Autor: Roca i Junyent, Miquel. 
   Señor Guerra: Cataluña existe     
 
 La Vanguardia.    22/04/1984.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Señor Guerra: Cataluña existe

EN la reciente visita de don Alfonso Guerra, vicepresidente de! Gobierno, para participar en la campaña

electora) de los socialistas, se ha producido una gran ausencia. Su discurso, repetido por dos ocasiones

ante dos públicos distintos, hubiera podido realizarse en cualquier otro punto de la geografía española,

sustituyendo el nombre de Jordi Pujol por el de aquel otro adversario que fuera el objetivo de las críticas

entre vitrícolas e ingenuas del vicepresidente del Gobierno. Por tanto, no hubo ninguna referencia a los

problemas de Cataluña ni especialmente ninguna noticia de lo que el Gobierno que don Alfonso Guerra

representa, piensa realizar, desde el ejercicio de sus competencias, para solucionar estos problemas.

Ciertamente, estas elecciones son para definir cuatro años de futura acción de Gobierno en Cataluña y,

lógicamente, los candidatos se aprestan a definir sus proyectos encajándolos en el marco de las

competencias estatutarias de Cataluña. Pero la presencia de don Alfonso Guerra permitió intuir que venía

dispuesto a desarrollar argumentos relativos a lo que el Gobierno socialista puede hacer frente a los

problemas que afectan hoy a Cataluña, y cuya solución depende fundamentalmente del Gobierno de

Madrid. Y en este punto, ni una palabra. No habló del paro, que como consecuencia de la incompetente

política económica de su "amigo" el señor Boyer, se está acrecentando; ni habló del traspaso a la

Generalitat de los instrumentos que le permitirían enfrentarse a este paro en Cataluña, ni habló de la

reconversión industrial, con especial referencia al sector de los electrodomésticos y sector de las

motocicletas, que tanto afecta a Cataluña; ni se refirió a la necesidad de mejorar las prestaciones para los

disminuidos físicos, psíquicos y sensoriales, hoy fuertemente desmoralizados por la reciente disposición

regresiva dictada por el Gobierno socialista; ni se refirió tampoco a la situación de las pensiones de los

jubilados, muchos de los cuales se sienten hoy amenazados en el mantenimiento de su capacidad

adquisitiva; ni concretó qué ocurrirá con la Seguridad Social de los trabajadores autónomos; ni si se van a

realizar más "peinados fiscales", ni cuándo van a entrar en vigor las medidas que deben permitir una

mayor segundad ciudadana y una lucha eficaz contra las drogas, ni incluso se refirió a

cómo van a solucionar la triste polémica que hoy preside el deporte español por culpa de la mala gestión

de los responsables políticos que el Gobierno ha designado para ello.

Quizás ingenuamente, pensaba que hubiera sido bueno que don Alfonso Guerra, vicepresidente del

Gobierno, hubiera aprovechado el viaje para hablar como tal. Pues no. Sólo insultó al de turno, en este

caso el presidente de la Generalitat. Utilizando además frases y expresiones más o menos arquetípicas, es

decir, las de siempre, porque tampoco cabe reconocerle en este punto una excesiva riqueza intelectual,

muy a su pesar, porque si de algo quisiera hacer gala Alfonso Guerra, sería de esto. Y en cambio, a

nosotros, ciudadanos, lo que nos interesa era lo otro, porque esto sí que nos agobia, y esto sí que nos

afecta, y esto sí que requiere soluciones. Tanto más, cuanto estos problemas planean por encima de las

elecciones catalanas con una gran presencia, porque difícilmente podrán encauzarse algunas de las

cuestiones que nos preocupan sin resolverse estos otros problemas cuya solución se deposita en la

responsabilidad del Gobierno socialista de Madrid.

Ciertamente, señor Guerra, Cataluña existe. El señor Guerra habrá visto, si la fugacidad del viaje se lo ha

permitido, que hay algunas vallas publicitarias que hablan que hay otra Cataluña. No se equivoque. En la

que estuvo hace unos días es la única que existe. Y hubiera sido bueno que nos enteráramos de lo que

desde el Gobierno de Madrid se piensa para resolver los problemas que en el marco de su competencia

deben resolverse desde Madrid. Viaje fallido, si esta era la finalidad. Viaje exitoso, si era divertir a unos

cuantos y hacerles olvidar, sobre todo, que de sus problemas, el responsable era el que les hablaba.

Una campaña electoral para el Parlamento de Cataluña es el marco para hablar de los problemas de

Cataluña. Los candidatos de aquí, desde lo que ellos pueden y deben hacer aquí, y los ayudantes de allá,

desde lo que ellos pueden hacer desde allá. Pero Cataluña tiene que estar presente, de una manera u otra,

y el insulto o el improperio no disimula esta ausencia. Aquí todo ya es posible: el alcalde de Girona, por

Lleida; el de Lleida, por Girona, y Alfonso Guerra, que todavía no sabe que estaba en Cataluña.

MIQUEL ROCA i JUNYENT

 

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