Autor: Cossío Martínez de Fortún, Francisco de. 
   Sobre el absentismo     
 
 ABC.    07/08/1959.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

SOBRE EL ABSENTISMO

Indudablemente, el tema del absentismo es de una actualidad inquietante. Una gran parte del campo

español se va despoblando. El éxodo de familias campesinas hacia las ciudades aumenta de día en día, y

aunque la máquina, puede sustituir muchos brazos humanos, es lo cierto que la mano de obra en el campo

español, especialmente en determinadas regiones, escasea. Problema de no fácil solución y que,

progresivamente, se va agravando.

Con este motivo he recibido, diversas cartas en torno a mi artículo "Paisaje desolado´´. En alguna, de ellas

se me ofrecen soluciones, a mi modo de ver un poco simplistas, y aún se me dice en una que en mi

artículo hago una crítica negativa, cuando yo no me propuse hacer crítica, sino simplemente mostrar la

realidad de un paisaje tal como yo le había contemplado viajando por tierras de Castilla, y, finalmente, en

otra carta, singularmente pintoresca; se me invita a que deje la pluma y me vaya a segar.

Esta carta la firma Juan Gasul. La misiva termina con las siguientes palabras: "Puede hacer el uso que

crea más conveniente de esta carta, rogándole tenga presente que estoy muy lejos de ser un profesional de

la pluma, y me gustaría tuviese la valentía de publicarla.´´ No sé por qué el Sr. Gasul cree que representa

una valentía en mí publicar sus incongruencias, y ya que no toda la carta, porque es larga, sí recogeré de

ella lo más importante, haciendo un acopio de valor.

La tesis que sostiene este señor en su escrito es que resulta fácil censurar que las gentes del campo vengan

a la ciudad y que quienes lo censuran debieran irse al campo para sustituirlos. Yo, especialmente, debiera

hacerlo para arar y cavar, y, en este tiempo, para segar. Como ve el señor Gasul, al transcribir sus

palabras muestro yo mucha menos valentía que él al redactarlas.

Vengamos a cuentas, amigo mío. Es lamentable que existan en el mundo diversas categorías económicas

y diferentes oficios y profesiones. El conjunto de todas ellas constituye la marcha progresiva y próspera

de un país. Quien deserta, pues, de su oficio propio para ambicionar otro que no le corresponde causa un

mal a la sociedad. No es cosa de rebatir la pueril teoría del Sr. Gasul, que posiblemente es un desertor del

agro que buscará en la ciudad una profesión menos dura que la de dirigir la esteva sobre el surco, pues

ella, por su misma inocencia, queda reducida al absurdo. Pero me da ocasión para insistir sobre un

problema que de año en año se hace más angustioso.

Escasean los obreros del campo, y aunque muchos de estos acuden a los centros industriales, otros

emigran a la aventura, ofuscados por las luces de la ciudad, trocando lo que ellos juzgaban una miseria

por una miseria mayor. Los sociólogos y los políticos son quienes tienen que enfrentarse y resolver este

problema. Hay que humanizar el campo, que reforzar el patrimonio familiar en torno a parcelaciones que

abaraten y faciliten la mano de obra, que intensificar la organización agrícola de manera que regule el

trabajo y dignifique a quien se dedique a él, mas mientras estos recursos no se pongan en juego y a las

gentes del campo no se las sujete a la tierra, se corre el peligro de que, como sucede en muchas zonas

agrícolas españolas, las ciudades crezcan a expensas de los pueblos, y los arrabales de estas ciudades se

conviertan en campamentos de solicitantes y parados, en espera de que la ciudad los salve.

Sí, Sr. Gasul, sería quizá justo este trueque que usted propone de que quienes escribimos nos fuésemos a

segar y quienes siegan se viniesen a Madrid a escribir, mas si esto ocurriese, ¿qué sería de usted, Sr.,

Gasul, que, por lo visto, no quiere segar y no sabe escribir?

Francisco DE COSSIO

 

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