El agricultor tendrá la garantía de llegar directamente al consumidor     
 
 ABC.    24/06/1960.  Página: 35-36. Páginas: 2. Párrafos: 28. 

A B C. VIERNES 24 DE JUNIO DE 1960. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 35

EL AGRICULTOR TENDRA LA GARANTIA DE LLEGAR DIRECTAMENTE AL CONSUMIDOR

A fines cooperativistas, el Crédito Agrícola ha destinado 1.864 millones de pesetas y el Instituto de

Colonización, 95 millones

DISCURSO DE DON CIRILO CÁNOVAS EN LA CLAUSURA DE LA XVIII ASAMBLEA DE LA

UNION DE COOPERATIVAS DEL CAMPO

El ministro de Agricultura presidió ayer a primera hora de la tarde, el acto de la clausura de la XVIII

Asamblea de la Unión de Cooperativas del Campo. Le acompañaban en la presidencia el ministro

secretario general del Movimiento, Sr. Solís; subsecretario de Agricultura, Sr. Pardo Canalis; directores

generales Sres. Moscoso, Sánchez Herrera, Campano, Torrejón y Beneyto; secretario técnico, Sr. Martín

Sicilia; secretario general de la Organización Sindical, Sr. Jiménez Torres; jefe de la Obra Sindical de

Cooperación, Sr. Poveda Murcia, y el Sr. Muñoz Grandes.

Tras unas palabras del Sr. Poveda Murcia acerca de la importancia de la Asamblea, fueron leídas las

conclusiones aprobadas.

Discurso del ministro de Agricultura

A continuación, D. Cirilo Cánovas pronuncio el siguiente discurso:

"Entre agricultores no debemos andarnos con demasiados cumplidos. He recibido en mi propio despacho

de trabajo él testimonio de afecto de las Cooperativas del Campo a las que todos pertenecéis y

representáis en este acto. Yo bien, sé el alto honor que habéis querido dispensarme al concederme la

Medalla de Oro de la Cooperación y os aseguró que vuestros nobles designios se han alcanzado porque

esta distinción me llena de satisfacción y alegría. Al agradecer vuestra gesto quiero poneros de manifiesto

que, para quienes como yo ostentan la doble condición de gobernante y agricultor, no puede existir nada

más grato que las cosas nos lleguen con sentimientos de hermandad, espíritu nacional y aromas

campestres. De ello es una muestra y un símbolo esta Medalla; y lo es, fundamentalmente, porque el

hecho de su creación, ha venido a dar fe de la existencia de una gran empresa que se ha trazado la

ambiciosa meta de dar a la agricultura española una nueva fisonomía, una mejor dotación de medios y

elementos para su defensa, una eficaz y moderna estructuración en la que el imperativo económico y la

preocupación social forman una pieza única e indivisible.

No precisaré extenderme en más consideraciones para haceros presente mi gratitud y mi más sincero

reconocimiento. Acepto esta Medalla con profunda alegría, repito, y serena responsabilidad. Porque yo

entiendo el honor sobre todo como una exigencia ineludible del cumplimiento del deber y por ello os digo

que, aunque no olvido en ningún momento lo que estoy obligado a hacer por designio del Caudillo y por

lealtad a mi propia condición de agricultor, esta recompensa que habéis colocado sobre mi pecho, será un

estímulo, que no me concederá punto de reposo en tanto no hayamos dado cima a la hermosa tarea de ha-

cer del campo español, con auténtico espíritu de hermandad, una constelación de cooperativas. Como

capitán o como simple soldado contad con que siempre estaré a vuestro lado.

EL MOVIMIENTO COOPERATIVO EN EL CAMPO

A la Organización Sindical ha correspondido el honor de ser el aglutinante preciso del cada día más

pujante y arrollador movimiento cooperativo que se advierte en el campo español. Al compás de las

horas, se van "forjando en su seno esas agrupaciones que, tarde o temprano, acabarán por barrer de

nuestro suelo los últimos vestigios del individualismo. He aquí una tarea urgente que debe movernos a no

escatimar ni un sólo esfuerzo. Bien sé que en vuestras filas hay hombres tocados por la gracia de la

vocación. El cooperativismo es un apostolado civil, un quehacer para el que se necesitan hombres de

mucho temple. Pero bien sabéis, por propia experiencia, que vuestro empeño estaría erizado de tantas y

tantas dificultades que, os llevarían al borde de la angustia y la desesperanza, y aun de la misma

impotencia, sino dispusieseis de una tutela, de una ayuda tal como las qué os brinda el Estado, que por

obra y gracia del Caudillo alumbró el Movimiento Nacional.

