Discurso del ministro de Agricultura. 
 Ordenación adecuada de los cultivos     
 
 ABC.    04/06/1959.  Página: 43-44. Páginas: 2. Párrafos: 7. 

A B C. JUEVES 4 DE JUNIO DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PÁG. 44

Discurso del ministro de Agricultura

ORDENACIÓN ADECUADA DE LOS CULTIVOS

Madrigal de las Altas Torres (Ávila). Don Cirilo Cánovas ha entregado en la plaza Mayor los títulos de

propiedad de las 1.016 nuevas fincas resultantes de la concentración parcelaria efectuada en este pueblo, y

que afecta a 9.862 hectáreas de las 10.766 que comprende el término municipal. Las 1.016 nuevas fincas

vienen a reemplazar a las 7.666 parcelas existentes antes de realizarse la concentración.

En el curso de su visita por los campos del término, el Sr. Cánovas escuchó las explicaciones que acerca

de la obra realizada le daba el director del Servicio de Concentración Parcelaria, D. Ramón Beneyto, y los

demás ingenieros que han participado en esta tarea. Terminado este recorrido, el ministro, acompañado de

su séquito, hizo la entrada en Madrigal por la puerta de Arévalo, hasta la plaza del Cristo, donde fué

cumplimentado por las autoridades locales y aclamado por el vecindario, que incesantemente vitoreaba a

Franco. Desde la plaza del Cristo, el Sr. Cánovas subió por la calle de El Tostado hasta la plaza Mayor,

donde, pasadas las cinco de la tarde, se celebró el acto de la entrega de los títulos de propiedad de las

nuevas parcelas, y durante el cual el Sr. Cánovas pronunció el siguiente discurso:

"Agricultores de Castilla: Voy a ser muy breve, porque en ningún sitio como en Castilla sobran las

palabras, si no son tan escuetas como vuestra tierra. Yo prefiero escuchar, y a lo largo de esta jornada he

procurado completar mis impresiones sobre la realidad del campo castellano, oyendo a unos y otros. Sé

que habéis puesto a contribución toda vuestra mejor voluntad y un entusiasmo sin reservas para conseguir

el gran triunfo que supone realizar la concentración parcelaria en una región tan atormentada por los

problemas del minifundismo antieconómico. Como dije hace dos años en otro lugar de Castilla—

concretamente en Cantalapiedra—, los agricultores de este histórico reino, cuna y yunque de nuestra

nacionalidad, han sido, como en tantas otras ocasiones, los primeros en ofrecer al campo español una

nueva prueba de apoyo a las empresas unitarias de la Patria. La tarea aquí realizada por el Ministerio de

Agricultura, gracias a vuestra magnifica disposición para colaborar en ella, supone un gran

acontecimiento, dadas las amplias dimensiones de la zona concentrada. Tenéis, pues, los agricultores

castellanos dos motivos de orgullo: uno, el haber sido los primeros en concentrar vuestras propiedades

dispersas, y otro, el ostentar el título de campeones, desde el punto de vista de la extensión, librada ya

para siempre de los rigores de la atomización.

Yo os felicito muy sinceramente por ello y os animo para que perfeccionéis vuestra agricultura y la hagáis

más rica y más próspera. Ya ha desaparecido, a Dios gracias, el obstáculo que con más tenacidad se

oponía al progreso de vuestra agricultura. Ahora os enfrentáis con nuevas realidades, como la ordenación

adecuada de los cultivos, ampliando el de las plantas forrajeras para aumentar la cría de ganado de renta;

la mecanización de los cultivos, la intensificación del abonado, la lucha contra las plagas y enfermedades

y con todo cuanto, en resumidas cuentas, puede contribuir a que vuestras fincas rindan más. Tened la

seguridad de que con buenas prácticas de cultivo y buenos sistemas de trabajo, el campo puede conseguir

abaratar los precios de costo de los productos, en beneficio propio y en el de los millones de españoles

que los consumen.

En fin, yo espero, como siempre, de vosotros una leal colaboración en los propósitos del Gobierno para

que la agricultura nacional produzca todo cuanto el país necesite y contribuya en la medida de sus grandes

posibilidades al incremento de la renta nacional y, por tanto, del bienestar de los españoles. Y nada más,

sino reiteraros que el Caudillo mira con profunda aflicción los problemas de nuestra agricultura y, como

ayer, como mañana y como siempre, está a nuestro lado, a la cabeza de la España campesina, para llevarla

hasta ese elevado lugar con el que todos soñamos cuando decimos que el campo ha de estar muy arriba."

El señor Cánovas fue muy aplaudido por el vecindario congregado en la plaza Mayor, así como por

numerosos labradores procedentes de otros pueblos de la comarca. La multitud vitoreó con entusiasmo al

Caudillo y a España.—Cifra.

 

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