Hay que dotar a nuestra agricultura de los medios necesarios para aumentar la producción     
 
 ABC.    10/06/1959.  Página: 57-58. Páginas: 2. Párrafos: 14. 

A B C MIÉRCOLES 10 DE JUNIO DE 1959. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PÁG. 57

«HAY QUE DOTAR A NUESTRA AGRICULTURA DE LOS MEDIOS NECESARIOS PARA

AUMENTAR LA PRODUCCIÓN»

"EN ESTE SENTIDO, EL GOBIERNO ESTA RESUELTO A REALIZAR LAS INVERSIONES

NECESARIAS"

Palabras del ministro Sr. Cánovas en el acto de entrega de títulos a la promoción de ingenieros agrónomos

de 1958

Ayer a mediodía se celebró en la Escuela Especial de Ingenieros Agrónomos el acto de entrega de títulos

a la promoción de 1958. Presidió el ministro de Agricultura, D. Cirilo Cánovas, a quien acompañaban el

subsecretario de Educación Nacional y el de Agricultura, señores Maldonado y Pardo Canalís,

respectivamente; director general de Agricultura, D. Antonio Moscoso; director de la Escuela, D. Ángel

Arrúe; directores generales del Departamento y claustro de profesores.

El profesor D. Tomás de la Vega pronunció la última lección del curso sobre el tema "La vid, los agrios y

el olivo en la agricultura española".

A continuación el Sr. Arrúe, en un breve discurso, dijo que la promoción de 1958 es la más numerosa de

cuantas han salido de este Centro. Está integrada por 68 nuevos ingenieros. Dedicó un sentido recuerdo al

que fué ministro de Agricultura D. Rofael Cavestany e hizo constar el profundo interés que puso en

resolver los problemas de la Escuela, que en este momento puede decirse que tiene prácticamente

solucionadas todas sus necesidades de edificaciones, material de laboratorio, campos de experiencias, etc.

Rogó al subsecretario de Educación Nacional trasladase al ministro la satisfacción y la gratitud del

claustro de profesores por las facilidades que en todo momento le han sido concedidas al Instituto

Nacional Agronómico para el cumplimiento de su alta misión formativa. Subrayó que de esta promoción

forman parte un núcleo de jóvenes ingenieros que llevan apellidos que se han prestigiado en la

agronomía, entre ellos los señores D. Rafael Cavestany Cantos-Figueroa y don Rafael Cánovas Cobo.

Sus últimas palabras fueron para precisar la gran responsabilidad que la nueva promoción tiene contraída

con el campo español y animó a todos al cumplimiento de sus deberes profesionales. El Sr. Arrúe fue

cariñosamente aplaudido.

Después se efectuó la entrega de títulos e insignias a la nueva promoción. El número uno, D. Carlos Soroa

Plana, fué cálidamente aplaudido al recoger el diploma.

DISCURSO DEL SEÑOR CANOVAS

Cerró el acto el ministro de Agricultura, don Cirilo Cánovas, que pronunció el siguiente discurso:

"No vengo a realizar un acto de mera cortesía limitándome a saludar a una nueva promoción de

ingenieros agrónomos, sino a recibir, en nombre de la Agricultura española, a unos técnicos que nacen a

la vida profesional en un momento singularmente significativo. Nunca como hasta ahora se ha solicitado

con más urgencia, apremio y denuedo el concurso de la técnica para resolver los problemas económicos

de creación de riqueza que permitan contar con la base precisa para dar solución adecuada a tantas y tan

agudas cuestiones sociales como el mundo tiene planteadas.

Sin la presencia de hombres capacitados para servir las exigencias propias del desarrollo económico, los

pueblos quedarían prácticamente estancados en su marcha hacia un objetivo material tan concreto,

apetecible y deseado por todos como es la elevación del nivel de vida, la superación del hoy y la

consecución de un mañana más grato y esperanzador para todos. Por lo que atañe al caso particular de

nuestra Patria, de sobra sabéis que estamos viviendo momentos de ambiciosa superación. En un plazo

relativamente breve la producción agraria nacional debe satisfacer no sólo las necesidades del consumo

interior, sino, más aún, permitirnos un aumento sensible en nuestro volumen de exportaciones. Esto nos

obliga a forzar positivamente los índices de rendimiento agrícola y ganadero, a través de la ordenación

racional de cultivos y aprovechamientos y de una profunda modificación, en muchos casos, de nuestra

estructura agraria tradicional. Para lograrlo será preciso dotar a la agricultura de los medios necesarios, y,

sobre todo, de la orientación técnica que permita al cultivador racionalizar los sistemas de producción y

trabajo: fundamento inexcusable del perfeccionamiento de la empresa agrícola. En una palabra: nuestra

agricultura demanda que se le aplique todo ese caudal de conocimientos que la Escuela os ha

proporcionado y que vosotros tenéis que ampliar y depurar en el fecundo contraste con la realidad viva,

sin olvidar jamás que sois servidores de una técnica extraordinariamente fluida que evoluciona con

increíble rapidez y que, por eso mismo, no permite dormitar sobre los laureles de unos títulos duramente

conquistados.

El Programa, Nacional de Ordenación de las Inversiones, que acaba de aprobar el Gobierno, establece en

primer término, y con carácter fundamental, entre otros cometidos igualmente importantes, la expansión

agraria—principalmente en los sectores agrícola y ganadero—como factor necesario para lograr el

desarrollo armónico de nuestra economía, y señala como objetivos fundamentales de esta expansión el

aumento de nuestras exportaciones agrícolas, la sustitución de las importaciones de alimentos y materias

primas que actualmente pesan sobre nuestra balanza de pagos y el acrecentamiento de la producción para

poder atender un consumo interior en auge constante.

Semejante tarea nos obliga a una entrega total de nuestro esfuerzo, nuestra fe y nuestro entusiasmo, pues

todo lo merece la alta finalidad que la motiva, ya que, como ha repetido en cuantas ocasiones se

me han presentado, nuestra agricultura puede y debe cumplir tal programa siempre que se le proporcionen

los medios indispensables. El Gobierno está decidido, como cabéis, a realizar las inversiones necesarias, y

yo estoy seguro de que vosotros no regatearéis esfuerzo alguno en este camino; de que los ingenieros

agrónomos y los peritos agrícolas se darán cuenta de la responsabilidad que les alcanza y de que, como

siempre, sabrán responder al llamamiento que, en nombre del Gobierno, me cabe el honor de haceros en

estos instantes. Con especial cariño, con honda emoción, recibo a este grupo de nuevos ingenieros, entre

los que forma uno de mis hijos y el sucesor de un amigo entrañable, profundamente querido y siempre

recordado, cuyo nombre debemos pronunciar con unción y respeto: Rafael Cavestany. Por amar mucho a

mi profesión, por haber sentido muy vivamente como profesional y como agricultor la necesidad urgente

de establecer un íntimo contacto entre la realidad de nuestro campo, con sus múltiples problemas, y

vosotros, los que tenéis en gran parte la clave que pueda resolverlos, os pido que veléis nuestras armas al

aire libre, entre los campesinos que tanto os necesitan. Tened la seguridad de que si así lo hacéis

experimentaréis una de las mayores satisfacciones que la vida puede ofreceros: el cumplimiento de una

noble misión al servicio de una noble causa que pretende alumbrar toda la riqueza potencial del agro de

España, para que sus hijos todos tengan más pan, más comodidad, más alegría." (Las palabras del Sr.

Cánovas fueron acogidas con grandes aplausos.)

 

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