Mirando al campo. 
 Producciones y mercados     
 
 ABC.    19/01/1961.  Página: 48. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. JUEVES 19 DE ENERO DE 1961. EDICIÓN DE LA MAÑANA.. PAG. 48

MIRANDO AL CAMPO PRODUCCIONES Y MERCADOS

Las exportaciones de agrios.—- Por diversas causas que hemos señalado en anteriores referencias a la

marcha de las exportaciones de agrios en la, actual tempo-rada 1960.-61, los envíos retrocedieron 20.000

toneladas durante la segunda semana de diciembre, en comparación con los realizados hasta la misma

fecha, en la campaña 1959-60. A medida que se aproximaban los días navideños, la colocación de frutos

en el exterior fue en aumento; ya durante los días 18 al 25, aquel déficit quedó reducido a 13.000

toneladas, para quedar no sólo enjugado en la semana final de año, sino superada en algo más de 5.000

toneladas la cifra de un año antes. El día primero de enero figuraban como enviadas al extranjero 290.841

toneladas, frente a 235.569 en la misma fecha del año pasado. No obstante, el Sindicato de Frutos, en su

enjuiciamiento de la situación, señalaba la posibilidad de que esa curva optimista de los envíos volviese a

descender por debajo de la correspondiente a 1959-60. Y así ha sido, en efecto. Durante la primera

semana de este año la exportación fue solamente de 27.106 toneladas, siquiera esa línea de descenso sea

la habitual de todas las temporadas en esta época. Con esa cantidad, las exportaciones hasta el día 8 han

sido 317.947 toneladas, frente a 319.835 en igual fecha del año anterior. Por consiguiente, el superávit de

la semana final de año se ha trocado en nuevo déficit de 2.000 tonelada déficit que es de temer se acentúe.

Por lo pronto,, Francia, que durante la semana pasada recibió naranja al ritmo establecido de 3.000

toneladas, semanales, ha fijado en 2.000 la cantidad máxima que aceptará entre los días 16 al 23. En el

ámbito citrícola español se hallan pendientes de la conclusión del nuevo Acuerdo comercial hispano-

francés. El mercado del vino.—Después de un largo período de inactividad en el mercado del vino,

habiéndose llegado ya al momento de efectuar el trasiego la región manchega refleja cierto movimiento

de compra que ha tenido la virtud de sacar a los mostos del pozo de la cotización de 23 a 23,50 pesetas

grado y hectolitro, que regía para los blancos comunes. Actualmente en muchas plazas se ha hecho firme

el de 24.50, e incluso este precio ha pido superado. Esta modificación del ambiente mercantil, que

también se ha extendido a otras regiones, abre una fase de esperanza en los medios vitivinícolas

justamente alarmados por el hecho de que se haya llegado al período de preparación de la nueva

campaña—poda de los viñedos.—con casi toda la cosecha en bodega y sin referencias autorizadas a una

posible exportación del sobrante que vamos a tener, sobrante que muy bien podría cifrarse en un mínimo

de cinco millones de hectolitros.

La campaña oleícola—Por fortuna, la meteorología favorece, desde hace varias fechas, la recogida de la

aceituna, por lo menos en los parajes de cierta elevación. Es transcendentalísimo que estos trabajos

puedan normalizarse, pues aparte de que al fin podría ser recolectado el fruto, que pasaba por momentos

de grave riesgo se aliviará la situación de un alto contingente de trabajadores del campo que

están„sufriendo las consecuencias de la paralización impuesta en las actividades agricolas por la durísima,

climatología. Por lo demás nada induce a alterar los cálculos de que la cosecha de aceite será mayor que

la anterior.,pronóstico que venimos manteniendo desde el final del verano pasado. Y no olvidemos que

las lluvias que han caído, excesivas en el grado más alto para los cultivos cerealistas y hortícolas, lejos de

perjudicarle favorecen al arbolado, de manera que en este orden hemos de considerar que, en términos

generales, el olivar pudiera depararnos una tercera cosecha consecutiva de alto rendimiento: la de 1961-

92. El agua abundante de las otoñadas de 1958 y 1959, y de las correspondientes invernadas, fue la causa

esencial de las buenas cosechas pasada y presente, quebrándose la que se consideraba ley inmutable de la

vecería. Hemos rebatido con reiteración los fundamentos de esa "ley natural", por entender que dependen

de los cuidados culturales que se presten al árbol, especialmente a la hora, de recoger el fruto, para lo cual

debe desecharse, a toda costa, y siempre que ello resulto posible, la destructora práctica del vareo.

Naturalmente, esto no implica desconocimiento de la influencia decisiva que ejerce el régimen

pluviométrico.

Las producciones avícolas.—El refranero ajusta a la fiesta de San Antón el comienzo de la nueva

campaña de puesta en granjas y gallineros. Y, efectivamente; es en la segunda quincena de enero cuantío

de un modo general se reactiva la vida en las colonias de ponedoras. No obstante, las explotaciones

montadas con rigor téc- nico dejan ya un poco trasnochado esa división productora, porque el clero vacío,

que antes quedaba entre septiembre y enero es cubierto por generaciones de aves selectas que empiezan a

producir en agosto. Podríamos decir que, en España, el amortiguamiento de ese hondo bache tiene su

punto de arranque en el año 1959, que se significó por un decidido y claro estímulo oficial al fomento de

la avicultura como fuente de fácil y abundante producción de alimentos de los que veníamos siendo

tributarios del exterior. Con la aportación de esas generaciones "extras" y mediante la conservación de

huevos en cantidad prudencial, ha sido coronada la campaña que ahora concluye sin que en el mercado se

haya podido apreciar escasez de mercancía, y la que es también laudatorio, sin las súbitas alteraciones de

precios que en esa coyunturas se producían, alteraciones debidas, en parte, a la crisis de puesta, y,

también, a un juego comercial que quedaba de lleno encasillado en el ámbito de la especulación.

No vemos, por el momento, peligro de colapso en la vigorosa, marcha de las explotaciones avícolas, que

ya en 1960 permitieron realizar, aunque ello fuese a título de ensayo, las primeras exportaciones de

huevos, al mismo tiempo que se afianza la posibilidad de que muy pronto nos hallemos en condiciones de

hacer lo propio por lo que se refiere a la carne de aves. Apreciamos, no obstante un aire de expectación en

la colectividad avicultora, por el hecho de que no se haya publicado todavía la circular reguladora de la

campaña huevera, regulación que a nuestro juicio, debiera siempre coincidir con el comienzo de aquélla

para que las explotaciones puedan ajustar su desenvolvimiento a las normas que el departamento

correspondiente tenga a bien establecer, tal y como se hace al abrirse las campañas cerealistas y de las

diversas plantas industriales.

 

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