Yo me complazco en poner de relieve la intensa acción que, en apoyo del cooperativismo viene

desarrollando el Ministerio de Agricultura, en general, y muy especialmente a través del Instituto

Nacional de Colonización y del Servicio Nacional de Crédito Agrícola. No os abrumaré con la profusión

de cifras que me resultaría sumamente fácil exhibir. Quiero, por el contrario, circunscribirme al dato

concreto que refleja el importe total de los préstamos otorgados por dichos organismos hasta el 31 de

mayo de 1960. Pues bien; durante este lapso de tiempo han salido de la Caja del Servicio Nacional de

Crédito Agrícola con destino a instalación y mejora de Bodegas, Almazaras y Centrales Lecheras,

adquisición de maquinaria agrícola, préstamos individuales a cooperativistas, transformación en regadío,

adquisición y parcelación de fincas, construcciones, etc., cerca de 1.864 millones de pesetas. Y, el

Instituto Nacional de Colonización, por su parte, ha otorgado a las Cooperativas auxilios por valor de más

de noventa y cinco millones de pesetas.

BALUARTES CONTRA LA USURA Y LA ESPECULACIÓN

Tal asistencia, necesaria, ineludible y fecunda nos ha permitido crear en muy diversos y numerosos

puntos de nuestra geografía rural, verdaderos baluartes contra la usura y la especulación, desde los que es

posible defender la tranquilidad y el bienestar de los legítimos intereses de la producción y proporcionar a

nuestra agricultura y ganadería la palanca inestimable de una organización humana, fundada sobre la

solidaridad de los hombres que tan duramente viven del producto de su trabajo. Hoy por hoy, se agrupan

más de un millón de familias rurales en las cerca de 6.000 Cooperativas agropecuarias existentes.

Estamos, pues, en un instante en el que es necesario una tarea de recapitulación a la luz de 1a experiencia

adquirida en el transcurso del tiempo y a tenor de las exigencias de la actual coyuntura económica. Las

incidencias de cada hora nos han brindado la oportunidad de afrontar y resolver problemas que, en los

momentos iniciales, se nos presentaron como muy arduos y difíciles. Mas el tiempo trabaja a favor de

quienes perseveran en una idea, porque tienen fe en ella. Ha llegado, pues, el momento de declarar

vuestra mayoría de edad, y sin perder de vista que las Cooperativas son un instrumento formidable para

abordar problemas internos de las explotaciones y siguiendo las directrices marcadas por el Ministerio de

Agricultura, acometer el problema del abaratamiento de los costos, basado en el incremento de la

productividad; su acción debe extenderse, también, por estar comprendida en dicho concepto, a la defensa

de los precios de los productos del campo, sin que ello represente perjuicio, sino, en todo caso, beneficio

para los consumidores. Por eso me urge declarar que muchas de esas 6.000 Cooperativas con que

actualmente contamos, están en condiciones de perfeccionar sus servicios y funciones más allá de lo que

pudiéramos llamar puros asuntos domésticos, es decir problemas de orden interno propios de toda

empresa de producción.

LA COMERCIALIZACIÓN DE LOS PRODUCTOS AGRÍCOLAS

Hay que afrontar decididamente el problema que para los intereses de productores y consumidores supone

racionalizar la comercialización de los productos agrícolas. La falta de la práctica precisa y de medios

adecuados han colocado tradicionalmente al agricultor y al ganadero en situación de inferioridad frente al

mercado. Ello es origen de un desequilibrio funcional en favor de los intermediarios, con los

consiguientes perjuicios para la producción y aún para los propios consumidores. Y para acabar con tal

desequilibrio no basta lo que pudiéramos llamar "recetas oficiales". El comercio es un hecho natural, mas

cosa distinta es, que nos resignemos a aceptarlo como un hecho fatal cuando sus estructuras son

deficientes, y, por tanto, causa de perturbación en la economía general del país. No es la primera vez que

se han alzado voces responsables para denunciar el mal que se deriva de sus deficiencias estructurales. Es

de todo punto necesario analizar los fallos, y, seguidamente, corregirlos. Espléndida tarea que se ofrece a

las Cooperativas del Campo. De nada serviría que siguiésemos lamentando el abuso que de su poder

hacen los especuladores y algunos intermediarios desconsiderados, si no fuésemos capaces de aportar los

instrumentos precisos para librarnos de esa red de intereses que mantiene el sector de la producción en la

inmovilidad de una trampa. Esta, es, señores, una función primordial que hoy cumple desarrollar a las

Cooperativas.

