Se pide que sean derogadas las disposiciones que reglamentan el cultivo de los agrios  :   
 La campaña de exportación concluirá con cifras ligeramente inferiores a la de 1959-60. 
 ABC.    12/03/1961.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. DOMINGO 12 DE MARZO DE 1961. EDICIÓN DE SE PIDE QUE SEAN

DEROGADAS LAS DISPOSICIONES QUE REGLAMENTAN EL CULTIVO DE LOS AGRIOS

La campaña de exportación concluirá con cifras ligeramente inferiores a la de 1959-60

Al analizar la situación del mercado interior y exterior de los agrios, el aumento del consumo nacional y

el problema planteado a la industria española de derivados por escasez de fruto para ser transformado,

decíamos el pasado día 5: "Se nos plantea, con carácter de urgencia, la realidad insoslayable de que

España necesita producir más cítricos. La superficie actual de ese arbolado se nos queda corta."

El anterior punto de vista ha sido compartido, de manera unánime, por la Junta Nacional del Grupo de

Agrios, en la reunión que celebró el día 8 en Madrid, al acordar que se solicite de la superioridad que sean

derogadas las disposiciones vigentes que reglamentan el cultivo, lo que en la práctica significa limitarlo.

"Las causas que un día aconsejaron la conveniencia de poner un límite al cultivo en cuestión—dice el

"Boletín Informativo del Sindicato de Frutos"—han desaparecido y, en cambio, la realidad actual

demuestra una insuficiencia de producción que es preciso corregir con urgencia para abastecer

debidamente los mercados, tanto del extranjero como del interior, y proveer de fruta, con amplitud y

adecuado precio, a las industrias de derivados."

Subrayábamos también el aspecto negativo que representa la falta de materia prima para aquella rama

industrial, y sugeríamos la adopción de medidas con carácter urgente para la campaña en curso, y otras,

éstas de mayor alcance, para lo porvenir. Al respecto, sabemos que están pendientes de estudio, por el

Gobierno, esas soluciones de urgencia. En lo que concierne a campañas venideras, entendemos que el

remedio a la escasez o a la falta total de fruta transformable en subproductos, depende de manera esencial

de los ciclos directamente implicados en la defensa de la economía citrícola española: producción,

comercio e industrialización. Podría decirse que es ésta una tarea de equipo que requiere, por lo tanto,

normas comunes de actuación. Los problemas o las dificultades de un sector determinado repercuten

inevitablemente en los demás, en´ un plazo más o menos corto. Por ejemplo, la escasez de destrío en la

actual temporada, debido a la eficacia de la lucha contra las plagas, al perfeccionamiento general de los

tratamientos culturales del árbol, y también, y sobre todo, a las favorables condiciones meteorológicas

que hasta ahora han imperado, han hecho mayor ese déficit de fruto para transformación, a lo que ha

venido a sumarse cierta reducción de la cosecha, si comparamos el volumen de ésta con el de la anterior.

¿Quién puede garantizar que en el futuro los descensos térmicos, los pedriscos, etc., no ocasionarán—

como han ocasionado con frecuencia—estragos comarcales o regionales, cuyas consecuencias

económicas pueden ser paliadas por esa gran industria de derivados, capaz de aprovechar el fruto dañado,

que sin eso recurso industrial se perdería totalmente?

Pero, aparte estas consideraciones, tenemos la realidad, bien perceptible, representada por el signo

deficitario de producción, signo que es preciso transformar en positivo mediante nuevas plantaciones. Ya

sabemos que este objetivo no puede lograrse inmediatamente en razón de que el árbol no fructifica hasta

que han pasado varios años desde que fue plantado. Pero desde ahora mismo pueden trazarse los planes y

ponerlos paulatinamente en marcha con decisión, aunque con prudencia; es decir, atemperando el ritmo

de las nuevas plantaciones a los resultados y a las enseñanzas de cada campaña. Pensar en una admisión

temporal de fruta del exterior parece inadmisible, inconcebible, y, sin embargo, hay que tener presente al

considerar este aspecto del problema la posibilidad de una liberalización de las importaciones.

En fin; doctores tiene la citricultura que hallarán la fórmula adecuada al rango, al prestigio, a las

posibilidades y a las conveniencias de España en ese orden.

La exportación.—Un importante descenso se registra en las exportaciones de agrios durante la semana del

27 de febrero al 5 de marzo en relación con igual periodo del año anterior. Las 42.562 toneladas que

habían salido en 1959-60 se han reducido a 32.813. Esas 9.749 toneladas menos en dicha semana

corresponden a la disminución de compras por parte de Alemania occidental, Bélgica y Holanda. En

cambio, las aumentaron Francia y el Reino Unido. No obstante, Francia no cubrió el contingente señalado

en el Acuerdo comercial, pero se espera que la reducción de los embarques norteafricanos tenga favorable

y próxima repercusión en nuestros envíos al vecino país.

El 5 de marzo, el total de agrios exportados desde el comienzo de temporada era de 618.713, frente a

641.622 el 6 de marzo de 1960; 478.722, el 8 de marzo de 1959, y 610.612, el 9 de marzo de 1958.

Según informe presentado a la Junta Nacional de Agrios por su presidente, don Julio de Miguel, un rápido

análisis de la situación permite formular el pronóstico de que las exportaciones totales en 1960-61 serán

ligeramente inferiores a las de 1959-1960, en que se alcanzó la cifra de 978.068 toneladas.

Se registra un aumento notable de la importación de naranjas españolas en Suecia. Por otra parte, el

órgano de la Federación de Importadores de Frutos de Copenhague señala las causas que permiten

admitir, con fundamento, la posibilidad de incrementar nuestros envíos a aquel país en los años próximos.

Esta misma apreciación se considera válida para los demás países europeos, cuyo aumento de consumo

de frutos cítricos es notorio, y susceptible de ser ampliado en el caso de que se cumpla escrupulosamente

la norma de ofrecer fruta de calidad,África del Norte e Israel.—También Israel y los países de África del

Norte reflejan déficit de exportación de agrios con relación a la campaña precedente. Hasta el 5 de marzo

la reducción de África del Norte era de 8.138 toneladas, y de 41.385 la de Israel.

 

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