Autor: Neil, Rodolfo . 
   La neutralidad activa de las Fuerzas Armadas     
 
 Diario 16.    22/03/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

La neutralidad activa de las Fuerzas Armadas

Rodolfo Neil

Mucho se ha hablado de la pretendida neutralidad de la institución militar en el proeaso de reforma

política eir el que. sé halla inmerso nuestro país. Al parecer los que aceptan esa reforma política predican

también la necesidad dé una neutralidad total por parte de los Ejércitos para que, de forma aséptica,

presencies las transformaciones necesarias que adecúen la Administración a las necesidades reales de una

sociedad democrática. De esta forma el Ejército podría garantizar el proceso democra-tizador.

Se hace preciso, sin embargo, matizar ese concepto de neutralidad de los Ejércitos so pena de incurrir en

graves riesgos que pueden tener consecuencias difíciles de medir a corto y largo plazo.

En primer lugar se debe diferenciar el concepto de apartidis-mo político de los militares individualmente

y el de la institución en su conjunto. El reciente decreto que regula la participación política de los

multares, prevé el derecho al sufragio pasivo de los mismos, pero les impide la müítaneia activa salvo que

renuncien al cargo que ostentan.

Cabría preguntarse si las Fuerzas Armadas podrán realmente rodearse de esa pretendida urna de cristal

que las mantenga el margen. ES mero intento de lograrlo conduce a un aislamiento absoluto que puede

convertir al estamento militar en un organismo estanco totalmente

separado de la sociedad que debe defender. Cabría recordar que un intento similar llevado a cabo por el

general Von Steeck en Alemania después de la guerra de 1914 propició un Ejército que fue el factor

determinante para fraguar ía tragedia de la segunda guerra mundial.

Desde otra óptica cabe también analizar si esa pretendida neutralidad del Ejército institución alcanza

conceptos que, evidentemente, no representan opciones políticas concretas. La democracia´ es uno de

estos conceptos y ninguna institución que deba participar en el proceso por el que pasa España puede

mantenerse al margen. Cuanto menos }a institución militar, que debe no sóío. participar, sino garantizar

el proceso.

¿Se puede, por otro lado, adoptar una postura neutral ante el respeto a los derechos humanos? Resultaría

simplemente monstruoso llevar la asepsia política hasta esos términos.

Si es una democracia io que queremos para España, es imprescindible que una institución que detenta el

Poder real tome partido total y absolutamente en ese sentido. Por esta razón el concepto de neutralidad es

insuficiente, y la única garantía para el pueblo español de qué se cumplan sus deseos expresados en el

referéndum es que el estamento militar adopté una postura de neutralidad activa en el proceso por el que

vamos avanzando para que sea posible la democracia.

 

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