Elecciones al Parlament. 
 Ciu crece en todos los distritos y especialmente en sus feudos de Sarriá, Eixample, Les Corts y Grácia     
 
 La Vanguardia.    02/05/1984.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

LA VANGUARDIA

MIÉRCOLES. 2 MAYO 1984

Elecciones al Parlament.

CiU crece en todos los distritos y especialmente en sus feudos de Sarria, Eixample, Les Corts y Gracia

Convergencia i Unió ha alcanzado en esta ocasión 433.000 votos, cifra que le sitúa a más de 200.000

votos de distancia de su inmediato seguidor, el PSC. Señalemos que solo en una ocasión un partido había

conseguido situarse en este nivel de votación en la ciudad de Barcelona: los socialistas rebasaron en casi

3.000 votos aquella cota en 1982. quedando por delante de CiU en más de 187.000 votos.

En esta pugna con los socialistas por ocupar el primer puesto en el escalofón de fuerzas políticas

catalanas, es la segunda vez, en el total de las siete consultas celebradas hasta la fecha, en que

Convergencia consigue la supremacía en la ciudad de Barcelona. En las autonómicas de 1980 consiguió

también ocupar el primer lugar, si bien con un margen de diferencia muy inferior, de algo de más de

66.000 votos respecto al PSC.

También en Barcelona las elecciones de ámbito institucional estrictamente catalán demuestran por el

momento ser altamente favorables a esta coalición, que en las restantes consultas se ha visto

sistemáticamente aventajada por su principal competidor. Como puede apreciarse en el mapa, el reparto

geográfico del voto ha seguido las pautas que han venido siendo peculiares a esta coalición, sin que las

variaciones en los límites de los distritos, debidas n la nueva división administrativa de Barcelona, hayan

hecho variar sustancialmente la estructura geográfica del voto.»

Su mayor implantación corresponde a la cuña centro y noroeste de la ciudad, que comprende los distritos

de Sarria, Eixample, Les Corts y Gracia.

En el primero de ellos se destaca considerablemente, aproximándose a la mayoría absoluta, con un 48,6

por ciento sobre el total de electores inscritos que suponen un 65 por ciento de los votos emitidos. En los

tres restantes, oscila alrededor del 40 por ciento del censo.

En los distritos periféricos, su fuerza, como es habitual, es menor, aunque en esta ocasión se trate de una

debilidad relativa que, con la única excepción de Ciutat Mord (17 por ciento) se traduce en porcentajes

próximos o superiores al 25 por ciento sobre el censo.

En Ciutat Nord, como hemos dicho, y Sant Martí de Provençals-Poble Nou (25 por ciento) obtiene sus

peores resultados.

En el primero de ellos, los socialistas consiguen un primer puesto, con un lO por ciento más respecto a

CiU, equivalente a una ventaja de 14.000 votos, mientras que en San Martí la diferencia entre ambas

fuerzas es sólo de un 5 por ciento a favor de Convergencia. Cabe señalar al respecto que se encuentran

entre los distritos más populosos de la ciudad, con 153.000 y 170.000 electores inscritos, respectivamente.

Si añadirnos a ello el hecho de que se trata también de los distritos más abstencionistas, se comprende que

constituyan en cierto modo el talón de Aquiles de Convergencia.

Comparando el resultado con el de anteriores comicios, las variaciones han sido de signo positivo en

todos los distritos, pero de intensidad variable. Con todo, se ha mantenido una tónica que ha dejado

prácticamente intacta la tradicional estructura geográfica del voto.

Resulta todavía aventurar explicaciones relativas a la procedencia de los 190.000 votos contando tan sólo

con los datos referidos a unidades territoriales de la dimensión de los distritos. En el centro de la ciudad

parece verosímil hallar la explicación en el trasvase de votos propiciado por la desaparición de las

formaciones de centro (UCD), así como de los que anteriormente se habían dirigido a AP/SC, fuerzas

políticas con las que compartía similares zonas geográficas de influencia. Origen diverso tiene

probablemente el aumento de CiU entre el 10 y 15 por ciento en los distritos que rodean el núcleo central

de la ciudad, aunque resulta más difícil de analizar al nivel de agregación en el que nos movemos. En

definitiva, sólo encuestas en profundidad nos permitirían responder a la que, a nuestro juicio, constituye

una cuestión clave para interpretar los recientes resultados: determinar si individualmente el voto se ha

decidido a partir de una clasificación de las fuerzas políticas contendientes en basca la dimensión

derecha-izquierda -determinante en las legislaciones de 1982— o a partir de la dimensión nacionalismo

centralismo.

Para concluir, diríamos que parece claro que en distritos con un alto porcentaje de inmigración y de capas

asalariadas, la respuesta positiva a CiU aumenta.

 

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