Autor: Burgos, Rodrigo de. 
 ABC en Burgos. 
 Racionalización de las tareas del campo y modernización del utillaje  :   
 El Sr. Martín Sicilia habla acerca de la agricultura española. 
 ABC.    17/02/1959.  Página: 37. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. MARTES 17 DE FEBRERO DE 1959. EDICIÓN DE

A B C en Burgos

RACIONALIZACIÓN DE LAS TAREAS DEL CAMPO Y MODERNIZACIÓN DEL UTILLAJE

El Sr. Martín Sicilia habla acerca de "La agricultura española"

Burgos 16. (De nuestro corresponsal.) En el Círculo de la Unión ha pronunciado una interesante

conferencia el secretario general técnico del Ministerio de Agricultura, D. Esteban Martín Sicilia, acerca

del , tema "La agricultura española". Dividió su disertación en los siguientes conceptos: su presencia y su

evolución, cómo sirve la agricultura al país y necesidad de una agricultura y una industria en equilibrio.

Oyeron al conferenciante las autoridades burgalesas en su totalidad, diversas personalidades del agro de la

provincia y numerosísimo público.

Dijo que hay dos tendencias extremistas con las cuates se pretende definir nuestra agricultura. Una que

indica que es pobre e insuficiente, que supone una remora para la economía y que está atrasada. Otra, en

cambio, afirma que es rica, que España es esencialmente agrícola y que todo su futuro está ligado al poder

de la agricultura. Rechazó el orador ambos conceptos, y al analizar la estructura de la agricultura nacional

manifestó que España tiene una topografía varia y violenta con altitudes tan dispares que van desde la

pobre y triste meseta a la agricultura rica del Mediterráneo.

En cuanto a las llamadas materias primas en la agricultura—suelo y clima—reconoció qué éstas implican

ventajas por la diversidad de su gama productora; pero también supone riesgos enormes por la

cambiabilidad atmósfera que ofrece fluctuaciones más acusadas que en cualquier otro país.

A su juicio la productividad debe ser acrecida, para lo cual no hay más que dos procedimientos: aumentar

el rendimiento mediante la modernización o disminuir los gastos por una racionalización del laboreo y del

trabajo. Indicó que esto es lo que viene haciéndose, gracias a lo cual se han conseguido indudables

avances, aunque quede mucho trecho por recorrer.

Pasó a estudiar la ordenación de las explotaciones y dijo que no es el latifundio el mal de España, visto

desde el lado económico, aunque quizá desde el ángulo social no pudiera decirse lo mismo. Es el

minifundio del conferenciante el que entraña los mayores males.

Hizo después una descripción de las evoluciones de nuestra agricultura y añadió que los resultados

mejores obtenidos hasta ahora se deben a las transformaciones de secano en regadío, puesto que a través

de ellas se aseguran producciones más regulares con repercusiones en las rentas y en los salarios. Afirmó

que desde hace quince años se han convertido en regadío más de trescientas mil hectáreas y que hay

proyectos en marcha para rescatar del secano otras quinientas mil.

También habló de la labor que se desarrolla para prevenir el desgaste físico de la tierra y analizó los

distintos aspectos de la mejora de los rendimientos para deducir que la máquina hace al hombre hombre

contra todo lo que se diga. Por eso cada año aumentan más los índices de la mecanización. Negó que la

agricultura esté estancada. La producción del trigo ha aumentado en 40 por 100; el arroz y el azúcar se

han incrementado en cifras considerables, y en cuanto al algodón, se ha pasado de mil toneladas anuales a

ciento cincuenta mil.

Quiero decir, terminó diciendo, que a pesar de todas las dificultades de orden natural nuestra agricultura

progresa; aparte de cubrir las necesidades interiores produce unos excedentes de doscientos a trescientos

millones de dólares, lo que equivale al 66 por 100 de los rendimientos totales del comercio exterior

español.

Finalizó su importante disertación, afirmando que es necesario enfocar el futuro agrícola con un exacto

equilibrio de la industria, porque la economía que se desarrollara de otra forma produciría deformaciones

en determinados sectores. Es decir, que la agricultura y la industria han de caminar en perfecta armonía y

en completo equilibrio.

El Sr. Martín Sicilia fue largamente aplaudido.—-Rodrigo DE BURGOS.

 

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