Autor: Grau, Mariano. 
   ABC en Segovia: El volumen de las cosechas     
 
 ABC.    25/11/1959.  Páginas: 2. Párrafos: 5. 

25 de Noviembre de 1959

ABC en Segovia: El volumen de las cosechas

Segovia 24. (De nuestro corresponsal.) Se poseen ya datos concretos relacionados con las cosechas recogidas en el área de la provincia de Segovia durante el año actual. Puede afirmarse que sus resallados arrojan un índice notablemente mejor que el del pasado año sobre todo en la cebada, si bien la cosecha total no se haya logrado en la medida que cabía esperar a finales de primavera, puesto que las continuas lluvias y tormentas del verano dañaron bastante grano en las eras, el trigo especialmente.

Por lo que se refiere a los, cereales clásicos en la provincia, los datos que reflejan el volumen de la cosecha obtenida son como sigue: trigo, superficie sembrada, 87.210 hectáreas, grano recogido 1.093.200 quintales métricos; cebada, 34.630 hectáreas y 848,66o quintales métricos cosechados; centeno, 27.500 hectáreas de sembradura para 233´750 quintales de recolección, y Avena, 8100 hectáreas sembradas y 97.200 quintales recogidos.

A los datos anteriores, pueden añadirse los referentes a otros cultivos, como la al-garroba y el garbanzo, ya que revisten indudable importancia, como lo demuestran las siguientes cifras: algarroba, 19.350 hectáreas de siembra y 174.150 quintales métricos de recolección; garbanzos 8.050 hectáreas laboradas para 48.300 quintales métricos cosechados. Cantidades notoriamente inferiores, conforme a las superficies sembradas, se recocieron también de yeros, veza, almortas, habas, lentejas, guisantes y judías.

Mención especial merece la cosecha de achicoria, que supone casi el doble volumen de la obtenida el año pasado, según los dalos existentes en la Jefatura Agronómica de la provincia. Se sembraron 435, hectáreas en secano y 370 de regadío, siendo el rendimiento logrado 160 quintales métricos para las primeras y 280 para las segundas, recogidos principalmente en Cuéllar y pueblos de su partido judicial, como también en Mozoncillo y Escorabajosa.

Así, pues, cabe asegurar que si, ciertamente, no se vieron cumplidos aquellos vaticinios que el formidable aspecto de los campos en mayo y junio pudo alentar, tampoco la realidad de la cosecha lograda ha respondido al juicio pesimista que se adueñó de tantos espíritus cuando la dramática persistencia de los nublados del estío ennegrecía las perspectivas de la recolección.- Mariano GRAU.

 

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