Autor: Alberola, Ginés. 
   ABC en Alicante: El cultivo algodonero en Levante     
 
 ABC.    10/08/1960.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC en Alicante: El cultivo algodonero en Levante

Alicante 9. (De nuestro corresponsal.) Buenas noticias sobre el algodonal levantino. Los rumores que

circularon acerca de la disminución del cultivo, así como los daños originados por el "rosquilla negra" y

por los vendavales sufridos, han resultado, afortunadamente, falsos.

En efecto; la superfície cultivada en la última campaña, en las cinco provincias levantinas, se cifra en

unas doce mil hectáreas de algodón egipcio. El primer lugar lo ocupa la provincia de Alicante con 6.308

hectáreas, y le sigue Murcia con 4.750. La provincia de Valencia ha cosechado un buen contingente de

algodón americano. El volumen de la producción conseguida superó los dieciséis millones de kilogramos,

de los que solamente 700.000 kilos fueron clasificados como algodón de tercera clase, lo que supone

gigantesco avance en la intensificación del cultivo en Levante.

Por otra parte, resalta la calidad excepcional de la fibra de algodón egipcio alicantino, resultado de los

favorables factores climáticos de nuestra región.

Por esto, once mil cultivadores se registran en la provincia alicantina dedicados al algodón, cuyo valor en

pesetas puede evaluarse en unos trescientos cincuenta millones. La mano de obra es numerosa, y todas las

mujeres y niños disponibles han encontrado trabajo durante más de cuatro meses en la recolección e

incluso hasta los gitanos. Los jornales satisfechos pueden, calcularse en unos ochenta millones de pesetas,

cantidad que no alcanza ningún otro cultivo de la Vega Baja del Segura.

Conviene señalar que al algodón se dedican las pártelas más fértiles del regadío y que en ellas sólo puede

obtenerse una sola cosecha, en contraste con el cultivo del cáñamo, trigo o kenaf, que admiten dos

cosechas anuales. Además, las labores de preparación originan cuantiosos gastos hasta que llega la

recolección, en el mes de octubre. Pero aún debe tenerse en cuenta que la gran preocupación del

agricultor algodonero es el adecuado tratamiento cíe las plagas, verdaderamente oneroso. Una hectárea de

algodonal necesita, para asegurar una buena cosecha, por lo menos, cinco fumigaciones, lo que representa

un desembolso aproximado de tres mil pesetas, que sumados a los jornales de los equipos dotados de

moderna maquinaria, representan nada menos que cuarenta y dos millones de pesetas en números

redondos. Hay que consignar que el Servicio Oficial del Algodón presta toda su ayuda a los agricultores.

Esta cooperación representó una cifra de veinte millones de pesetas.

Esté es el panorama de! algodón en nuestra región.Una fuente de riqueza importantísima que viene siendo

objeto de atenciones múltiples, según acabamos de consignar. Un cultivo que lejos de menguar se

intensifica con un tesón digno de alabanza. La única preocupación que en la actualidad gravita sobre el

agricultor es la disminución de los márgenes de rentabilidad por hectáreas dados los elevados gastos que

debe realizar y el incremento experimentado últimamente en los índices de precios de materias

fertilizantes, maquinaria y otros elementos auxiliares y en los mismos jornales, como consecuencia, de los

convenios colectivos de trabajo recientemente concertados.—Ginés ALBE-ROLA.

 

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