Desde el Ministerio de Agricultura nos hemos propuesto, hace ya algún tiempo, ofrecer las directrices y

consignas que oriente el movimiento cooperativo hacia la conquista de los mercados. Tengo la

satisfacción de proclamar hasta qué extremos contamos, para hacerlo realidad, con la decidida y brillante

colaboración de la Comisaria General de Abastecimientos y Transportes. En la línea de acción marcada

por el Departamento, la Comisaría ha orientado la solución de los problemas de abastecimiento, no sólo

por el sistema de emergencia de las importaciones de choque, sino, entre otras, por el más constructivo

del fomento de la producción agropecuaria: ayudas complementarias a entidades cooperativas, facilidades

al agricultor para la venta de productos en los mercados, aportación de materias primas indispensable para

la economía agropecuaria y supresión de todos aquellos controles que supusieran un freno a la expansión

de los rendimientos en el campo.

EFICACIA DE LOS SUPERMERCADOS

He dejado para el final otro aspecto muy interesante de esta labor orientadora: la que se realiza teniendo

como base la red de supermercados creada por la propia Comisaría; red que, como ya se anunció hace un

año, en ocasión semejante a la actual, constituye un cauce para la comercialización de los productos de

dichas entidades. En el transcurso de los últimos meses, 18 Cooperativas han vendido, a través de los

supermercados, mercancías por valor de más de 125 millones de pesetas. Y, tengo noticia de que

recientemente, se ha concluido un acuerdo que prevé el perfeccionamiento de dichas relaciones en tal

forma, que, el agricultor, por medio de su Cooperativa, tendrá la garantía de llegar directamente hasta el

consumidor, quedando a cubierto de las maniobras de los especuladores.

He aquí, señores, y amigos, claramente expresada, la finalidad primordial de esta gran operación que

hemos planteado en el terreno de la cooperación: llegar directamente hasta el consumidor, suprimiendo

los innecesarios y gravosos fielatos de la especulación.

Sólo a través de un vigoroso movimiento cooperativo podrá el agricultor redimirse da la indefensión y la

anarquía que, como antes decíamos, le tienen como inmovilizado en el fondo de una trampa. Y es que, en

buena doctrina económica, el individualismo - sobre todo el de los pequeños, de los débiles - es una

posición o heroica, o torpe, o, en fin de cuentas, pintoresca y absolutamente trasnochada. La moderna

economía está montada sobre una idea de asociación, de cooperación; sobre una realidad en la que,

apenas si hay sitio, para los individualismos.

En el caso de la producción agrícola, sólo cuando el hombre del campo esté perfectamente organizado en

una escrupulosa cuadrícula formada por millares y millares de Cooperativas, le será factible disponer de

les resortes capaces de establecer una adecuación entre lo que se produce y lo que se consume. Porque, no

cabe duda, de qué la ordenación de la producción agropecuaria, al igual que acontece en la esfera

industrial, ha de hacerse de acuerdo con las exigencias del mercado en cuanto a cantidad, calidad y precio

se refiere, y esto sólo se conseguirá estableciendo una organización con fuerza y amplitud suficientes para

colocar sus productos lo más cerca posible del consumidor, con lo que se reducirá considerablemente el

riesgo de que, por falta, de contacto con el mercado y conocimiento de sus exigencias, puedan aquellos

naufragar en los acantilados de la especulación o envilecimientos de los precios ante la acumulación de

excedentes difícilmente vendibles. Una vez más, insisto en la doble finalidad de las Cooperativas, en

cuanto entidades llamadas a procurar económicamente por un lado a sus asociados todos aquellos

elementos que el cuidado de la explotación requiere - semillas selectas, abonos, créditos, elementos de

cultivo - y, por otro, buscar unos lícitos márgenes de beneficios en la comercialización de sus productos.

