Los señores Bilbao y Cánovas hablaron ante la Comisión de Agricultura de las Cortes  :   
 El ministro hizo una apelación al sentido del deber para que pueden emitir dictamen sin prisas, pero sin pausas. 
 ABC.    14/03/1962.  Página: 57-58-59. Páginas: 3. Párrafos: 28. 

A B C. MIÉRCOLES 14 DE MARZO DE 1962. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PÁG. 57

LOS SEÑORES BILBAO Y CANOVAS HABLARON ANTE LA COMISIÓN DE AGRICULTURA

DE LAS CORTES

El ministro hizo una apelación al sentido del deber para que puedan emitir dictamen sin prisas, pero

sin pausas

Bajo la presidencia del señor Lamo de Espinosa, se reunió la Comisión de Agricultura de las Cortes

Españolas para proceder al estudio del proyecto de ley sobre Concentración Parcelaria, por virtud del cual

se rectifica y complementa la legislación vigente de Concentración Parcelaria, para incorporar a ella la

experiencia de ocho años de labor. De este proyecto, oportunamente dimos una referencia.

Se presentaron diversas enmiendas por los señores Carrilero, González Sáez, Cavanillas, Fernández

Martín y Fernández Daza, introduciéndose en el articulado diversas modificaciones que mejoran y

precisan el texto que quedó aprobado.

También se aprobó, sin apenas discusión, el proyecto de enajenación del monte núm. dos-ter del catálogo

de Utilidad Pública de Gerona.

Al iniciarse el estudio del proyecto sobre Colonización y distribución de la propiedad en las zonas

regables, entró en el salón el ministro de Agricultura, don Cirilo Cánovas, al que acompañaba el

presidente de las Cortes, don Esteban Bilbao.

El señor Bilbao dirigió un saludo a todos los componentes de la ponencia, como expresión de

compañerismo. Todos estamos en la línea—dijo—de defensa de la justicia social, de la grandeza de la

patria, y vosotros entregados a la deliberación y estudio de uno de los proyectos más importantes.

También saludo—agregó—al dignísimo ministro de Agricultura, que nos hace el honor de venir a la

Comisión, y yo le felicito por ello. Con esta compenetración cordial, leal, de Cortes y de Gobierno, en

relación con los problemas que aquí se debaten, muy necesaria, ya que estos proyectos constituyen las

piezas capitales y más interesantes de la economía nacional, encontraremos el camino de la justicia social.

El señor Bilbao abandonó seguidamente la reunión.

Discurso del ministro de Agricultura

INSTITUCIONALIZACIÓN DE NUESTRA POLÍTICA AGRARIA

A continuación el señor Cánovas dirigió la palabra a los componentes de la Comisión. Dijo que le era

muy grato ponerse en comunicación, en esta nueva legislatura, con los procuradores de la Comisión de

Agricultura en una etapa muy importante en orden a la institucionalización de nuestra política agraria.

Acudo aquí—agregó— para haceros presente la enorme confianza que tengo depositada en las Cortes y

en vosotros personalmente. Los proyectos que he depositado en vuestras manos tienen extraordinaria

importancia. Permitidme que los califique así, pero no los supervaloro. Creo que soy justo en el

calificativo.

Estos proyectos son fruto de un exacto conocimiento de la realidad, logrado a través de lo que en parte es

mi misión, recorriendo España, hablando con las gentes de nuestro campo y observando desde la atalaya

de mi despacho oficial. La información obtenida y en su consecuencia el conocimiento de la realidad me

han aconsejado dar un paso más decidido y valiente hacia el logro de nuestro objetivo.

Los proyectos no suponen un giro, sino una reafirmación de nuestra política, pero son antes que nada

unos proyectos llenos de una honda inquietud social. Queremos servir con eficacia y al mismo tiempo sin

demagogia, pero con toda lealtad al signo profundamente social de nuestra política agraria.

¿Qué es lo que pretendemos con los proyectos de ley?

Son siete los sometidos a la consideración de la Comisión. De entre ellos dos se fundamentan plenamente

en sí mismos y son disposiciones totalmente autónomas sin relación con las demás.

Dentro de estos dos la importancia y trascendencia es también muy diferente. Una de estas leyes se refiere

a la venta de un monte incluido en el catálogo de los de utilidad pública. Como es consiguiente, se trata

de un monte que ha perdido su carácter debido a la extensión de la edificación urbana y ahora se trata

simplemente de su enajenación mediante subasta para destinar ese dinero a los fines de repoblación. Es un

mero acto de administración, pero que requiere por garantía legal el trámite de una ley.

