La amnistía posible     
 
 Ya.    06/10/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA AMNISTIA POSIBLE

LA amnistía es un concepto político y como tal debe ser enjuiciado, No se trata de

implantar o crear una norma de transcendencia penal, sino de transcendencia político. Sobre

las sólidas consideraciones penales contra la frecuente concesión de amnistías e indultos

generales el hecho político se sobrepone, quizá con lenguaje vociferante, y crea una nueva

situación a la que es preciso hacer frente abordando el lema en el terreno apropiado. Pe

hecho, la amnistía se ha ido concediendo, aunque gota a gota. Por ello los efectos

perniciosos que parecen derivarte de la amnistía ya han sido absorbidos por el país; incluso el

regreso de los "extrañados vascos" ha sido un fenómeno sólo explicable en el dificilísimo

clima político que se vive tanto en el País Vasco como en el resto de España. No se trata de

una incapacidad de la Policía, sino que en política es menester siempre tener presente

el principio de que no se puede resolver un problema creando otro mayor. La

consecuencia de iodo ello, a nuestro entender, es que a estas alturas, y después de cuanto ha

pasado, la concesión de una amnistía nueva es ya casi un formalismo legal, pero que servirá

paro cosechar los beneficios políticos que el mencionado sistema de concesión gota o gota ha

impedido y también para reforzar la autoridad de la política, porque empezaremos a jugar

las cartas claras.

POR eso lo más importante en la próxima amnistía es la fecha a partir de la cual se considere

creada una nueva situación política y ésta adquiera la suficiente fuerza moral para imponerse

contra ios nuevos terroristas que desgraciadamente han de venir. Nos satisface que los dos

textos que van a discutirse en las Cortes, el del Gobierno y el de la oposición, coincidan en ese

punto y también que ambos se centren en los hechos de intencionalidad política, aunque,

naturalmente, tanto haya aún al respecto que precisar. Es muy importante que se llegue a un

texto común que salga respaldado por el mayor número de votos. Apelamos al sentido de

responsabilidad de los diputados y senadores para que lo consigan y especialmente para que

se hagan cargo de las peculiaridades que pueden aconsejar un tratamiento especial en

determinados casos.

DOS son estos casos: el de la amnistía laboral, donde restablecer sin más el estado de cosas

anterior podría crear situaciones de tensión intolerables, sobre todo en las pequeñas empresas,

como enseña la experiencia, y el de las Fuerzas Armadas, donde se puede apoyar la

oportunidad de dicho tratamiento en las razones disciplinarias relacionadas con la desigual

situación del militar respecto del resto de los ciudadanos en derechos políticos, que a lu vez

responde a la exigencia de despolitización que es esencial en dichas Fuerzas.

NOS hacemos cargo de que entonces puede ser que no se ponga fin a las campañas por la

amnistía, pero tampoco con el texto de la oposición. Siempre habrá quienes pidan más.

Nuestro propósito es sólo señalar que las limitaciones expuestas no se deben considerar desde

las nubes de la teoría, lino desde la tierra firme de la realidad como imperativo de unas

circunstancias cuyo desconocimiento quizá sólo serviría para poner en peligro una democracia

que dista mucho de estar aún consolidada. Deseamos que en su tratamiento, para el que no

pretendemos dar aquí ninguna fórmula, impere el sentido de la realidad. La amnistía, hemos

empezado diciendo, es un concepto político y desde la política debe ser enjuiciado, asi

en su extensión como en sus limitaciones. Y por acuerdo entre todos. Recalcamos lo de

"todos". Ya sabemos que es la izquierda la que tiene que dar el problema por resuelto. Pero

ningún grupo político debe decir que se desinteresa de él aunque no tea más que porque hay

peculiaridades que pueden interesar mucho a sus lectores.

 

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