Cánovas habló en la reunión de la Comisión de Agricultura de las Cortes     
 
   12/03/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 27. 

CÁNOVAS habló en la reunión de la Comisión de Agricultura de las Cortes

* Se someten a estudio les proyectos de ley sobre:

* Acceso a la propiedad de los arrendatarios

* Concentración parcelaria

* Colonización de Grandes Zonas

* Fincas mejorables

Bajo la presidencia del señor Lamo de Espinosa se ha reunido la Comisión de Agricultura de las Cortes

Españolas. En primer lugar se procedió al estudio del proyecto de ley sobre Concentración Parcelaria.

Actuaron de ponentes, los señores Espinosa-Poveda, Poveda Murcia y Sánchez Torres.

El proyecto de ley tiene por objeto rectificar y complementar la legislación vigente sobre concentración

parcelaria.

En la sesión de "la tarde de ayer asistió a las reuniones de la comisión el ministro de Agricultura, don

Cirilo Cánovas, que hizo su entrada en la sala de comisiones precedido por el presidente de las Cortes,

don Esteban Bilbao, marqués de Bilbao-Eguía.

* PALABRAS DEL SEÑOR CÁNOVAS

"Es para mi muy grato ponerme en comunicación con vosotros en estos momentos, en que la comisión de

Agricultura inicia, junto con la nueva legislatura, una etapa muy importante en orden a la

institucionalización de nuestra política agraria.

Tengo la satisfacción de haber sido portador ante el Gobierno y depositar en vuestras manos un conjunto

de proyectos de ley de extraordinaria importancia. Permitidme que los califique así, pero no los

supervaloro. Creo que soy justo en el calificativo.

Son siete los sometidos a la consideración de la comisión. De entre ellos dos se fundamentan plenamente

en sí mismos, y son disposiciones totalmente autónomas, sin relación con las demás.

Dentro de estos dos la importancia y trascendencia es también muy diferente. Una de estas leyes se refiere

a la venta de un monte incluido en el catálogo de los de utilidad pública. Como es consiguiente, se trata

de un monte que ha perdido su carácter debido a la extensión de la edificación urbana, y ahora se trata

simplemente de su enajenación mediante subasta, para destinar ese dinero a los fines de repoblación. Es

un mero acto de administración, pero que requiere, por garantía legal, el trámite de una ley.

El otro proyecto se refiere a las repoblaciones con frutales o árboles forestales de tierras de regadío. Su

enunciación ya conduce imaginativamente a contemplar dos supuestos: aprovechamiento agrícola a base

de frutales y aprovechamiento forestal, y siempre sobre tierras regables o susceptibles de ello. El

aprovechamiento con árboles de crecimiento rápido, de tierras regables es una consecuencia de la

rentabilidad que se obtiene con estos aprovechamientos, pero, sobre todo, de la casi nula atención que

exige este arbolado, de manera que el propietario absentista tiene tendencia a estas plantaciones como

solución económica aceptable. No dudamos de que sea fórmula económica, pero tenemos que evitarlo en

cuanto no es satisfactoria en el aspecto social. En cuanto al segundo supuesto, o sea, aprovechamiento con

frutales, la causa de su limitación es diferente. Por ahora, y en tanto en cuanto no hayamos llegado a un

grado avanzado en el proceso de expansión agraria y los precios estabilizados sean el factor determinante

de la ordenación de cultivos, tenemos que ir a un aprovechamiento racional de la tierra por la vía de las

regulaciones y los estímulos. La regulación es obligada en los casos en que el defecto es más radical y,

sobre todo, para los de efectos más duraderos. No es lo mismo errar en un aprovechamiento de

temporada, cual los cultivos herbáceos, que en las plantaciones arbóreas. Necesitamos de momento de

cultivos herbáceos de consumo directo y de plantas industriales, en precios competitivos. También, qué

duda cabe, necesitamos de frutas para nuestro consumo y especialmente para el de la exportación. Pero

mientras los cultivos herbáceos deben lograrse por consideraciones económicas en terrenos de agua

rodada, dado el menor coste de ésta, los frutales tienen la posibilidad de ofrecer un grado de rentabilidad

aceptable en tierras de regadío por agua elevada e incluso en secano para determinadas especies en zonas

húmedas.

