Autor: Semprún Maura, Carlos. 
   El fascismo underground     
 
 Diario 16.    02/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

E1 fascismo underground»

Carlos Semprún Maura

Yo podía tener mis reservas a ciertos editoriales o comentarios de este diario, los encontraba demasiado

moderados, insuficientemente críticas para con ciertos aspectos de la política nacional o internacional,

pero las bombas de la madrugada del domingo han barrido reservas y críticas. Si nos ponen bombas

vamos por buen camino.

Si nos ponen bombas por algo será. Esas bombas no han sido iestínadas a ningún periódico cerca de este

país y los hay. Si nos ponen bombas es que D16 hace pupa a alguien, molesta, indigna, despierta odios

Púas mejor, ¡vivan las bombas!

Se dice que es el GRAPO quien pone las bombas. Pero, ¿qué es el GRAPO? Decir GRAPO no es decir

nada, a lo sumo, señalar a ciertos peleles manejados por hilos centralizados en ciertas manos.

Lo importante en las gentes J en los grupos no es la etiqueta que se ponen, sino su actividad. El GRAPO

puede declararse lo que sea, yo le declaro facha. Todas sus acciones y el propio misterio que le rodea son

típicos de las bandas fascistas.

Hoy reina en Europa una gran confusión a propósito del fascismo. Se tilda de fascista a cualquier político

conservador o incluso liberal, y de revolucionario a cualquier grupo que use metralletas y bombas. Pero

los fascistas siempre han usado metralletas y bombas y siempre se han definido como ´´revolucionarios".

Esta confusión se debe, por una parte, a que los regímenes fascistas y los puntos de referencia

carismáticos, Hitler y Mussolini, han desaparecido. Y eso se. debe también, las cosas como son, a que los

regímenes llamados socialites son dictaduras totalitarias que tienen muchos puntos comunes con el

fascismo, como son el partido único, la policía política omnipresente, los campos de concentración, y

alguna, cosita más. Por eso existen hoy grupos que por su ideología y sai actividad pueden perfectamente

calificarse de fascistas y que se reclaman de Maó o de Stalin, por ejemplo. En. Italia estas grupos pululan,

y ciertos periodistas lograron poner de manifiesto la portentosa facilidad con que ciertos individuos

pasaban de grupos abiertamente fascistas a grupos pretendidamente revolucionarios y viceversa. ¿Por qué

no? Si unos y otros hacen lo mismo.

Rasgo distintivo, entre otros, ´le estos grupos neofascistas es su antisemitismo, a veces camuflado con la

"defensa de Ja justa causa del pueblo palestino", pero a veces ai siquiera. Es antisemitismo a secas de pura

cuña nazi.

Pero el caso del GRAPO es aún más claro, pese al misterio con que se rodea y que aún no se puedan citar

los nombres de quienes manipulan y utilizan estas siglas. Basta con leer ,su "literatura" para darse cuenta

de que no se trata en este caso de mermelada mental en la que se mezclan nociones leninistas, maoístas y

fascistas, sino que se trata de una mera copia de la jerga del llamado "movimiento obrero". Copia

torpemente realizada en ciertas oficinas, en donde interesa que al GRAPO se le tome por Un grupo de

extrema izquierda. La confusión es muy grande en este sentido, ya io he dicho, pero, ¡has´ ta ahí podíamos

llegar!

Quien piense que en la situación política actual —y naciendo en el momento en que ha nacido— A

GRAPO pretende con sus acciones terroristas alentar a las masas para que realicen la "revolución

socíalista", debería cuidarse. No, estas acciones sólo se "justifican" como un desesperado y por otra parte

inútil empeño por impedir que España se democratice, por crear una situación de caos que desemboca en

una nueva dictadura.

Yo no me he convertido de pronto en luí partidario incondicional de la evolución política actual. Y puesto

que tanto se habla de democracia, diré que yo también soy partidario de la democracia, pero quiero más

democracia y diferente. Que no vengan los grapos, grupas y grupitos a querer imponernos a bombazos

una nueva dictadura —cuyo signo, por otra parte, me es totalmente mdiferene—. Estamos hartos de

dictaduras.

 

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