Tened la seguridad de que disponiendo de una eficiente organización cooperativa el Ministerio de

Agricultura podrá, asimismo, contando con su colaboración entusiasta, realizar más fácilmente uno de los

supuestos básicos de la modernización de nuestra agricultura: la racionalización de la empresa agraria.

UNA PRODUCCIÓN ORDENADA Y RACIONALIZADA

Está, pues, trazado el camino que nos ha de llevar a una adecuada expansión del sector agrario, no sólo

sin detrimento para el consumo, sino por el contrario, en su propio y legítimo beneficio, ya que contando

con una producción ordenada y racionalizada y a tono con las exigencias del mercado, será cosa natural

llegar, en la fase comercial, a establecer una auténtica gradación de calidades para satisfacer desde los

niveles más populares, hasta las exigencias del consumo de lujo. Al mismo tiempo podremos alcanzar, a

través de este ordenamiento fundado en una idea de máxima productividad y escrupulosa selección, el

nivel preciso que requiere toda posibilidad de concurrencia a los mercados internacionales, pues y es

sabido que, en las lonjas del exterior, las batallas se ganan a base de calidad y precio en dura competencia

con los productos de otros países.

No debemos olvidar, por último, que la expansión cooperativa constituye un postulado fundamental de la

política agraria española y por ello también una de mis mayores ilusiones. Queremos que los agricultores

se enrolen en las banderas de la cooperación, en la disciplina y la eficacia de unas entidades asociativas

que, bajo el signo de la unidad, del esfuerzo en común, borren para siempre la estampa de un campo

atomizado en individualismos y, por ello, sin la fuerza y el empuje que requiere para la defensa de sus

legítimos intereses. No cejaremos en la realización de este noble empeño. Estado y Sindicato,

Cooperativas y agricultores todos, estamos convocados a hacer un esfuerzo digno de lo que somos y de lo

que ambicionamos ser, para que la semilla del cooperativismo germine con, fuerza arrolladora por toda la

ancha geografía rural de España. Porque poseemos, sin duda, voluntad de perfección: porque estimamos

que la agricultura ha de seguir ocupando un lugar de vanguardia en el conjunto de la economía española;

y porque Francisco Franco está, como siempre, a nuestro lado, el campo estará cada día más arriba. Este

deseo será como savia que refrescará esa esperanza, que. al pasar del corazón a los labios, se transforma

en el grito de ¡AAriba España! ¡Viva Franco!

PALABRAS DEL SEÑOR SOLIS RUIZ

Terminado el discurso del ministro de Agricultura, hizo uso de la palabra don José Solís Ruiz, que

agradeció la presencia en el acto del señor Cánovas y su propósito firmísimo de ayudar a las cooperativas.

Añadió que el hombre necesita de la asociación, porque aislado no puede vivir, y recordó los primeros

años del sindicalismo y la lucha del labrador aislado. Hoy hemos pasado - dijo - del individualismo a la

germinación de las cooperativas. La asociación en el campo tiene muchos enemigos. La batalla no es

fácil, y el labrador tropieza con dificultades. Todos esos problemas han ido superándose, y gracias a las

cooperativas, almacenes reguladoras, Comisaría de Abastos y Gobierno, se ha salvado la crisis que puso

en peligro la vida de determinado sector del campo. Luego esclareció que las cooperativas, como tales y

como empresas, están dentro del sindicalismo y son pieza fundamental del mismo; por eso, cuando tenga

importancia en la provincia una cooperativa, debe tener la representación correspondiente y puede ocupar

puestos en los Sindicatos y discutir con otras empresas, para defender lo que es un derecho y corresponde

por justicia.

Añadió que la Ley de Cooperación ha cumplido una finalidad; pero que hay que revisarla, porque el

crédito agrícola puede no ser suficiente, y hay que considerar la importancia de la aportación del capital.

Se trata de hacer de los simples asalariados, socios cooperadores, y con un espíritu cristiano puede

montarse una empresa cristiana donde todos tengamos participación.

Por último, expresó su confianza en que el señor Jiménez Torres recogerá la labor de las cooperativas.

 

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