REPOBLACIONES CON FRUTALES O FORESTALES

El otro proyecto se refiere a las repoblaciones con frutales o árboles forestales de tierras de regadío. Su

enunciación ya conduce imaginativamente a contemplar dos supuestos: aprovechamiento agrícola a base

de frutales y aprovechamiento forestal y siempre sobre tierras regables o susceptibles de ello. El

aprovechamiento con árboles de crecimiento rápido, de tierras regables es una consecuencia de la

rentabilidad que se obtiene con estos aprovechamientos, pero, sobre todo, de la casi

nula atención que exige este arbolado, de manera que el propietario absentista tiene tendencia a estas

plantaciones como solución económica aceptable. No dudamos de que sea fórmula económica, pero

tenemos que evitarlo en cuanto no es tan satisfactoria en el aspecto social. En cuanto al segundo supuesto,

o sea aprovechamientos con frutales, la causa de su limitación es diferente. Por ahora y en tanto en cuanto

no hayamos llegado a un grado avanzado en el proceso de expansión agraria y los precios estabilizados

sean el factor determinante de la ordenación de cultivos, tenemos que ir a un aprovechamiento racional de

la tierra por la vía de las regulaciones y los estímulos. La regulación es obligada en los casos en que el

defecto es más radical y sobre todo para los de efectos más duraderos. No es lo mismo errar en un

aprovechamiento de temporada, cual los cultivos herbáceos, que en las plantaciones arbóreas.

Necesitamos de momento de cultivos herbáceos de consumo directo y de plantas industriales, en precios

competitivos. También, qué duda cabe, necesitamos de frutas para nuestro consumo y especialmente para

el de la exportación. Pero mientras los cultivos herbáceos deben lograrse por consideraciones económicas

en terrenos de agua rodada, dado el menor coste de ésta, los frutales tienen la posibilidad de ofrecer un

grado de rentabilidad aceptable en tierras de regadío por agua elevada e incluso en secano para

determinadas especies en zonas húmedas.

Si no adoptamos medidas previsoras ahora, nos encontraremos con que las zonas de agua rodada se

destinarán en proporción excesiva a frutales, que por no alcanzar su plena producción hasta pasados diez

o quince años, crearían en el futuro problemas incalculables de superproducción, lo que convertiría en

antieconómica su explotación, en tanto no se destruyeran las plantaciones que ahora se creen y en la

cuantía precisa para restablecer equilibrio entre la oferta y la demanda, con la mayor gravedad que

supondría el hecho de que las primeras en desaparecer serían las plantaciones en regadío de agua elevada,

al no poder competir con las otras, lo que, a su vez, crearía perturbaciones de tipo no sólo económico, por

ser éstos los menos indicados para cultivos herbáceos, sino también acusadas perturbaciones de orden

social. Es necesario, pues, mantener un criterio racional en la ordenación de cultivos, y esto, en definitiva,

es lo que se busca con esta ley.

Quedan por analizar otros cinco proyectos. Estos sí constituyen una unidad, aunque aparentemente

diferenciados. Todos contemplan la realidad de nuestro campo y se pretende con ellos, atacando el mal

desde diversos ángulos, mejorar las condiciones sociales y económicas de nuestra agricultura.

RETOQUE DE LA CONCENTRACIÓN PARCELARIA

La Ley de Concentración Parcelaria es un retoque a la vigente, en la que se han introducido un conjunto

de mejoras técnico-jurídicas que vosotros podréis valorar mejor que yo. Sin embargo, quiero llamar la

atención sobre un particular. La concentración parcelaria ha constituido un éxito, y eso se sabía desde el

primer momento. Pero —y esto no se sabía—han sido los propios agricultores quienes primero se han

dado cuenta de sus ventajas y han formulado peticiones masivas. Ahora se abre la puerta para que con la

mínima intervención oficial y administrativa puedan también realizarse las concentraciones parcelarias

por los interesados, de tal manera que subsistirán los dos sistemas, el hasta ahora normal y único y otro

con una mayor intervención de los particulares afectados. La experiencia nos dirá si podemos insistir en

ese camino, pero declaro que confío en este nuevo cauce.

Otro de los proyectos de ley es en cierto sentido complementario de éste. Es natural que tengamos la

aspiración de evitar las causas que producen males que nos vemos obligados a atacar. El de la

fragmentación de la propiedad es evidente y para corregirla tenemos que acudir a la concentración. Ahora

bien, podemos y debemos prevenir ese mal, y para ello es necesario que se mantengan las explotaciones

por encima de cierto límite, es decir, prohibir la división cuando se dé lugar a parcelas que obligarían para

su aprovechamiento racional a una concentración. Hasta ahora ese límite estaba fijado en la unidad

mínima de cultivo, cuya extensión se basaba en un criterio puramente técnico. Hemos creído conveniente

elevarlo hasta la explotación mínima, o sea, el patrimonio familiar. Al propio tiempo, y aprovechando la

nueva ley, se articulan una serie de medidas para asegurar la indivisión por debajo del límite inferior

señalado.

