La naranja española en los mercados europeos     
 
 ABC.    10/06/1961.  Página: 71. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. SÁBADO 10 DE JUNIO DE 1961. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG.71

LA NARANJA ESPAÑOLA EN LOS MERCADOS EUROPEOS

En varias ocasiones hemos registrado últimamente la tendencia de todos los países productores de agrios a incrementar la superficie de cultivo y, por consiguiente, la producción, de acuerdo con la escala ascendente del consumo. Estas cuestiones son objeto de estudio y debate por el correspondiente organismo de la F. A. O. Precisamente el pasado día 2, en el comentario de apertura de las "Páginas Agrícolas", copiábamos las siguientes palabras del doctor Norman Wright: "El problema que preocupa a muchos de nosotros es el del panorama de la producción y de los precios a largo plazo. Se deba esperar que, con unas condiciones meteorológicas normales, la producción continuará creciendo rápidamente durante los próximos años."

Indudablemente, con vistas a un futuro próximo, dos países de África del Norte-Marruecos y Túnez- e Israel, han realizado, de modo concreto a partir de la campaña 1959-60, un formidable esfuerzo para expandir sus naranjas por el continente europeo, recurriendo incluso a proteger oficialmente las exportaciones mediante la concesión de primas o bonificaciones que en definitiva han resultado onerosas para el erario público de esas naciones, en algunas de las cuales-Israel, concretamente-se aprecia un descenso del potencial proteccionista a ultranza. Pero es el caso que el impacto está logrado y que el fruto de las zonas meridionales mediterráneas ha hecho penetraciones nuevas y efectivas que podrían considerarse como una "cabeza de puente" para ulteriores planes, a trazar sobre la baso de una producción mayor.

Ni el sector productor español, ni el comercio exportador, ni, por supuesto, los organismos nacionales representativos ignoran esa nueva orientación, y ya hemos dicho que se ha solicitado que quede sin efecto el decreto de diciembre de 1942, que pone límite a las plantaciones de agrios. El consumo interior de España se ha elevado en 1960-61 a unas 500.000 toneladas, que representan, aproximadamente, el 32 por 100 de la cosecha, cifrada en 1.470.000, mientras quedaba desabastecida en altas proporciones la industria nacional de derivados, que es capaz de absorber muy importante tonelaje.

Por otra parte. África del Sur y los Estados Unidos siguen ampliando sus plantaciones, también con proyección creciente sobre el mercado europeo, mientras Italia, apoyándose en su condicionante miembro del Mercado Común, esboza un plan de dilatación de sus naranjales para ampliar su mercado de cítricos en los países de aquella organización, contando con que los impuestos de entrada en esas naciones serán más bajos que los que se apliquen al fruto de las que no pertenecen, a la misma.En una reunión celebrada en Palermo. la Comisión Consultiva de los Agrios Italianos se ha mostrado muy animosa al respecto. Aspira a poner en cultivo 20.000 hectáreas más, y para ello solicita que el Estado costee integramente los gastos que origine la lucha contra las plagas; que libere de impuestos por un plazo de diez años a las plantaciones nuevas; que reduzca las tarifas ferroviarias para el transporte del fruto y el precio del agua para riego en las antiguas y en las nuevas áreas, etc.

Todas estas consideraciones nos llevan a deducir la conveniencia de que España se integre lo antes posible en el Mercado Común, pues hay indicaciones serias de que a partir de la campaña 1961-63 aumentarán los impuestos para las naranjas que no procedan de países integrados en él. Y aunque entre éstos sólo figuran Italia y Francia-Argelia continúa siendo provincia francesa-, como productores de cítricos, y sus cosechas no cubren actualmente más que un modesto porcentaje de las necesidades de aquel bloque, con toda evidencia representarán un caso de seria competencia y de influencia en las cotizaciones generales para esos mercados, supuesto que sus frutos no tendrán que pechar con los gravámenes que pesarán sobre los nuestros. Claro es que conforme acabamos de decir, el peligro inmediato no es grande, pero pudiera serlo en un período relativamente corto en el caso de que no fuese posible eliminar los obstáculos que se perfilan en los horizontes comerciales. Los países del M. C. E. tienen en el nuestro una fuente principal de abastecimiento por ser la zona mediterránea de mayor producción, y no es previsible que momentáneamente la situación de España, con relación al Mercado Común, vaya a sufrir una modificación sustancial. Ahí está, por vía de ejemplo, el Convenio hispanoalemán firmado ei mes de marzo último, en virtud del cual Alemania occidental admitirá en la próxima temporada, hasta el 31 de marzo de 1962, agrios por valor de dos y medio millones de dólares; y derivados-concentrados, pulpas, zumos y cortezas-por 50.000. cifras que no tienen carácter limitativo, pues podrán ser incrementadas si las circunstancias del mercado lo hacen aconsejable y la situación de los pagos lo permite.

De cualquier modo, la situación internacional del mercado de los agrios requiere que le prestemos la máxima atención, no sólo en el sentido de procurar que una mayor producción haga posible el empleo de una gran masa de fruto de maniobra, sino también en el de procurar la máxima asistencia al cultivador y al canal comercial, para el que las tarifas de transporte, ya sea terrestre o marítimo, es fundamental a efectos competitivos en el exterior.

 

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