno de esos que se aprenden de memoria en

cuarteles y academias y que no se olvidan jamás, dice, entre otras cosas, que "si llegar tarde a la

obligación aunque sea de minutos, es prueba de gran desidia e ineptitud para la carrera de las armas".

Si las ordenanzas siguen teniendo vigencia, si —como comienza diciendo el artículo al que nos

referimos— el oficial cuyo propjo honor y espíritu no le estimulen a obrar siempre bien, vale muy poco

para el servicio, veja nuestro colega democrático-cristiano, que la sanción que comenta más bien indica

benignidad en el mando, que dureza en el castigo. ¿O es que los democristianos del YA y del

L´OBERVATORE piensan que la desidia e ineptitud para una carrera son condiciones para el ascenso?

¿Siguen ellos ese criterio al designar sus administrativos? Pues si no lo hacen, darán al Ejército la razón

cuando castiga por faltas que, desde Carlos III por lo menos,-merecen ser castigadas.

LAMBDA

 

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