AUMENTO DE LA PRODUCCIÓN Y PRODUCTIVIDAD

Existen otros dos proyectos de ley que también pudieran presentarse bajo una rúbrica común. Así como

los dos anteriores contemplan el caso de la parcelación, estos otros dos se centran sobre el aumento de

producción y de la productividad para llevar a cabo en ese momento una mejor distribución de la riqueza.

El proyecto que encaja típicamente en esta definición es el que modifica la ley sobre colonización de

grandes zonas. La eficacia y acierto en sus líneas generales de la ley de 29 de abril de 1949 no puede

hacernos olvidar ciertas lagunas que la experiencia ha puesto de manifiesto. No pretendemos otra cosa

que salvarlas, acentuando así los fines sociales. La instrumentación de todo ello está suficientemente

aclarada en la ley y sobre todo en el estudio que se os ha distribuido y que redactado por el Instituto

Nacional de Colonización ha servido de justificación del proyecto.

El segundo proyecto es también una modificación de otra ley: la de las fincas mejorables. Dos novedades

trae. Por la primera se amplía el ámbito de aplicación de la ley a las fincas arrendadas de cierta extensión:

200 Ha. en secano ó 50 de regadío. Las fincas de estas características son por definición aquellas en que

normalmente la disociación entre propiedad y cultivo, unido a la inestabilidad del arrendatario, hacen

más, difícil el establecimiento de mejoras permanentes. Ahora bien, a estas fincas se les da una opción y

ésta es la segunda novedad. Pueden, por un lado, acogerse a la ley vigente o, en otro, seguir el

procedimiento que se abre en el proyecto y que consiste en que el propietario en vez de esperar a la

aplicación de la ley, puede adelantarse aportando un proyectó, y si lleva a cabo la transformación o

mejora queda liberado de la acción expropiatoria. Dentro de este plan se contempla también la situación

del arrendatario, que puede quedar como propietario de una unidad de explotación.

OBJETIVIDAD DE LOS PROYECTOS

Solo me resta por analizar el último de los proyectos: el de acceso a la propiedad de los cultivadores de

los arrendamientos rústicos denominados protegidos. Por la calidad y número de las enmiendas, es sin

duda el proyecto que, con el de repoblación con frutales y especies forestales, más comentarios ha

suscitado y provocado las mayores inquietudes.

Habréis observado que he sido lo más objetivo posible en mi exposición y ahora no hoy a modificar este

deber que me he impuesto por respeto a vosotros, a mí mismo y a la institución que nos acoge. Sólo deseo

expresaros que comprendo esta reacción, ya que no se me oculta que lo más difícil es operar sobre

situaciones ya creadas, es decir, legislar recogiendo hechos pasados en los cuales están subsumidas

realidades de las que no todos los protagonistas son responsables plenamente. Pero lo cierto es que nos

encontramos ante situaciones a las que es difícil hurtar el remedió. Lo que si puedo aseguraros es que este

proyecto, como todos los demás, encauza una realidad social y le da una salida dentro de un orden. La

salida mediante el acceso de la valoración de la tierra arrendada por capitalización de la renta al 3 por

100 es algo que ya aprobaron estas Cortes. Ahora lo único que hacemos es extender este acceso a los

arrendamientos protegidos posteriores a la ley de 1942, y eludir la posibilidad de enervar ese derecho.

Paralelamente tenemos en estudio una serie de medidas para que el arrendatario pueda obtener los medios

económicos necesarios que le permitan hacer efectiva la facultad que se le reconoce. Vosotros veréis si es

acertado el camino o podemos defraudar la esperanza que tienen depositada en nosotros estos modestos

agricultores, tan necesitados de ayuda.

Y poco más puedo deciros. Tan sólo apelar a vuestro alto sentido del deber. Tengo la evidencia de que la

presidencia de la Comisión os ha de conceder la máxima comprensión para que estos proyectos se

discutan y se ponderen con la serenidad y amplitud que es debido. Habréis observado que, por mi parte,

he querido concederos los más amplios plazos y la más amplia posibilidad de discusión sin someteros a la

tortura de que tengáis que finalizar las discusiones en una fecha prefijada. Os pido, sí, que no abandonéis

la tarea, es decir, que no interrumpáis, salvo por causas normales, vuestras deliberaciones, con el fin de

que, sin prisa, pero sin pausa, tengamos en el más breve plazo vuestro dictamen, que sin duda alguna ha

de mejorar sensiblemente los proyectos."

 

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