Autor: Gil, Francisco Javier . 
 El Consejo de Ministros confirmó la retirada de la ley de Autonomía Universitaria. 
 La Universidad se regulará por decretos y Mayor Zaragoza sigue     
 
 Diario 16.    17/04/1982.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

El Consejo de Ministros confirmó la retirada de la ley de Autonomía Universitaria.

2 La Universidad se regulará por decretos y Mayor Zaragoza sigue

Varios decretos regularán la vida académica en la Universidad española a falta de una ley de autonomía

(la LAU) que ayer el Gobierno decidió apartar del Parlamento con intención de elaborar un nuevo

proyecto que, casi con toda seguridad, no llegará a tener jamás vigencia. El ministro de Educación y

Ciencia, Federico Mayor Zaragoza, reconoció que le faltó el apoyo no sólo de la oposición, sino de parte

de su propio partido para sacar adelante la ley que él quería, y no creyó que ello fuera una motivación

suficiente para dimitir de su cargo.

Francisco Javier GIL

Madrid — La Universidad española continuará sin ley de autonomía, la ansiada LAU,

previsiblemente hasta la próxima legislatura que se constituirá con las elecciones generales del año

que viene, al decidir ayer el Gobierno retirar el proyecto cuya deliberación en el Pleno del Congreso

estaba prevista para la próxima semana.

El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo, ante la carencia de esta ley y la urgencia que de esta

normativa tiene la Universidad, ha convocado para el próximo viernes nueva reunión del Consejo de

Ministros que adoptará una serie de medidas tendentes a paliar la falta de la LAU en aquellos aspectos

más urgentes.

«No dimito»

El ministro de Educación y Ciencia, Federico Mayor Zaragoza, que insinuó en su día la decisión de

dimitir si el proyecto de ley que ahora se retira del Congreso fuera aparcado o devuelto al Gobierno,

precisó anoche con reiteración las con diciones que en su día puso para renunciar a su mandato y, en

consecuencia, dejó bien claro su propósito de continuar en el cargo. «El dictamen de la Comisión de

Educación y Ciencia del Congreso mejoró enormemente el proyecto, pero después de múltiples consultas

llegué a la conclusión de que era preciso introducir aún nuevas mejoras, para lo cual no conté con el

necesario apoyo de la oposición», señaló el ministro. No ocultó Mayor Zaragoza, que el apoyo le faltó

también en algún sector del propio grupo parlamentario de la UCD, como ocurriera con algunos de sus

predecesores en el cargo. Pero dejó bien sentado que «a mí no me fuerza nadie a dimitir: ni un grupo

minoritario de mi propio partido ni el partido en la oposición. A mí sólo me puede llevar a dimitir una

respuesta tibia del Gobierno y está claro que la reacción de ahora ha sido contundente».

Mayor Zaragoza: ¿Logrará sobrevivir a la LAU?

Mayor Zaragoza enjugaba esta derrota con la satisfacción de haber podido presentar al Gabinete la ley de

Investigación Científica y Técnica, que, aunque breve sólo consta de siete artículos y una disposición

transitoria.— , le ha costado cuatro meses de preparación.

Decretos

Aproximadamente, ese mismo tiempo es el que el ministro precisa, según sus cálculos, para volver a pre-

sentar al Consejo de Ministros un nuevo proyecto de LAU, que muy difícilmente quedaría aprobada por

las Cortes Generales dentro de la presente legislatura, por lo que, previsiblemente, un nuevo Gobierno,

surgido tras las elecciones, abordaría la aventura de otro proyecto de ley de Autonomía Universitaria de

nueva planta.

Para evitar que la Universidad sobreviva durante ese lapso sin una normativa imprescindible para, los

temas más urgentes a jucio del Gobierno, éste ha decidido, tras consultar en los próximos días con el Con-

sejo de Rectores de Universidad y otras agrupaciones interesadas, legislar con normas de carácter urgente,

que tendrán rango de decreto-ley o de inferior categoría.

Conforme indicó el ministro de Educación, las medidas a tomar se dividirán en tres grupos, según afecten

a la situación del profesorado, a los estudiantes y al ordenamiento jurídico universitario.

Contrapartida

La retirada de la LAU presenta, con todo, una incierta contrapartida positiva: Con ella sale del Congreso

de los Diputados el principal obstáculo con que los grupos políticos han tropezado en ésta legislatura. La .

desaparición de la LAU, probablemente negativa para la Universidad, será, sin duda, positiva para el

Parlamento.

La LAU, por otra parte, dejará de ser fuente permanente de conflictos en el seno del grupo centrista. Este

voraz proyecto, que ha causado la caída de al menos dos ministros, ha sido utilizado como arma arroja-

diza en las últimas crisis de UCD. No hay que olvidar que el último intento de reformar la LAU, que ya

estaba pactada con el PSOE, surgió del seno del grupo gubernamental, que no había llegado a superar los

conflictos que este proyecto planteaba.

Salvo el resurgimiento de una crisis improbable, el Gobierno evita con esta retirada las consecuencias

negativas que podría acarrearle el debate de esta ley. Se ha dicho más de una vez que el propio presidente,

Calvo-Sotelo era partidario de retirar el proyecto para evitar una conflictividad indeseable en época

marcadamente preelectoral. Sus deseos, de momento, se han cumplido.

 

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