Autor: Pancorbo, Luis. 
   De cualquier cosa, señor ministro     
 
 Ya.    06/10/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

Crónicas desde España

DE CUALQUIER COSA, SEÑOR MINISTRO

COMO diría Groucho Marx metido a medico: "O e. mí se me ha parado el reloj o usted ha muerto." O a

mi se me ha parado mi particular reloj de la historia o es que a esta país cada ves¡ lo entiendo menos.

Indudablemente, estamos enzarzados en plena democracia; no en vano sus señorías, en las Cortes, pasado

el cortés pasmo Inicial, ya van por un intercambio de epítetos que van de esquizofrénicos a mongólicos.

Indudablemente, de la dictadura sólo hay algün trazo aquí y otro allá, poca cosa, pero la ´materia, prima, o

.sea los españoles, no parece que hayan cambiado mucho. Y el no han cambiado nada, ¿qué democracia

puede ser ésta ? FM& uno perplejo.

ANTES imperaba, como sola moral, ir a rebañar cargos: ¿Y ahora? Ser cargo, ser jefe, chupar, trepar: he

ahí las connotaciones del español con inquietudes públicas de hoy en día. A nadie se le oye hablar de

hacer bien un trabajo, de ser menos mediocres, de tener más cultura, pero de verdad, no.de esa de

boquilla. Difícil encontrar a alguien cuya ideología sea mejorar lo presente, mejorar este país, esta

sociedad, a la que el franquismo y el consumismo han dado unos meros barnices que no ocultan

antiquísimas políticas, Pues nada: ahora, como ayer, interesa apañar, avasallar, mangrar, escurrir el bulto.

"De cualquier cosa, señor ministro", era y eg Ja súplica, frecu&nte de los pretendientes a. un puesto en

este país. Caen unos gobiernos y se levantan otros, pero ese "de cualquier cosa, señor ministro", sigue

haciendo estragos,

QUIZA nuestros albañiles trabajen a conciencia y nuestros mecánicos sean buenos, y nuestros

arquitectos, loables. Tal vez. Pero en casi todos los estratos de la sociedad española se nota una gran falta

no ya de (entusiasmo, sino da Identidad. Y 3o que abunda es una enorme atonía, una escasez total de

ganas de hincarla, un desdén superlativo por hacer las cosas bien en vista de que, haciéndolas mal o

regular, uno recibe idéntica recompensa. Si todo un país, global mente, se dedica a cubrir el expedíehte

será, si, la décima potencia industrial del mundo, pero stn dejar d´e ser un país mediocre, sin proyección, y

probablemente con poca cuerda para, mantener un buen ritmo de crecimiento. ¿Por qué este decaimiento

general, este vivir al día? Será la pertinaz ausencia de, imaginación de nuestros gobiernos desde.hace

décadas y nía3 décadas; será por la inflación, el calor o por el decepcionante y renovado espectáculo de

una nación que básicamente continúa perteneciente a unas cuantas familias y a un cierto numero de

funcionarios. ´ .

EN nuestras universidades, &n el caso de poder entrar, quizá se estudie tan seriamente como en

Inglaterra, como en Holanda. Tal vez. Yo me inclino más bien a creer lo siguiente: antes no se daba golpe

porque había un pretexto, "el tirano", Olaro, con un tirano en el poder cómo se Iba a poder estudiar y a.

rendir. Pero lo míalo es que ahora el tirano ha mueito y el caos y la vagancia permanecen, "¿Qué estudios

ha hecho usted?", preguntaron no hace muoho a un español ambicioso y contemporáneo. Respuesta:

"Tengo la licenciatura en Filosofía y Letras a falta de los tres últimos años."

MUY bueno también agir?! "curriculum" de! sujeto que espiró a una prebenda de este modo:

"Cursó varios estudios, entre ellos los de pintura."

Se va a ver también con la forma fiscal. Antes, como había dictadura, nadie pagaba los impuestos. NI

los de derechas, no faltada más, por quién nos toman; ni tos de izquierdas, porque no iban a contribuir

precisamente ellos a un estado que les daba cien patadas. Ya veremos ahora con la democracia, y con

Fernández Ordóñez, si el personal se lleva la mano a la cartera.

LO mejor, no hay que darle vuelta de hoja, es tener un buen enchufe, y hasta se deberla debatir en les

Cortés cambiar el yugo y las flechas de nuestro escudo nacional por un enchufe con su cordón y todo. Así

estaríamos representados por una altanera águila, de acuerdo, pero el modesto enchufe nos ataría a la

mediocre realidad. Porque es que hay españoles 0|ue se pasan, como ese otro que, fuertemente

recomendado, se presentó en un ministerio a ocupar el enchufe prometido, Guando le dijeron que BU

horario eeria de nueve a dos y de cuatro a seis, el enchufado se demudó: él creta que se trataba de uno de

esos clásicos enchufes donde el único trabajo consiste en pasarse por la ventanilla a final de mes. Por eso

el hombre, con tono poco menos que calderoniano, se levantó y dijo: "Han sorprendido mi buena fe," Y

se fue muy ofendido.

EN •el fondo somos tin país de ofendidos, pero también un país candido. Del SEU a la democracia no

hatóa más que un breve trecho, y atin hay gente que se maravilla. Emilio Romero, que sabe de qué va la

cosa, ha detectado la siguiente frase de un político, Carlos Sentís, representativo de un momento

histórico: "Yo no he sido nunca franquista ni tampoco he estado1 en la lucha contra Franco; de manera

que no me quiero colocar ningún moño. He sido lo que he sido."

CASI como lo qjie dice de sí mismo el honorable Tarredellas, y que conste que ee trata de meros

ejemplos: "Yo soy un liberal, uno de los pocos liberales que quedan por el mundo, y también un poco de

la FAI, aunque mei digan de derechas."

SOMOS, Bin duda, un gran pueblo, un pueblo listo, y realmente estamos a la altura de la democracia que

nos dan. O como diría Groucho: "O a mi se me ha parado el reloj o usted ha muerto."

Luis PANCORBO

 

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