Autor: Álvaro, Francisco. 
   Auge del cooperativismo agrícola en Valladolid  :   
 Cuarenta mil campesinos disfrutan de sus beneficios en la provincia. 
 ABC.    23/04/1961.  Páginas: 1. Párrafos: 2. 

ABC.

AUGE DEL COOPERATIVISMO AGRÍCOLA EN VALLADOLID

Cuarenta mil campesinos disfrutan de sus beneficios en la provincia

Valladolid 22. (De nuestro corresponsal.) El cooperativismo, que empieza a imponerse en Europa como

una necesidad de nuestro tiempo, y en España cuenta con una tradición de casi medio siglo, está

adquiriendo en esta provincia una vitalidad insospechada. En los _sectores agrícolas principalmente, la

acción es cada día más intensa, como ha quedado patente en la última Asamblea General de la Unión

Territorial de Cooperativas del Campo, a la que asistieron cerca de doscientos representantes de las

distintas Cooperativas y Cajas Rurales de la provincia. Reunir hace veinticinco años a doscientos

labradores en una asamblea encaminada a estudiar y discutir los problemas, proyectos y necesidades que

la agricultura plantea era cosa poco menos que imposible. El labrador ha sido siempre un poco apático

para formar parte de asociaciones de la índole que fueran. Tenía "su alma en su almario" para no dejarse

embaucar en cualquier arriesgada empresa, y con esta elemental razón apoyada en el hecho,

verdaderamente lamentable, de que los Gobiernos apenas prestaban atención a la economía agraria, aun

habida cuenta de que de ella dependió siempre en España, y especialmente en Castilla, la general

economía, subsistieron a través de distintas vicisitudes, por verdadero milagro. Ya durante los años de la

República la idea del cooperativismo empezó a abrirse camino. Aquel período calamitoso de anarquía y

desbarajuste político-económico-social llevó al convencimiento de muchos agricultores la necesidad de

"agruparse" para defender sus intereses, lo mismo que sus vidas. Fue entonces cuando los Sindicatos

Agrícolas Católicos empezaron a considerarse por los campesinos como necesarios y eficientes a la

función para que fueron creados. Las Cooperativas comenzaron a funcionar y, aunque con vida lánguida,

mantuvieron su acción a pesar de todos los obstáculos. No ofertante, la capacidad cooperativa en España

no podía considerarse entonces sino como una "realidad en potencia". En otras palabras: la colectividad

campesina estaba muy lejos todavía de entender la finalidad perseguida por el cooperativismo. Un

labrador medio era incapaz de pararse a considerar los beneficios que una Cooperativa podía reportarle.

Hoy es distinto. En los veinticinco años transcurridos, la Obra Sindical de Cooperación, a la que se

incorporaron Ion Sindicatos Agrícolas Católicos y las Cooperativas ya existentes, cuenta con una fuerza

verdaderamente importante. En la provincia de Valladolid existen en la actualidad 107 Cooperativas del

Campo y 26 Cajas Rurales, que agrupan, en números redondos, a más de 40.000 asociados de la gran

familia agrícola. De aquí que en la última Asamblea de la Unión Territorial de Cooperativas del Campo

recientemente celebrada, que ha motivado este comentario, quedara de manifiesto no sólo el interés de los

reunidos; sino la efectiva vinculación del agricultor a la Cooperativa y de ésta a la economía agraria.

No está todo conseguido, pero ya no cabe dudar de que el cooperativismo es un hecho económico-social

del que hay que partir y con el que hay que contar para la solución definitiva del complejo problema

agrario.—Francisco ALVARO.

 

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