Si no adoptamos medidas previsoras ahora, nos encontraremos con que las zonas de agua rodada se

destinarán en proporción excesiva a frutales, que por no alcanzar su plena producción hasta pasados 10 ó

15 años crearían en el futuro problemas incalculables de superproducción, lo que convertiría en

antieconómica su explotación, en tanto no se destruyeran las plantaciones que ahora se creen y en la

cuantía precisa para restablecer equilibrio entre la oferta y la demanda, con la mayor gravedad que

supondría el hecho de que las primeras en desaparecer serían las plantaciones en regadío de agua elevada

al no poder competir con las otras, lo que a su vez crearía perturbaciones de tipo, no sólo económico, por

ser éstos los menos indicados para cultivos herbáceos, sino también acusadas perturbaciones de orden

social. Es necesario, pues, mantener un criterio racional en la ordenación de cultivos, y esto, en definitiva,

es lo que se busca con esta ley.

Quedan por analizar otros cinco proyectos. Estos sí constituyen una unidad, aunque aparentemente

diferenciados. Todos contemplan la realidad de nuestro campo, y se pretende con ellos, atacando el mal

desde diversos ángulos, mejorar las condiciones sociales y económicas de nuestra agricultura.

* CONCENTRACIÓN PARCELARIA

La Ley de Concentración Parcelaria es un retoque a la vigente, en la que se han introducido un conjunto

de mejoras técnico-jurídicas que vosotros podréis valorar mejor que yo. Sin embargo, quiero llamar la

atención sobre un particular. La concentración parcelaria ha constituido un éxito, y eso se sabía desde el

primer momento. Pero —y esto no se sabía—han sido los propios agricultores quienes primero se han

dado cuenta de sus ventajas y han formulado peticiones masivas. Ahora se abre la puerta para que, con la

mínima intervención oficial y administrativa, puedan también realizarse las concentraciones parcelarias

por los interesados de tal manera que subsistirán los dos sistemas, el hasta ahora normal y único y otro

con una mayor intervención de los particulares afectados. La experiencia nos dirá si podemos insistir en

ese camino, pero declaro que confío en este nuevo cauce. Otro de los proyectos de ley es, en cierto

sentido, complementario de éste. Es natural que tengamos la aspiración de evitar las causas que producen

males que nos vemos obligados a atacar. El de la fragmentación de la propiedad es evidente, y para

corregirla tenemos que acudir a la concentración. Ahora bien, podemos y debemos prevenir ese mal, y

para ello es necesario que se mantengan las explotaciones por encima de cierto límite, es decir, prohibir la

división cuando se dé lugar a parcelas que obligarían para su aprovechamiento racional a una

concentración. Hasta ahora ese límite estaba fijado en la unidad mínima de cultivo, cuya extensión se

basaba en un criterio puramente técnico. Hemos creído conveniente elevarlo hasta la explotación mínima,

o sea, el patrimonio familiar. Al propio tiempo, y aprovechando la nueva ley, se articulan una serie de

medidas para asegurar la indivisión por debajo del límite inferior señalado.

Existen otros dos proyectos de ley que también pudieran presentarse bajo una rúbrica común. Así como

los dos anteriores contemplan el caso de la parcelación, estos otros dos se centran sobre el aumento de

producción y de la productividad para llevar a cabo, en ese momento, una mejor distribución de la

riqueza.

* COLONIZACIÓN DE GRANDES ZONAS

El proyecto, que encaja típicamente en esta definición, es el que modifica la ley sobre Colonización de

Grandes Zonas. La eficacia y acierto, en sus líneas generales, de la ley de 29 de abril de 1949 no puede

hacernos olvidar ciertas lagunas que la experiencia ha puesto de manifiesto. No pretendemos otra cosa

que salvarlas, acentuando así los fines sociales. La instrumentación de todo ello está suficientemente

aclarada en la ley, y sobre todo en el estudio que se os ha distribuido, y que, redactado por el Instituto

Nacional de Colonización, ha servido de justificación del proyecto.

* FINCAS MEJORARLES

El segundo proyecto es también una modificación de otra ley: la de las fincas mejorables. Dos novedades

trae. Por la primera se amplia el ámbito de aplicación de la ley a las fincas arrendadas de cierta extensión:

200 hectáreas en secano o 50 de regadío. Las fincas de estas características son por definición aquellos en

que normalmente la disociación entre propiedad y cultivo, unido a la inestabilidad del arrendatario, hacen

más difícil el establecimiento de mejoras permanentes.

Ahora bien: a estas fincas se les da una opción, y ésta es la segunda novedad: pueden, por un lado,

acogerse a la ley vigente, o en otro, seguir el procedimiento que se abre en el proyecto, y que consiste en

que el propietario, en vez de esperar a la aplicación de la ley, puede adelantarse aportando un proyecto, y

si lleva a cabo la transformación o mejora queda liberado de la acción expropiatoria. Dentro de este plan

se contempla también la situación del arrendatario, que puede quedar como propietario de una unidad de

explotación.

* ACCESO A LA PROPIEDAD

Sólo me resta por analizar el último de los proyectos: el de acceso a la propiedad de los cultivadores de

los arrendamientos rústicos denominados protegidos. Por la calidad y número de las enmiendas, es, sin

duda, el proyecto que, con el de repoblación con frutales y especies forestales, más comentarios ha

suscitado y provocado las mayores inquietudes.

Habréis observado que he sido lo más objetivo posible en mi exposición, y ahora no voy a modificar este

deber que me he impuesto por respeto a vosotros, a mí mismo y a la institución que nos acoge. Sólo deseo

expresaros que comprendo esta reacción, ya que no se me oculta que lo más difícil es operar sobre

situaciones ya creadas, es decir, legislar recogiendo hechos pasados en los cuales están subsumidas

realidades de las que no todos los protagonistas son responsables plenamente. Pero lo cierto es qué nos

encontramos ante situaciones a las que es difícil hurtar el remedio. Lo que sí puedo aseguraros es que este

proyecto, como todos los demás, encauza una realidad social y te da una salida dentro de un orden. La

salida mediante el acceso y la valoración de la tierra arrendada por capitalización de la renta al 3 por 100

es algo que ya aprobaron estas Cortes. Ahora lo único que hacemos es extender este acceso a los

arrendamientos protegidos posteriores a la ley de 1943 y eludir la posibilidad de enervar, ese derecho.

Paralelamente tenemos en estudio una serie de medidas para que el arrendatario pueda obtener los medios

económicos necesarios que le permitan hacer efectiva la facultad que se le reconoce. Vosotros veréis si es

acertado el camino o podemos defraudar la esperanza que tienen depositada en nosotros estos modestos

agricultores, tan necesitados de ayuda.

Y poco más puedo deciros. Tan sólo apelar a vuestro alto sentido del deber. Tengo la evidencia de que la

presidencia de la Comisión os ha de conceder la máxima comprensión para que estos proyectos se

discutan y se ponderen con la serenidad y amplitud que es debido. Habréis observado que, por mi parte,

he querido concederos los más amplios plazos y la más amplia posibilidad de discusión sin someteros a la

tortura de que tengáis que finalizar las discusiones en una fecha prefijada. Os pido, sí, que no abandonéis

la tarea; es decir, que no interrumpáis, salvo por causas normales, vuestras deliberaciones, con el fin de

que sin prisa, pero sin pausa, tengamos en el más breve plazo vuestro dictamen, que, sin duda alguna, ha

de mejorar sensiblemente los proyectos."

Madrid, lunes 12 de marzo de 1962

 

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